Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
i ¿AÑO CUATRO. NUM. 404. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. BEMADR 1 D, 19 P B FEBRERO DE J 906 NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS triunfal. Necesario es que en el recinto formen escuela. Debemos esperar que la formarán c. on más ó menos tiempo. Se habrá de tomar nota, y levantar acta de todo progreso en nuestras costumbres públicas. Ese lo es, y lógicamente quedará asegurado por la adhesión y el entusiasmo popular. Pasó la época de aquellas garrulerías oratorias, donde amplificaciones inconmensurables diluían media docena de pensamientos, que las daban tanto sabor como á las aguas de un estanque algunos granos de sal. La elocuencia tiende á la concisión, como todo en este siglo de la rapidez en cualquier orden de relaciones. Mas, entre nosotros ha, perdurado el temor á la verdad, el cual por herencia llevamos en el ánimo. La realidad ha impuesto á veces dura sanción á ese pavor atávico; mas, á pesar de ello la sinceridad, que es la forma de culto que la verdad demanda, ha triunfado pocas veces. La victoria del sábado fue brillante; aún se sienten sus efectos. Lo que hay que desear es que sea también definitiva. MANUEL TROYANO CRÓNICA POLÍTICA L TRIUNFO DE LA Toda la PrenE S 1 NCER 1 DAD sa democrática lo reconoce: D. Melquíades Alvarez hizo el sábado en el Congreso, no sólo un gran discurso, sino también un hermoso acto. Habrá que repetir lo dicho ayer, y amplificarlo. Porque, desde luego rompió la deprimente y letal atmósfera, que la cuestión de las jurisdicciones hacía pesar sobre el Parlamento, y además, esa acción refrigerante é higiénica la ha extendido fuera de aquel recinto á todo el espíritu público. Hay más oxígeno en el ambiente de la vida pública. Para ello se ha servicio el diputado por Oviedo fie una fuerza, que aquí ha sido, desde larga fecha, inapreciada: la sinceridad Más que á la elocuencia, siempre mostrada por el insigne orador al hacer uso de la palabra, se ha debido á dicha condición moral el éxito maravilloso. Con él ha enseñado el Sr. Alvarez á los temerosos de la verdad que sus miedos son torpeza. Las frases de valor convencional, que en las Cortes sirven para toda suerte de habilidades, como sirven para el juego las fichas en los Casinos, están desechadas. En las Cámaras no debe circular más que oro de ley. De esa maneía en el país tendrán crédito sus productos. El discurso de D. Melquíades Alvarez ha aprovechado en primer término al Parlamento. Si así, con semejante nobleza ¿idéntica sinceridad se hablase usualmente en él, siquiera no se pudiera llegar sino por excepción á las luminosas akuras de la gran elocuencia, el concepto merecido por la institución restauraría por completo el quebrantado prestigio. No se oirían de él las vulgares frases, con que el ánimo irritado de la generalidad revela su enojo por la insinceridad que nota: ¡Es un juego de compadres! ¡Nos toman por tontos! ¡Van á ver quién de ellos engaña á quién! Y otras del mismo jaez, que se escuchan á cada paso. Dichos tales, repetidos mil veces, son los que hacen pensar en la posibilidad de sustituir el régimen parlamentario con instituciones que atraigan menos el desdén de ¡as gentes. Creen aquél sin raíces en el alma de Ja nación. ¡Atiendan á lo que hoy expresa la opinión pública, y verán cuánto de vigor adquieren esas raíces, luego que se humedecen con la verdad! La sinceridad supone, ante todo, valor cívico, porque sin éste no es posible aquélla. Al entrar de lleno la una en las Cortes, entrará de igual manera el otro. Por eso ambos, en el presente caso, han hecho juntos el ingreso. La entrada ha sido En los Cuatro Caminos... ¡era domin go y no podía faltar el consabido drama! No hubo derramamiento de sangre, pero sí de malos tratos y navaja esgrimida contra un, a indefensa mujer por su amante esposo. Va preocupando más eso que lo de Mar Chica. En la calle del Arenal un automóvil atropello é hirió gravemente