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A B C L O N E S 19 DE FEBRERO DE 1906. PAG, 7. EDICIÓN i. GALATJ. LAS CASAS DE LA PLAYA DESPUÉS DE LA CATÁSTROFE Fot. A l t a i Lacroix sentarse ahí, coger la pluma, y varaos a nacer los s contestaba: ¡Helas! otti, f ai signé mon que el mundo recorren triunfantes llevando 5 a Constitución. pot- au- feu. Quedaba la opinión, que siempre las patrias banderas allí donde van! Y, efectivamente, en cuatro ó cinco días salió vale algo; á esa se la hizo creer que él ConsuCualquier majagranzas que vierte el francé de la cabeza, ó mejor, de la voluntad del glo- lado era un poder civil; ¡que suprimiría la y audaz y arrogante se lanza al proscenio rioso soldado y de las manos de unos cuan- conscripción y llevaría la paz á Francia! se atraca de aplausos y pasa por genio, tos eminentes juristas y demócratas políticos, También aquí nos dicen que el dictamen del que aquí el patriotismo se entiende al reves; la Constitución (que estuvo á punto de llamarse Senado mantendrá la integridad del territorio De usted nadie sabe siquiera quién es, Carla otorgada) más cesarista que cuenta Fran- y dará prestigio al Ejército, y que no hay ven- la fama á diario no ensalza su nombre, cia entre Jas muchas de que ha disfrutado; pues cedores ni vencidos. y usted es patriota, y usted es un hombre, en último término sus j 5 artículos se resumían GENARO A L A S señor don Armando Palacio Valdés. en uno: Napoleón Bonaparte, jefe del ejército, El bombo y el ruido le infunden terror, y de la Nación por ende, hará lo que quiera. y mientras los otros se agitan, pululan, demandan reclamos, se humillan y adulan AI pueblo francés se le dio una sombra de a todo el que puede cantar en su honor, sufragio; y Síeyer, el que, diez años antes decía Señor don Armando Palacio Valdés: usted de esa lucha rehuye el fragor, el pueblo. no es nada y debe serlo todo se Perdóneme Vega si copio ó iraito modesto y humilde, prudente y discreto resignó con la plaza que reservaba para Napo- la rima y el metro que usó en un escrito y, aislado del mundo, trabaja en secreto león, la de Gran Elector, la de cochoná Vengrais. tratando un asunto de mucho interés. constante en su hermosa fecunda labor. Y cuando Daunon (más rebelde ó peor pagado De fijo la broma nos gusta á los tres, Con brío ó con miedo, conforme y según que Sieyer) hacia alguna observación liberal, porque este recuerdo del metro y ¡a rima nos sobran ó faltan vigor y energías, Bonaparte se la echaba por tierra en seguida: un cuarto de siglo nos quita de encima, en necias disputas pasamos los días ¿Que no están claras las funciones legisla- señor don Armando Palacio Valdés. por culpa de algunos pedazos de atún. tivas? No haga usted caso; está claro lo que Y basta de exordio. Leí de un tirón El ansia de todos, la idea común s importa, y es lo que yo puedo hacer. el último libro que ha dado á la prensa. es ¡claro! que España recobre su gloría, ¿Que no hay declaraciones de principios, Me díó una alegría profunda é intensa y los que se lucen en tal oratoria de los grandes principios de la Revolución? causóme en el alma muy grande emoción. se dan mutuamente jabón y betún. Los principios desunen; y! ós grandes puestos, Acepte esta prueba de mi admiración Mas quietas las manos y atadosjos pies muchos y bien retribuidos, unen. Hemos crea- que aunque es, de seguro, por ser cosa mía, soltamos las lenguas y nadie hace nada, do todos los posibles y crearé más. de poca importancia, de escasa valía, y España entretanto prosigue estancada, Al cabo aceptó Napoleón el plebiscito para tal vez se las preste la buena intención. y no se averigua si es grande ó no es. sanción de su obra; pero antes de que los reNo es sólo ese libro, no es sólo el Tristán Usted sólo en ella demuestra interés. gistros se hubieran abierto, ya el hombre ha- el que esta alabanza sincera merece, Que así, trabajando sin bulla y sin ruido, bía puesto en planta, su gobierno y había he- por más qué. es novela que á mí me parece se va haciendo patria... ¡y usted lo ha entendido, cho circular la noticia de que sería peligroso modelo de estilo, de tesis y plan. señor don Armando Palacio Valdés! firmar en el libro de los no. Un jacobino feroz, Es su prodigiosa labor de titán, á quien censuraban por haber firmado en e ¡de ¡son todas sus obras, señor don Armando SiNESio DELGADO EPÍSTOLA