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4 B C. MARTES; 2o DE FEBRERO DE 1006. PAG. 4 EDICIÓN i. a ES último escritor español verdadera- Códigos, en todos los Coditas- -dice el señor mente festivo, el insigne caricaturista de Moret- -cual podría ser el calificativo de los costumbres que llevaba á sus compatrio- sucesos allí ocurridos, y he visto que sólo podría calificárseles de tumulto Es cierto que tas el buen humor y el sano deleite con en Barcelona se suspendieron las garantías; su inimitable gracejo y su vena inagota- era ineficaz el procedimiento ordinario, y se ble ha callado para siempre. Seca está apeló al excepcional. Y después, para precaver ya su pluma, empapada durante cuarenta contingencias análogas se ha hecho la ley que años en donaire castizo, y nadie se atre- se discute. ¿Se pregunta- -dice el orador- -verá á recogerla. La juventud es triste. cual es e! origen de este proyecto? No hemos Copia y refleja el abatimiento nacional ido á buscarlo en ¡as antesalas reales- -añade el y traduce la profunda pena de la madre orador; -ha surgido en el Parlamento; los hechos mismos, la realidad diaria, las contingencomún que encoge todos los ánimos y cias sociales, lo han traído agota todas las fuentes de energía... En Esta es una de las partes fundamentales del vano cuantos sepan leer hojearán desde discurso del señor presidente del Consejo. El hoy los periódicos buscando la nota ale- Sr. Moret á seguida examina y execra ardiengre y amena. Los cronistas, todos los temente el antimilitarismo; á atajarlo viene el cronistas, estamparán en bellos párrafos proyecto objeto del debate. Y si se dice que y en frases vibrantes quejas y sollozos, este proyecto es producto de la imposición, harán restallar el látigo de la sátira con- yo contestaré- -añade con voz inspirada é írtra los vicios sociales, protestarán de in- guiéndose el Sr. Moret; ¡yo contestaré que justicias y atropellos con humorismo consideraré como uno de los momentos más amargo, pero ¿quién llevará á los cora- felices de rai vida política aquél en que he sacado esta cuestión de la esfera de la fuerza y zones el bálsamo de ese regocijo bona- de las coacciones pava llevarla ante el máximum chón, casi infantil, que aminora los pesa- del poder, que es el poder parlamentario! La ves, calma las tempestades del espíritu y Cámara ha entendido instantáneamente lo que da, sin pretenderlo acaso, fuerza y vigor significaban estas palabras y un aplauso formidable, estruendoso, unánime, ha resonado dupara la dura brega de todos los días? rante largo rato en el salón. Y después el señor Nadie, porque se ha muerto Taboada. Moret se defiende de los reproches de la opoE! único que supo sobreponerse al apla- sición republicana, diciendo que ésta no ha namiento universal, á sus propios dolores acudido al Senado cuando allí, en tiempo oporfísicos y morales, tan grandes unos y otros tuno, podía haber hecho valer su autoridad, que sólo un hombre superior pudo resis- su prestigio y su fuerza. Unas interrupciones tirlos, y siempre pobre y desdichadísimo atajan el hilo de su palabra y el orador se desiempre convirtió su pluma en abundante tiene un momento y luego añade dulce, suavemente: Puesto que veo que son diputados pesurtidor de alegría, regando con ella el riodistas los que principalmente me interrumagostado huerto de la Patria. pen, diré que hay algo más; cuando se presenCuando pasen años, muchos años y se tó 1 proyecto al Senado y hubo la Prensa de unan y junten los desperdigados frutos sentir ciertos temores, ¿qué dijeron los más de su labor inmensa, las generaciones fu- autorizados periódicos? Dijeron que preferían turas guardarán su memoria con el mismo los tribunales militares á los ordinarios. ¡Ese, intenso cariño, con la misma simpatía sin- ese fue- -exclama el Sr. Moret- -el apoyo que yo y mis amigos encontramos! Y refutadas cera de que le rodeó en vida la presente. algunas apreciaciones del Sr. Alvarez respecto Sí; ese es el consuelo que nos queda á al antimilitarismo en Francia y en Italia- -relos que le amábamos de verdad por bue- futaciones que no hemos visto muy claras- -el no, por honrado y por fuerte. Taboada orador entra en la última parte de su discurso se ha muerto; pero la risa que hizo bro- y manifiesta que la obra está hecha y que es tar, retorciéndose valerosamente las en- imposible deshacerla. El Sr. Moret no piensa trañas, repercutirá á través de los tiempos en ello; el Parlamento es el que ha de decidir, mientras quede una vibración del sonoro y aparte de esto, estas leyes- -añade el orador- -son temporales, contingentes, carecen de idioma castellano sobre la faz de la tie- un valor absoluto, y el tiempo obra sobre ellas y las transforma y modifica rra... una ley especial? El Gobiernt ao necesita rí tirar el proyecto; la realidad ha dictado el proyecto y ej Gobierno debe mantenerlo; no es esto un acto de cortesanos. Y al llegar aquí- -dice el Sr. Maura- -yo rechazo el que se crea que esta es una obra conservadora que el Gobierno realiza; yo me he educado desde mi infancia en el amor á la jurisdicción civil y no me pesaría que el Gobierno retirase el proyecto. N o el partido conservador tenía su proyecto para