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A B C VIERNES 23 DE FEBRERO DE 1006. PAG. 4. EDICIÓN J. S Mañana corresponderá el ejercicio á otro consejero responsable. Pero, en el caso presente puede observarse de un modo inmediato el efecto de la instabilidad. Por la indicada oscilación se ha quebrantado la relativa confianza, en que la baja de los cambios adquiera carácter de permanencia. Los que han gemido bajo el poder del agio experimentan aquella inquietud, que tan admirablemente pinta Ranke sentida por los habitantes de Viena cuando los polacos de Sobiesky barrieron en pocas horas el ejército turco, que tantos días había quitado el sueño y hecho sufrir toda clase de penalidades á los vieneses: la derrota había sido tan rápida que éstos no cesaban de mirar al horizonte, esperando á cada paso ver de nuevo aparecer al enemigo. El descenso de los cambios ha sido tan rápido también que á cada momento se teme verlos de nuevo subir. Y esas oscilaciones ministeriales son el origen principal de la nociva inquietud. MANUEL TROYANO una libertad que no tienen otros autores notas salientes que hemos recogido en el discurso del Sr. Moret; aludimos á su amor proen otros países. Muchos aplausos y eso que parte del fundo á Inglaterra. El señor presidente del contó ayer su público asustándose unas veces de que Consejo nosnos relató las ida á Londres como embajador; visitas que por allí un hermano bese á su hermana, murmu- hizo á todo lo notable que tiene la gran ciurando otras al ver trajes de amazonas en dad; nos hizo saber su visita á ías prisiones escena, parecía un público de Villarre- londinenses; puso ante nuestra vista el hotror truque de Abajo. que se apoderó de él cuando vio en estas priEn la Zarzuela, La cacharrera, otro siones los instrumentos del tormento, y en fin, estreno aplaudido y á continuación el nos relató minuciosamente cómo se aplica en baile de ¡a colonia gallega, animada, bri- Inglaterra la pena de azotes. Y á cada momenaparecer llante y decidida á divertirse con igual to, á lo largo de! discurso, volvían á inglesas, Inglaterra, los ingleses, las costumbres entusiasmo que á aplaudir todo lo que las instituciones inglesas... escriba doña Emilia. A nosotros nos agradó esto en extrerao; no AEMECE IMPRESIONES PARLAMENTARIAS 1 JNA RECOMENDACIÓN. Nuestro querido amigo el Sr. Mella nos decía en la tarde de ayer que la oratoria del Sr. Moret tiene las propiedades fantasmagóricas de la niebla; se extiende una gran niebla sobre una ciudad ó sobre un campo y nuestros ojos creen adivinar á cada momento detrás de esta niebla ora una catedral, ora una fábrica, ora un navio inmenso, ora un bosque tupido. Y... detrás de la niebla suele no existir nada. Poco después de oír nosotros estas palabras de labios del ilustre tradicionalista, comenzaba el señor presidente del Consejo su discurso y nosotros lo escuchábamos con la misma simpatía, con el mismo vivo interés con que escuchamos siempre al Sr. Moret. Y nuestro apuro comienza en este punto. ¿Cómo vamos á extractar lo que el señor presidente del Consejo dijo? ¿Cómo nos compondremos para ofrecer al lector un resumen exacto de todas estas cosas sutiles, etéreas que ayer nos presentó el Sr. Moret? Tres notas dominantes hubo en el discurso que el señor presidente de! Consejo pronunció ante la Cámara: i a su indignación porque se crea que los gobernantes actuales son unos hombres venales, colusionarios; 2. 1 su crítica de la vida judicial y 3. a su amor ferviente, indiscutible, á las instituciones de Inglaterra. Y en cuanto al primer extremo, el Sr. Moret tuvo anatemas ardorosos, épicos, contra los que desdoran el prestigio de los hombres que forman el Gobierno. E! señor Moret decía que los representantes de la nación son como un ramillete como! a espuma y como otras varias cosas; pero que todo esto dejará de ser desde el momento en que estos representantes vengan á la Cámara á desgarrarse mutuamente y obren en el supuesto de que los que se sientan en el banco azul son unos bandidos Un poco fuerte nos pareció la frase; pero nosotros no hacemos más que consignarla y pasamos á otro punto. Este asunto es el segundo punto que hemos señalado en el discurso del señor presidente del Consejo; se refiere á una ligera crítica que, al pasar, incidentalmente, hizo el Sr. Moret de la vida judicial. Refutaba el señor presidente lo dicho por