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5 ¿AÑO CUATRO, NUM, 4o5. CRÓN 1 CA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. MADRID, 20 DE FEBRERO DE 1906 NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS cuales á pesar de no haber alguna vez en los periódicos unanimidad agitó hondamente, como en el del crimen de la calle de Fuencarral, la sociedad española; llevó á una duquesa á la cárcel, cual se hizo cuando la causa de la duquesa de Castro- Enríquez, y por último, aquejada de relativa atonía de sucesos y novedades, se elevó el choque con las kábilas fronterizas á Melilla á la categoría de conflicto internacional, levantando hasta esas alturas la indignación del pueblo español. Vino la guerra de Cuba, y la sugestión de la ietra de molde mantuvo el patriotismo allí mostrado, exagerando los estimulantes. Quizá por ello después del fracaso ha sido más profunda la postración. Lo ocurrido á la Prensa les ha pasado, llegada la ocasión, á todos los poderes en el mundo. No sería aquélla institución humana, si de la tendencia al abuso de fuerza se hubiera salvado. El gran poder conseguido le atrajo enemigos, los cuales al notar en el espíritu público reacción contra el predominio de la Prensa, han querido transformar en ley el movimiento. El descuido en que lo. periódicos mismos incurrieron, al iniciarse esa transformación, ha enfriado más al público y favorecido aquel propósito. Esto empeora las condiciones de la lucha. La gente no alcanza á descubrir el daño, que en un régimen democrático pueda ocasionar la mutilación de una libertad, que pueda desequilibrar, quizá enfermar, todo el organismo. Solamente cree ver una penitencia de los anteriores pecados. La confesión paladina ó las señales de arrepentimiento devolverían la confianza y con la confianza el cariño. La sinceridad quizá sea la vara mágica. MANUEL TROYANO CRÓNICA POLÍTICA I A VARA MÁGICA. No da el espí ritu público á los artículos del proyecto de ley debatido en el Congreso referentes á la Prensa la importancia, que el asunto encierra. Parécele, sin duda, que el peligro amenaza solamente á los periódicos, y deja que los periodistas se Jas arreglen como puedan. Se escribe fieramente sobre el enunciado tema; se clama ruidosamente contra la tendencia restrictiva, que el citado proyecto acusa; se invoca la libertad de pensamiento, la más sacrosanta, y en España la más necesaria, puesto que de su largo cautiverio procede la causa principal de nuestros males. Con quejas tan fundadas y repetidas el horno no se caldea, á pesar de todo. Está en riesgo la primera de las libertades negadas por la Restauración; restablecidas por el partido liberal luego que llegó al Gobierno con aquélla; declaradas intangibles por la democracia y, sin embargo, amagada de grave limitación, sin que la masa social se interese seriamente en ello. Porque, á poca sensibilidad que el observador posea, se percata éste de que el ambiente está helado. Y pues, con justa razón se encomia hoy la sinceridad y se ha podido apreciar su fuerza y su efecto en el Parlamento, bueno será que su acción se extienda á todas partes. Visiblemente los vínculos de cariño entre el público y los periódicos se han aflojado. ¿A qué causa se debe el fenómeno? Quizá ha sido España el pueblo de Europa donde durante época considerable mayor influencia ha tenido la Prensa sobre la masa social. La sugestión de la letra de molde en el ánimo de nuestro público ha sido un hecho de gran magnitud percectible aun por los sujetos más distraídos. Ejercióla un tiempo la Prensa de partido que formaba con su impulso y daba aliento y dirección á las colectividades políticas. Gastada por el abuso de decir siempre lo mismo y con criterio predeterminado, fue sustituida por la Prensa llamada independiente, que pensaba con mayor amplitud y defendía las conveniencias de capas enteras de la sociedad con más resolución que las de aquellas colectividades. Llegó á contar con la confianza de las llamadas clases neutras; su influjo creció extraordinariamente con la mayor circulación y tuvo momentos, sobre todo en los primeros años de la Restauración, en que pudo decirse que por su pujanza era el primer poder del Estado. Como todo poder que adquiere grandeza desmesurada, la Prensa padeció el vértigo de la altura. Para probar su potencialidad se lanzó á empeños, en los MADRID AL DÍA p l tiempo se metió en aguas. La tarde fue tristona, lluviosa. Parecía que el cielo se asociaba á la manifestación popular de dolor á que dio lugar el entierro del pobre Taboada. Y es natural que Madrid, que tanto se ha reído leyendo al ingeniosísimo escritor, haya llorado al saber que ha muerto y que quedan pocas plumas como la de Luis para endulzarle la existencia. Pero lo que para la gente fue desesperación, porque la lluvia es aburrirse y no poder callejear verbo exclusivamente madrileño, fue regocijo para los labradores, porque el agua ahora es oro en el campo. También para el comercio fue un buen día. Los francos bajaron á i 5,5o, lo que hizo pensar á muchos Pangloss hacia cuando, ¡cualquier día de éstos! va á tener nuestra mísera peseta prima sobre el franco francés. Se inauguró solemnemente, con asistencia de la familia Real, el Internado establecido en la Prosperidad con el nombre y bajo el patrocinio de la infanta doña María Teresa para recoger niñas desvalidas. Es una institución nobilísima y necesaria en este Madrid medio loco, que se indigna, con razón, cuando un carruaje atropella á un pobre y quiere lynchar a! cochero, y no se conmueve ni protesta al ver por esas calles inocentes criaturas á quienes almas desapiadadas explotan, echándolas á pedir á altas horas de la noche y sufriendo temperaturas de bajo cero. La política siguió animada en eJ Congreso, donde Moret hizo un notable discurso contestando á Melquíades Alvarez, replicándole éste con otra improvisación tan feliz como elocuente. También habló Maura, también tuvo elocuencia y derrochó cariño hacia la picara Prensa; esta Prensa por la cual España no es feliz, no es potencia de primer orden, ha perdido las colonias, no tiene caminos y canales, no sabe leer ni escribir y ha hecho figuras de gran talla de gnomos y de insignificancias. Siguió el amago de huelgas, especialmente de panaderos, todo porque ha bajado el precio del pan como consecuencia de la baja del del trigo y del de los cambios, cosa de la cual va á tener que dolerse todo bicho viviente y pedir que vuelva á subir todo para que las tahonas estén en la gloria. Por Ja noche circuló el rumor de haberse descubierto una nueva bomba en Barcelona, pero resultó, al cabo, que ya los dedos se nos antojan bombas, y que lo hallado en Ja ciudad condal era una esfera de metal sin explosivos, sin malicia... ¡Vamos, que fue una verdadera bola! Más vale así. AEMECE ADIÓS, TABOADA cárdenas, plomizas, espesas, avanzaron ayer por el horizonte, como cortejo silencioso de un duelo, y entoldaron el cielo limpio y diáfano de toda España. Las lágrimas del firmamento empaparon lenta y calladamente la tierra mientras se alejaba cruzando las Jomas peladas y grises el carro que conducía el cuerpo de Luis Taboada, á descansar eternamente, y lloramos todos. Lloraron las alturas y los valles, las ciudades populosasy las miserables aldeas; un estremecimiento de amargura honda corrió por todos los nervios de la patria y el instinto avisó á la muchedumbre que se le había acabado la risa. No; no reiremos más. No reiremos, por lo menos, con la alegría franca y abierta, sin malicia y sin hiél, que ensancha el corazón y no hace daño á nadie,