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SÁBADO 17 ÜÜ. FEBRERO DE 1906. PAG. 10, EDICIÓN 2. a SENADO EL I) JA l 6 DE FEBRERO DE 190 b C e abre! sesión i las cuatro menos diez, bajo la presidencia del Sr. López Domínguez. Se lee y aprueba el acta de la anterior. El Sr. ARANA ruega al ministro de Hacienda í ue se resuelva el pago de unos créditos pendientes. Le contesta el Sr. SALVADOR, y ofrece poaer los medios para que así se haga. SV ORDEN DEL DÍA Continúa la discusión del proyecto de reforma arancelaria, y usa de la palabra para alusiones el Sr. Aguilera. N Le contesta el ministro de HACIENDA y rectifica el Sr. AGUILERA. k También intervienen para alusiones los señores BOCHANDO y RODRIGAÑEZ. El Sr, RODR 5 GAÑEZ pregunta al Gobierno qué camino va á seguir en la recaudación de los ¡impuestos arancelarios. Defiende la necesidad de que establezca un derecho bajo á las conservas vegetales Y á las filaíuras de lino. Manifiesta el Sr. SALVADOR que procurará tender cuantos extremos ha abarcado el discurso del Sr. Rodrigáñez, afirmando que el mismo inte és que pueda tener en lo que respecta á las conervas vegetales lo tiene el ministro, por ser una le las industrias de mayor im- portancia de la Rioja. Hablando del pago en oro de los derechos de ¿Yduanas, dice que tiene preparado un proyecto de ley; pero en vista de la baja grande que han tenido los francos y entendiendo que una rápida baja sería perjudicial, lo ha aplazado. Con este proyectp espera que se llegará en el lambío á la par. Rectifica el Sr. RODRIGAÑEZ, le da las gracias, y después habla asimismo para alusiones el Sr. SANZ Y ESCART 1 N. Se. manifiesta al lado del proyecto de reforma presentado por el Gobierno, y juzga que con la protección otorgada al trabajo en dicho proyecto í o debe haber inconveniente en otorgarle el voto. Hace ver las ventajas de la protección á la industria. Contest e! ministro de HACIENDA, y el señor RU 1 Z DE VELASCO rectifica. El Sr. MARTÍNEZ ROSJCH sale á la defensa del lihre cambio; el señor PRESIDENTE jntervíene, y concede la palabra al presidente de la Comisión, Sr. Echegaray. Hace el resumen del debate sobre la totalidad, y manifiesta: Voy á ser breve, no como aquel orador que decía: dos palabras solamente para explicarme en cuatro palabras Afirm que todos los discursos pronunciados encierran buenos consejos, que el ministro tendrá en cuenta seguramente. Pide- eJ apoyo de todos para el proyecto de reforma arancelaria. Se muestra partidario del pago en oro de los derechos de Aduanas. Luego, con frase feliz y en párrafos brillantes, hace referencia á la boga en que estuvo el libre cambio. La ola librecambista desapareció y fue sustituida por e! proteccionismo, que vino con fuerza inmensa. No duda que í todas esas corrientes sucederá! a armonía absoluta entre todos. Hace ver después que votar los aranceles encierra un voto de confianza al Gobierno, pero un voto de confianza que no es de un solo partido, es de todas las fuerzas parlamentarias. Examina algunas délas tarifas para argumentar en apoyo del carácter proteccionista de las bases arancelarias. Sostiene que todos deben apoyar ej proyecto, porque en sus bases están comprendidas todas las aspiraciones expresadas en los diferentes discursos del debate. Examina luego lo que son primeras materias y productos de venta. Recogiendo la alusión que hizo á la Comisión el Sr. Ruiz JVíartmez namándolos suizos, dice: Yo soy suizo y lo considero como título de honor, porque el suizo representa la lealtad y la disciplina. En ese sentido lo dije interrumpe el señor RUIZ MARTÍNEZ. Así ¡a acepté yo continúa el Sr. ECHEGARAY Suizo del ministro de Hacienda y del presidente del Consejo de ministros. Mas como