el Sr. Menéndez Pallares de que en adelante será un delito oponer la Msrsellesaá la Marcha Real; añadía el Sr. M o ret que él sabía que en manos de un buen abogado todo puede demostrarse y algo que es blanco puede aparecer negro. Y el señor presidente concJuía- con estas palablas: Y yo pienso en que si los magistrados no estuvieran acostumbrados á esta comedia, no podrían resolver. También se nos antojó un tanto expresivo esto de comedia para dicho desde el banco azul por un presidente del Consejo; mas como nuestra misión es simplemente el consignar lo que hemos escuchado, lo consignamos y entramos en otro orden de cosas. Este otro crden- se refiere á la tercera de las MADRID AL DÍA C e arregló la crisis. El ministro dimisionario se dejó convencer, retiró la dimisión, y aquí no ha pasado nada. Si dos no riñen cuando uno no quiere, menos reñirán cuando no quieren los dos. No hay crisis. El ministro de la baja de Jos cambios sigue. Pero los francos van de nuevo para arriba. En la plaza del Rey hubo tiros, pero fue ello cuestión particular. Una agresión, afortunadamente, sin graves consecuencias. En el paseo del Obelisco otro drama también á tiros y también, por suerte, con mala puntería. En la Audiencia se vio una causa por delito de imprenta, para castigar el cual se pidió diez años de prisión. Hay que suponer que el acusado es desde hoy un voto más á favor de la jurisdicción militar. jCáspita con las bondades de la civil! La policía siguió cazando socios de los que se dedicaban á estafar candidos extranjeros y á acreditar á España como verdadera Jauja. También djó caza á un prójimo que parecía tonto y se metía en casa de los Padres Escolapios para llevarse el dinero y el papel del Estado que piadosamente podía. En el Congreso, sesión accidentada, y á última hora, según indicios vehementes, tendencias de bonanza y de arreglo. En muchos círculos, noticias y comentarios, más ó menos exagerados, de los accidentes ocurridos la tarde antes en las cacerías de la Venta de la Rubia. De Algeciras, insinuaciones para todos los gustos y confusión general. En el Español, por la noche, estreno de Más fuerte que el amor, comedia de Benavente. Gran éxito, gran solemnidad realzada por la presencia del Rey, que así contribuyó al homenaje debido á un genio, que lo es por sus producciones y por su valentía, llevando éstos á un teatro como el nuestro, influido por ridículos convencionalismos sociales y falto de preguntaremos qué tenía que ver todo esto con lo que se discutía en la Cámara. Pero ya que el señor presidente del Consejo se nos muestra tan férvido entusiasta de Inglaterra, vareos á terminar esta crónica ofreciendo al Sr. Moret un breve pasaje copiado de un libro inglés. EI Parlamento- -leemos en este libro- -el Parlamento, Parliamenium, es por designación expresa el Aparato para hablar; pero ni en el Parlamento ni en ninguna parte, la función esencial es de ninguna manera la de hablar. No expresar elocuentemente vuestra opinión, pero sí tener una buena y justa opinión que merezca serexpresada, es para todo Parlamento, como para todo hombre, el punto principaí. El autor de estas líneas es Tomás Carlyle; están consignadas en el estudio que en su libro Libelos del último día dedica á la Elocuencia política. Es un libro purgativo y de alta higiene espiritual que nosotros recomendamos á nuestros amigos los políticos. AZOR IX rf- SACETJLLA RIMADA. COPLAS DEL VIERNES Vender en los puestos, á cinco ó seis reales, caretas de Maura para liberales, será el gran negocio de estos Carnavales. En un anuncio leí: ¡Serpentinas, gran tamañoU Las que se venden aquí se lanzan y no hacen daño... son cual bombas del Turki. Ayer unos vendedores gritaban con insolencia: Confeti! de mil colores, igual que la consecuencia que gasean ciertos señores. ¿Quién es ese mascarón que va á un baile de cabezas? ¡Quien ha de ser! Capdepén. ¿Con una escoba en la mano y en traje de desírozona? No ocultes más tu persona; te conozco, Valeriano ¡Oh, mascarón aburrido que mil años has lucido mayestático disfraz: prescinde del antifaz, porque ya te han conocido. Si un señor acaudalado (de esos que cortan cupón de papel estampillado) se fuera el domingo al Prado vestido de capuchón, ¿iría ó no disfrazado? Hamlet, ésta es la cuestión. Entre una colcha infamante de apagado carmesí, y mostrando en un bramante su programa vacilante-