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Interesa á todos os anunciantes españoles Habiendo sido suscriptas as quince mil suscripciones reembolsables de la i y 2. a serie, A B C ofrece á los anunciantes e s p a ñ o l e s una, nueva serie de diez mil suscripciones gratuitas, que serán concedidas á los diez mil anunciantes que primeramente las soliciten. CONDICIONES i a Las suscripciones reembolsables de A B C (3. a serie) cuestan 20 pesetas al año- -5 céntimos el número aproxima- damente- -y tienen derecho á recibir sta 6. a El cobro de la suscripción y la aumento de precio todos Jos extraordina- entrega del correspondiente Bono se rios que se publiquen hará á domicilio, tanto en Madrid como 2 a Los suscríptores recibirán en tm en provincias. Bono de 20 pesetas la suma pagada por Las personas que deseen sascribírse se su suscripción. limitarán, por tanto, á remitir á la mano 3. a El citado Bono será admitido por ó por correo el Boletín de suscripción á todo su valor, en las 1 siguientes Agen- las siguientes señas: T iari ABC, Secias de publicidad: rrano, 55, Madrid. Sociedad General de Anuncios, Alcalá, 6 y 8, entresuelo; La Prensa, Carmen, ¡8, J. Emilio Cortés, JacometreBOLETÍN BE SUSCRIPCIÓN zo, 5o; Empresa anunciadora Los Tiro (KBEMBOLSABLES 3. leses, Conde de Romanones, 7 y 9, entresuelo; Compañía General Española D. de Publicidad, Santa Catalina, 3; José Domínguez, plaza de Matute, 8, 3. 4- s A cuantos publiquen anuncios en que vive La Correspondencia de España, El Jmparúal Liberal, Heraldo de Madrid, Diario cuarto. núm. Universal, El País, La Época, A B C Blanco y JSlegro, Gedeón ó cualquier otro Población, periódico ó revista de Madrid, provincias ó extranjero, les resultará, por tanto, Provincia gratis, A B S O L U T A M E N T E GRATIS la suscripción por un año al diario se abona por la suma de veinte peABC, por recibir las importantes Agencias de publicidad que quedan insetas á una suscripción reembehable dicadas, en pago de sus facturas, los citados Bonos como si fuesen billetes de deJIBC desde el día de Banco de 20 pesetas. 5. a Las suscripciones reembolsables j ¿e 190 6. de A B C (3. a serie) sólo se admitirán por un año y podrán comenzar en cualquier ¿En la actualidad es día de cualquier mes del año de 1906, suscriptor de A B C? para terminar en el mismo día y mes del lndíquese SI ó KO) año de ¡90 Ejemplo: Una suscripción que empiece el 5 de Febrero de 1906, TT en caso afirmativo, el terminará el 5 de Febrero de 1907, y así n úmerode la suscripción. sucesivamente. 208 BIBLIOTECA DE A B C ABNEGACIÓN Y AMOR 205 Había dado pruebas de ese desinterés al no aceptar la dote que mi padre quería reconocerla. En nada se parecía á fas que le habían reemplazado: todas eran ávidas, golosas, pedigüeñas; así es que Ofelia sospechaba de ellas y las despedía. Ofelia había, muerto, y Valeria vivía completamente abandonada. Era avara; se veía saqueada en su casa, donde no había ninguna vigilancia. ¿Qué hacer? ¿A quién llamar en su auxilio? El carácter áspero de Ofelia había apartado de ella á todos sus parientes; únicamente el interés podía atraerlos de nuevo. Pensamientos dolorosos, temores atroces invadían su cerebro. Cuando la doncella, después de haber comido tranquilamente, algo sorprendida del mutismo de la campanilla, se decidió á volver al cuarto de su ama, se paró llena de estupor. Cerca de la chaisse longue, una desconocida, salida no se sabía de dónde, estaba instalada y leía en alta voz, y la señorita de Varsange escuchaba tranquila, sosegada, con una sonrisa de felicidad en los labios. Al oír el ruido de la puerta que se abría, la lectora cesó de leer, levantó la vista y dijo con mucha calma: Haga usted el favor de llamar á los criados de la señorita de Varsange; deseo hablarles. aCnando estuvieron todos reunidos, Valeria declaró: Mi prima la condesa de Varsange consiente en encargarse de la casa. Tendrán ustedes que obedecerla. Pueden retirarse. Se fueron, corridos, la cabeza baja, preguntándose los unes á los otros de dónde venía esa condesa tan altiva, y si era Dios ó el diablo que la había hecho surgir del suelo, á pesar de sus precauciones. No titubearon. El día siguiente todo estaba en orden. 5 de Septiembre, á las diez. ¿Qué va á decirnos? Papá acaba de recibir una carta suya sólicitando una entrevista. Le ha contestado que venga á las once; luego ha dicho á mamá: -Ese petimetre me parece que ha reflexionado y se decide ahora; pero voy á darle una lección y á decirle que nuestra Micaelita no está á la merced de sus caprichos. -Sin embargo- -objetó mamá, -los motivos que nos guiaban el año pasado, existen aún: la felicidad de nuestra hija. ¡Pero si Micaelita no quiere casarsel ¿Quieres casarte con él? -Deseo, papaíto, que le recibas bien y que contestes que sí á todo lo que te pida. ¡Hola, holal ¿Es que ama usted á ese petimetre, señorita? -Sí, papá, mucho, mucho, mucho. Vaya usted á fiarse de las chiquillas! Entonces, ¿era por eso por lo que querías meterte en un convento? ¿Ese era el motivo de tu tristeza y de tu palidez? Vamos, abrázame, señora condesa; no soy un padre salvaje, y si jura que fio nos separará nunca de ti... El criado anunció al conde de Varsznge. M e he escapado por una puerta, mamá por otra; pero á mamá la han llamado al cabo de un rato. La conferencia dura más de una hora. ¿Qué dicen... Muero de impaciencia, de angustia, de esperanza. Del conde de Varsange al Sr. Onésimo Dupuis. Al recibirtu carta, Onésimo, Jo abandoné todo, hice la maleta y vine. Tu Micaelita alarga hacia ti sus dos manecitas; sus padres consienten en casarla contigo, y la