ya soy viejo y llevo mucho tiempo de centinela, ruego que releven la guardia. (Muchos aplausos. El ministro de HACIENDA manifiéstase agradecido por las palabras cariñosas y elocuentes del Sr. Echegaray. Dice que no hará resumen de la discusión porque ya lo ha hecho el Sr. Echegaray, que tiene el don de elevar todas las cuestiones que trata. Y concluye dando las gracias á todos los senadores y recomendándoles pxor patriotismo su benevolencia. Termina la discusión de la. totalidad y puesto á debate el articulado, se aprueba la base 1. a Se lee la 2. a y se da cuenta de una enmienda á la excepción 3. a El Sr. HERNÁNDEZ FAJ ARNÉS apoya esta enmienda, y le contesta el Sr. BASTIDA en nombre de la Comisión. Pide una declaración el Sr. SANZ Y ESCARTIN; le contesta el Sr. BASTIDA y se aprueban las bases i. a y 3. a La Comisión retira las bases 4. a y i o, y- se aprueban la 5. a, 6. a, y. a, 8. a y 9. a sin debate. Sobre la base 11 nace una observación el conde de PEÑA- RAMIRO, á la cual contesta el señor ARIAS MIRANDA. Queda aprobada la base 11. Se lee la 12 y la enmienda del Sr. Ruiz de Velasco, que la Comisión no acepta, por lo cual defiende aquélla su firmante, quien sostiene la necesidad de que se disminuya los derechos sobre el cacao de Fernando Póo. En nombre de la Comisión contesta el señor ARRAZOLA. Rectifican los Sres. RUIZ DE VELASCO y ARRAZOLA é interviene el Sr. RODRÍGUEZ SAN PEDRO. Quedan aprobadas las bases 12, i3 y 14. Sobre la i5 hace una observación el Sr. ROLLAND acerca de la corrección de estilo; el señor ARIAS DE MIRANDA ofrece efectuarla de acuerdo con el Sr. Rolland. Se- aprueba dicha base y se suspende el debate. Se lee el dictamen de la Comisión de actas y calidades referente á la del Sr. Troyano, por la Sociedad Económica de Sevilla. Hay un voto particular de los Sres. Alvarez Guijarro y Sánchez Albornoz. Después de fijarse el orden del día para la sesión próxima, se levanta ésta á las siete y cuaito. SESIÓN DEL DÍA ¡6 DE FEBRERO DE I 9 0 6 las tres abre la sesión el Sr. Canalejas. En el banco azul los ministros de la Gobernación y Marina. En la Cámara se nota mayor animación que en s tardes anteriores. Después de varios ruegos de los Sres. MUÑOZ y OLLER, el Sr- ROMEO reitera la pregunta acerca de la famosa vajilla de plata de la Capitanía general de Cuba. Nadie me ha contestado nada, exclama, y he sabido después que de Santo Domingo han traído ot- a vajilla que, según parece, ha sido también enviada á la Casa de la Moneda. ¿Dónde se hallan estas dos vajillas? Formula después una serie de preguntas relacionadas con varios departamentos ministeriales, y pide que se traiga á la Cámara algunos documentos. El Sr. NOUGUÉS pide varios antecedentes relacionados con procesos militares. El Sr. COROM 1 NAS aplaude la conducta de los agentes de policía de Barcelona que transportaron la bomba encontrada hace varios días, en la Ciudad Condal. Censura algunas de las detenciones practicadas por las autoridades. El ministro de la GOBERNACIÓN defiende la conducta del duque de Bivona. El Sr- SSLIO pide que se aumente la policía de Valladolid. El conde de ROMANONES le contesta, é interviene para el mismo asunto el Sr. MURO. ORDEN DEL D ¡A Apruébanse varios dictámenes. (Toma asiento en e! banco azul el Sr. Moret. Se pone á discusión eí proyecto sobte represión de los delitos coiiínUa Patria y el Ejército. El Sr. ALBO consume el primer turno en contra de la totalidad. Afirma que si fuera separatista no combatiría el proyecto, sino que pediría su aprobación, por el contrario, pues él solo bast 3 ría para sembrar la excisión y la discordia en el territorio nacional. Expone los antecedentes de la cuestión, y des pues de acusar de cierta