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A B C. -SÁBADO i 7 DE FEBRERO DE JQO 6 PAG 7. -EDICIOlsr GÍBRALTAR. EL GENERíL ESPINOSA DE LOS MONTEROS PASANDO REVÍSTA Á LA GUARDIA INGLESA EN SU VISITA AL PALAC 1O DE S 1 R F FORESTJER W A L K E R GOBERNADOR GENERAL DE AQUELLA PLA ZÁ- i Qt Elmaleh bren, urgía en 1878- devolver á la Hacienda municipal con la antigua independencia el orden y el crédito que fto tenían. El Gobierno anunció la reforma de la Administración local, y el Sr. Romero Robledo llevó á las Cortes su proyecto regionáliáa dé 2 5 de Diciembre de J 884. regionales. Había desaparecido ya entre 1884 y 1891 la región chica, la región del partido judicial. Completaban la referiría, los Consejes también para todas las provincias de! a región. Debemos suponer que el Sr. Cánovas se cansó de. aquellos avances; cuando en Mayo de 1896 declaró que ¡as reformas administrativas se iiniitarían á corregir los vicios unánimemente reconocidos Quedaron las cosas corao estaban, y concluyó la Regencia con dos mie- vas promesas hechas en j 899 y en 1901, semejantes á las precedentes, con la novedad Ja ultima de separar á los Ayuntamientos de ias funciones electorales. A ios veinticinco años de propaganda oficia! de descentralización, de au tónomía, de regiones pequeñas, y grandes, se abrieron Jas primeras Cortes de. ASfonso XII y ofreció el Poder público un. plan general dé reformas en ¡a Administración local, promesa cumplida en un trascendental proyecto dé! Sr. Maura ministró que con perseverancia mayor ha tratado de estatuir las innovaciones que. la opinión reclama. Inútiles fueron sus esfuerzos. Han seguido los del conde de Romanones en obsequió de una nueva ley Municipal, que no parece destinada á prosperar, con, ni sin enmiendas. No. parecé sino que Espafia está condenada en este punto á promeáas sin 1 realidad. Después de las disposiciones de i 835, 1840 y ¡841, iniciación de la vida local de. ntro dei régimen constitucional, vinieron los proyectos Despertó interés, la región, administrativa creada por quel elocuentísimo parlamentario. Cada partido judicial debía constituir una re ¡ón. En la capital de la región funcionaría ina Junta. regional para los servicios. de Instrucción primaria, cárceles, mejora de caminos vecinales y seguridad de los campos. Tendría h propia Junta facultades para dirimir contiendas de territorio, inspeccionar Ja Administración municipal de la región y dirigir la Hacienda propia de la misma región. Todos ios presidentes de las Juntas; regionales pertenecían de derecho á la Diputación. Algo lejos ya estamos de la reorganización c! e 187.8. En seis años, sin haber l.l evadp á cabo en esta materia obra útil y menos permanente, tan sólo por el estímulo de las promesas liberales, el Estado ó el Gobierno había pasado de una modestia y de una vaguedad extraordinarias á las Juntas regionales, á las regiones chicas, ínfimas, ó mínimas, para restaurar nada menos que la independencia de. la Hacienda local. Regionalismo diminuto y privilegiado, no pasó inadvertido, por, el principio que establecía, á los amantes de otros regionalismos menos conservadores. Acabó la Restauración sin realizar los partidos ningún empeño serio en este orden de principios, y la Regencia, apenas comenzada, recogió las. ofertas anteriores y las sintetizó en Mayo de J 8 8 6 con parecidas promesas. Estéril también aquel período, en Marzo de 1891 planteó el Gobierno un nuevo aspecto de! problema de Administración local. Se sucedían loe aspectos, no las realidades, rio habiendo otra que la falta de todo empuje gubernamental para ilegar. á positivos resultados de progreso. Urge- ¡otra vez! -hacer más flexibles los preceptos de las leyes Municipal y Provincial, de suerte que concedan mayor amplitud á los pueblos que más capacidad acrediten para ad ministrarse ordenadamente. Intento para preparar un estado de derecho en esa dirección fuera quizás el proyecto no presentado á las Cortes, redactado por virtud de la Rea) orden del Sr. Silvela en 20 de Julio de 189 J. Se creaba allí otra región administrativa, pero grande: Aragón, Galicia, Cataluña. España debía dividirse en once demarcaciones, cuyas autoridades hubieran sido los gobernadores regionales y los Consejos y las Comisiones ejecutivas ó Diputaciones regionales con un presupuesto -m s. EL EMINENTE SABIO DOCTOR RAMÓN Y CAJAL Á QUIÉN LA REPÚBLICA DE VENEZUELA ACABA DE CONFERIR UNA DISTINCIÓN MAS SÓBRELAS MUCHAS QUE TIENE RECIBIDAS DE TODAS LAS NACÍONfiS CULTAS DEL MUNDO