á un transeúnte y huyó con toda heroicidad. En la Puerta del Sol, un coche tirado por dos caballos atropello á una mujer y también salió heroicamente de estampía. La gente gritó, persiguió al coche... todo inútil. Nada, que se impone el fusil maüsser bajo el brazo para andar por la calle. La nota triste fue de última hora. Luis Taboada, el más popular de los escrito res modernos y el que más ha hecho reír á esta generación, falleció á las once de la noche. Pobre Luis. ¡Esa, esa muerte sí que ha de ser de veras sentida! AEMECE EN LA MONCLOA p j l ilustre Canalejas, presidente del Congreso, hombre á la moderna, que gusta de cultivar sus relaciones artísticas é intelectuales, tanto ó más que las políticas, obsequió ayer con un espléndido almuerzo en el llamado palacio de la Moncloa, edificio perteneciente al Estado y por el Estado maltratado y desatendido, á algunos de sus amigos, sin otro fin que el consignado: cultivar sus amistades y pasar un rato agradable, que si lo fue mucho para él lo fue más, seguramente, para los comensales. Eran éstos: D. Benito Pérez Galdós, D Eu genio Selles, D. Jacinto Octavio Picón, D. Juan José García Gómez, D. José Herrero, D. José Francos Rodríguez, D. Luis Moróte, D José del Perojo, D Luis Armiñán, D. Alejandro Saint- Aubín D José Martínez Ruiz (Azorin) D Antonio Palomero, Q. Lorenzo Martín de Coria, D. Antonio Lázaro, D J. Jordán, don Mariano Martín Fernández, D Antonio Yiérgol, D. Fernando Soldevilla, D Ignacio Santillán y D Ángel María Castell. También asistió D Luis Canalejas, hermano del ilustre anfitrión. Lo característico de la reunión fue que en ella no se habló de política más que en broma. Y este habría sido el tono general de la conversación en las dos horas que duró tan agradable fiesta si no se les hubiese ocurrido a los comensales visitar las diferentes dependencias de la histórica casa, llena de riquísimos detalles artísticos de ornamentación y dé recuerdos históricos por haberla habitado el rey José, haber pasado en gil a su luna de miel la reina Isabel y haber hecho en una de sus salas muchos de sus trabajos políticos estadistas como Cánovas, Sagasta y Canalejas entre otros. Pero el palacio de la Moncloa, sin asignación para que sea conservado, se agrieta, se desmorona, la humedad se le come, y el Estado, que tan pródigo es para cosas superfluas, regatea un puñado de pesetas para destruir esa fama justificada de iconoclasta que tiene en materia de arte. De lo que á la vista de aquella riqueza artística, testigo. de tanta curiosa historia, pensaría MADRID AL DÍA F ios protege á los que trabajan. Por lo menos los protegió ayer brindándoles un tiempo hermoso, que acaso ¡o pareció más por lo mismo que la noche del sábado hacía presagiar un domingo metidito en aguas. El sol supo mejor, porque la diafanidad de la atmósfera dejaba ver al vecino Guadarrama pletórico de nieve. La política reposó tranquila y el comentario versó sobre ¿1 monumental discurso de Aielquiades AlvareZ, que tuvo hasta la suerte de ese margen de cortesía: veinticuatro horas de por medio. Otros discursos son flor de un día. Este lo ha sido, cuando menos, de dos. Madrid vio cruzar por su horizonte al Cierzo, el globo del intrépido Fernández Duro, que ayer llevaba, además, preciosa carga femenina, como para dar más valor á la frase popular de que ya no hay más hombres que las mujeres. La noticia de haberse agravado Romero Robledo, no por esperada menos sentida, hizo pensar e, n el temple de espíritu de ese hombre, que hasta con la muerte discute y batalla, como si el lecho del dolor fuese el escaño ó la tribuna de la lucha. Fue muy sentida la muerte del hombre público y senador vitalicio D. Emilio Nieto. Se incoaron cuatro procesos por otros tantos delitos de estafa, de los que han sido víctimas dos diputados á Cortes, un abogado y un militar retirado, hechos todos ellos que revelan indisculpable maldad, pero que prueban á la vez lo erío de jue el, hambre aguza el ingenio T J F r i- i I