lenidad á los Tribunales de justicia de Barcelona, dice que la acción de éstos no puede ser reemplazada en ningún caso por los militares, pues se daría el caso de que fuesen juez y parte á un tiempo mismo. Extraña que los partidos liberales vengan á apoyar con su firma y con su voto el proyecto que se discute. (Entri en el salón el ministro de la Guerra y toma asiento en el banco azul. Hallaría más justificado que los Sres. Barrio y Mier ó Nocedal se hallasen sentados en la cabecera del banco del Gobierno para defender el dictamen. La mayoría acoge con rumores algunas de las consideraciones de orador acerca de este punto, y el Sr. CANALEJAS, agitando la campanilla y dirigiéndose á la mayoría, exclama; -iOrden, señores diputados! Yo os ruego que os abstengáis de expresar vuestros sentimientos con esos rumores y que respetéis la gloriosa tradición de esta tribuna, dejando que los oradores expongan con toda amplitud sus doctrinas, cualesquiera que sean éstas. Analiza el Sf. ALBO los artículos del proyecto, y sus comentarios acerca de los mismos son objeto de nuevos murmullos. (El Sr. García Prieto se sienta en el banco azul á ¡a izq ñerda del ministro de la Guerra. Saluda á sus compañeros con una inclinación de cabeza, pero en cambio da una ligera palmadita en el hombro y estrecha cariñosamente la mano al general Luque. El Sr. ALBO lee una larga lista de las posesiones que en ambos continentes hemos perdido desde los tiempos de Felipe II. (Su lectura levanta nuevas protestas. Entiende que ios militares son los menos indicados para juzgar de los delitos contra el Ejército y la Patria. Dice que el concepto que de la idea de Patria se da en el proyecto, es muy distinto del que siempre se le ha dado en la hermosa lengua castellana, y acude para ello al testimonio de nuestros escritores más castizos. Afirma que la autonomía y la propaganda suya no pueden ser jamás consideradas como materia de delito. A este propósito recuerda las predicaciones del Sr. Moret en farar de la autonomía para Cuba, sin que nunca haya sido molestado por profesar tales doctrinas. Extender el conocimiento de ciertos delitos á la jurisdicción militar, dice, no es factible mientras no se modificara en gran parte la legislación civil. ¡Quién nos garantiza el conocimiento del Derecho en un tribunal, militar? ¿Dónde estud arán? ¿Dénde han practicado? Seguramente un abogado recién salido de- Ja Universidad no se atrevería á juzgar. ¿Cómo van á hacerlo ellos sin preparación? A los procesados por estos delitos no se les permite nombrar letrados para su defensa, y sí sólo militares, con muy buena intención, pero sin los conocimientos precisos. E 1 peligro v la injusticia que entraña ese proyecto de ley son evidentes. Le contesta el Sr. ROSELLO en nombre de la Comisión. Niega que esta ley esté en contradicción con la Constitución del Estado. Estima que no sólo ro hay vaguedad en la ley, sino tal vez excesiva precisión. En cuanto á los tribunal- es militares, dice, no pienso hacer de ellos una apología; pero sí he de sostener que ofrecen bastantes garantías de imparcialidad y justicia, y á los que forman los Consejos de guerra hay que suponerlos, por sus estudios, con más competen- cia que los jurados; asiste á ellos un individuo del Cuerpo jurídico y la sentencia fíene su eficacia después de informar el auditor. E 1 dictamen que se discute no es obra del partido liberal, sino de todos. (Protestas en las oposiciones. No, no, en los republicanos. ¿Pues qué, no están en el Senado representadas todas las clases sociales y ellas lo han aprobado? ¿Esa ley que hoy es necesaria, entiendo que ha de ser temporal y poco duradera y que el Ejército será el primero en pedir su derogación, porque