precaver estos daños, y el partido conservador creía y cree que el mal está más hondo, que el mal está precisamente en el abuso de la inmunidad parlamentaria. Largos murmullos siguen á estas palabras, y el señor Maura pasa á continuación á desvanecer algunos rumores que suponen que el partido conservador y en especial el S r Maura pro penden á una obra reaccionaria. La parte que el insigne orador ha dedicado en su discurso á este objeto, ha sido, á la vez que de gran trascendencia política y social, un. modelo de dialéctica concisa, substanciosa y límpida. Nos es imposible, so pena de alargar desmesuradamente esta crónica, el entrar en detalles; pero entendía el ilustre orador que al punto en que ha llegado la lucha de clases, en el estado en que se encuentran los problemas sociales, es indispensable atraer al campo conservador y juntarlas en un solo haz todas las derechas con objeto de oponerlas á todas las izquierdas. Y volviendo después á la cuestión inmediata que se debatía, el Sr. Maura declaraba que es preciso restaurar los organismos sociales en Cataluña; que se impone una política de paz y de bienestar, y que en cuanto al proyecto, si el Gobierno lo hace suyo, tendrá el apoyo de los conservadores. Y el Sr. Maura, ya al fin ie su oración, se volvía al Sr. Alvarez y le decía: Y ahora permítame S. S. que le diga, sallándonos de ios convencionalismos, que si S. S. hubiera sido poder, seguramente que después de! 2 5 de N o viembre hubiera escogido los procedimiento que condena. Tal es, lector, en substancia, contado con las menos palabras posibJes, lo que ayer expusieron ante la Cámara los insignes oradores que intervinieron en el debate. AZOR 1 N EL KRACH DE LOS FRANCOS A yer quedaron los francos á J 5 5 O El rner cado ya no razona, y como de él se ha SINESIO DELGADO apoderado el pánico, es imposible prever hasEl Sr. Alvarez ha pronunciado á continua- ta dónde irá la baja. ción un breve y elocuentísimo discurso en que Ante un movimiento tan violento, ya no se IMPRESIONES ha afirmada algunas de sus consideraciones an- trata de indagar sus causas. El stock cada día Este proyecto se encuentra en mayor de oro el acumulando PARLAMENTAR! AS teriores. tradiciones del partido liberal; pugna con el productoque ¡osTesoro vade Aduanas, con las sostede derechos T E B A T E TRASCEN- El señor presi- nerlo es renegar de todo un pasado. Nadie es una de ellas. Eso ahora es lo de menos, lo D E N T A L dente del Conse- podrá creer que el partido liberal que se halla grave es que nos encontramos ante un movijo de ministros contestó en la tarde de ayer al en el Poder, va á llevar ala práctica un progra- miento demasiado acentuado. Un descenso tan Sr. Alvarez. Nos es á nosotros sumamente di- ma liberal; la desconfianza ganará á las gentes grande ofrece peligros. fícil el extractar el discurso del Sr. Moret; y el desprestigio caerá sobre los liberales. Todo problema económico tiene su pro y su obedece acaso este fenómeno á la especialísima No podemos detenernos en exponer la oración contra. El proteccionismo arancelario, por situación en que ayer se encontraba el ilustre del Sr. Alvarez; partes ha habido en ella- -la ejemplo, conviene á ciertas industrias, á las orador. El S r Alvarez- -comenzaba diciendo dedicada, por ejemplo, al poder moderador- -que producen los mismos artículos que ¡as inel Sr. Moret- -ha hecho un elocuentísimo, un que bien merecían una exposición detallada y dustrias similares de! extranjero importan en maravilloso discurso; pero yo creo que quizá exacta. El Sr. Maura ha hecho uso de la pa- España, mientras el libre cambio conviene á ha traído á él rumores, impresiones de fuera labra después que el Sr. Alvarez; a levantarse los que exportan géneros, pudiendo competir No existe en el proyecto de ley que se discute, el jefe del partido conservador se ha produci- con los mercados de fuera y á los que necesini asomos de imposición ó coacciones; no exis- do un movimiento de profundo interés en la tan para sus fábricas primeras materias que la te- -como apuntaba el Sr. Alvarez- -ni una mi- Cámara. Se habla- -ha comenzado diciendo el Península no produce. serable adulación cortesana, ni un miedo servil Sr. Maura- -de jurisdicciones, del partido liAsi como la moneda tiene su cara y su cruz, al sable. Diríase- -añade el orador en tono beral, del militarismo y del antimilitarismo. así como toda medalla tiene su reverso, la baja de suave reproche- -que por la memoria del Y yo pregunto- -añade el orador- ¿es esta la del cambio internacional, beneficiosa para el Sr. Alvarez lia pasado la esponja del olvido cuestión? N o la cuestión no es ésta. Ocu- país en general, es perjudicial para algunas inmezclado con la hiél de la injusticia Y es pre- rrieron los sucesos de Barcelona; se suspen- dustrias que han podido crearse y desarrollarciso que recordemos los hechos y recapitule- dieron las garantías constitucionales; se pidió se al amparo (Je la prima enorme conseguida mos sobre ellos. En Barcelona no se ha dado luego una ley especial. ¿Puede el Gobierno- -por el oro. nn caso de sedición. Yo he rebuscado en los pregunta el orador- -levantar la suspensión sin Prescindamos de- la exportación de frutas.