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V. CUATRO NUM, NICA 402. CRÓUNIVER- BEMADRID, 17 D E FEBRERO D E 1906 NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS la necesidad obliga á volver sobre ello, señores que no son munícipesy otros que el suelo está lleno de escombros. lo son, retienen en su potíer, los expe- s Entre los dos órdenes de relaciones in- dientes todo el tiempo que fes viene en dicados existe un paralelismo, que debe gana. Lo grato de la noticia consiste, enseñarnos alguna cosa. En el de las re- como se comprenderá, en saber si se con- i laciones jurídico- políticas queremos que firma que no hacen más que retenerlos. la ley por su sola virtud lo haga todo; De Algeciras, nada. Nunca mejor que en el de relaciones materiales de que se ahora puede decirse: pas de nouvelles bontrata ahora, vamos á querer que todo lo ne nottvelle. haga el agua. Deseamos vivir, como los; La cuestión personal surgida entre un pueblos civilizados, en un régimen repre- diputado y un exdiputado, quedó resuel- i sentativo, sin que la representación nos ta esta madrugada, después de estar decueste la menor moíestia, si no nos tiene tenidos ambos en el Gobierno civil varias cuenta personal é inmediata y pretende- horas, procedimiento con t que no conmos el desenvolvimiento de la riqueza, tábala liga antiduelista. encargándose de todo el Estado. Sabido Y nada más. es que en la visita del conde de RomaAEMECE nones al canal de Aragón y Cataluña se llegó á demandar que el Estado se encargase también de construir las acequias en IMPRESIONES los terrenos de lbs particulares. PARLAMENTARIAS Por eso ha dicho muy bien en lo que DR 1 MERA DE JUR 1 S- Asistimos á este ha dicho D. Rafael Gasset. Sin una r DICCIONES debate sin frío preparación adecuada para el uso del ni calor; su resultado no se le oculta á nadie riego; sin el estudio previo y experimen- Y vamos con lo de ayer: el Sr. Albo comenzó tal de los abonos, de las máquinas, de la su discurso á Jas cuatro y cuarto; este señor rotación de cosechas; sin una ordenada nos dijo, ante todo, que era el encargado por distribución de las aguas para que la irri- su minoría de exponer el criterio de esta minoría. Se gran la sala; hagación sea lo más perfecta posible, el tía bellas hizo unen lassilencio en Y claro está damas tribunas. beneficio que el pantano representa que- que el Sr. Albo desde luego nos manifestó dará reducido á las ventajas deJos jorna- que la conciencia le obligaba á votar en conles para los pueblos comarcanos. Para tra de este proyecto de ley Y además de la algo más ha de gastar el Tesoro sus me- conciencia están los latidos de la opinión que llones, y también los individuos que á la lisí lo imponen; y aparte de estos latidos, el mandato imperativo formulado en aquella gloobra contribuyan. TJodo esto ha de ser previsto con riosa ciudad de Gerona, tan célebrevaen los fastos de la historia La concurrencia oyentiempo suficiente para el aparejamiento do con cierto interés al orador; todavía no ponecesario, áfinde evitar el escollo seña- demos sospechar lo que saldrá de este discurlado antes. El socorrido sistema de echar so. Y el S r Albo va hablando con voz recia, luego la culpa al Gobierno si por apatía sonora, y va contándonos cómo él se ha dedide todos resultare perjuicio, no compen- cado desdeja niñez al estudio del derecho. Y después dice que este proyecto ano tiene pressará los daños. x SAL ILUSTRADA. CRÓNICA r POLÍTICA VISO PRUDENTE. En Jerez y en el banquete, con que le han obsequiado los propietarios de las tierras que las aguas del Guadalcacín han de regar, el ministro de Fomento ha dicho á aqutIllos señores verdades, que los mismos no deben olvidar nunca. Si no se sabe aprovecharlo, el riego no bastará; la obr será improductiva. La política hidráulica tiene ahí el escollo, donde es posible el naufragio. El pensar imaginativo es el peligro mayor de las empresas de nuestra raza. Este género de peligros empieza en la política y acaba en el más modesto de los negocios. En la presente época, se acentúa el predominio de los intereses. Pero, mirada la realidad á través de la fantasía, tan expuestos nos halfamos al error cuando dirigimos la vista hacia las ventajas y los adelantos materiales, como antes al soñar con espirituales progresos, puestos los ojos en ideales ilusorio? En esta tierra- española, lo mismo se equivoca Sancho que Don Quijote. Mas, alguna vez cabe suponer que hemos de entrar en caminos de enmienda. Ya es tiempo de verificarlo. Porque el género de errores á que estamos ahora abocados, tiene consecuencias más fatales é inmediatas, se sienten más que cuando se hacía depender la moralidad del país, su cultura, el mejor cumplimiento del deber cívico de un reglamento, de una ley orgánica ó de una constitución. Entonces si el ciudadano falto de Ja educación política que no podía infundirle como mágica vara ¡a Garceta, continuaba alejado de MANUEL TROYANO los negocios públicos sin tomar parte activa en ellos, contentándose con murmurar de los gobernantes y renegar del Estado ó aproximándose á éste para sacar omenzó en el Congreso el debate sotajada, era factible derogar ó reformar bre el proyecto de ley de jurisdicaquellas leyes que se habían considerado ciones. Aunque algo movidito en sus cocon bastante virtud para cambiar el es- mienzos, no logró despertar mucho intepíritu de la nación y luego habían resul- rés. Público tampoco tuyo mucho. En el tado tan estériles. Senado, calma abrumadora. Ni siquiera La índole de las cuestiones, á que al se habló de las amas de cría d, e la Incluoresente se fían prosperidades, es más sa, que es lo que en los últimos días ha difícil y compleja. Un plan de canales de animado algo á J senectud de aquella veriego, por ejemplo, es más difícií de es- neranda mansión. tudiar y de hacer que un proyecto de ley El tiempo francamente revuelto como electoral ú otro análogo, y en la época Costa en sus discursos de Zaragoza. actual despierta mayores esperanzas. Pero Se registró un syicidio; pero éste de nuestra tendencia al pensamiento unilate- gente pobre, igual que la rica ante la ral, como decía el difunto Fabié, nos muerte. lleva á no ver en ello más que una relaNuestro regocijante Ayuntamiento ceción: la relación principal, aunque no la lebró sesión, y acordó, entre otras cosas, única. Si por el olvido de las otras no se señalar un plazo de tres meses para que obtienen los resultados apetecidos, la des- desaparezcan las Américas. Las del Rasilusión llega, el plan se desacredita, el tro, por supuesto; las otras rtecesitaron escepticismo gana á las masas, los esfuer- poco más para lo mismo. Un señor edil zos y los recursos se pierden, y cuando comunicó la grata nueva de que algunos MADRID AL DÍA tigio moral Y que aparte de esto, las leyes necesitan un ambiente sereno para ser elaboradas, y en los momentos presentes todavía no han desaparecido los rastros de la lucha... No nos parece mal todo esto. ¿Será posible que no nos opongamos con todas nuestras fuerzas á la aprobación de esta ley? Efespíritu del Derecho moderno- -dice el orador- -es el espíritu de libre examen Se pretende con esa ley reprimir los ataques á la Patria; pero, ¿es que no hay un ideal, un espíritu que es consustancial con la Patria y sin el cual los pueblos no pueden vivir? Así lo ha dicho un profesor japonés en unas conferencias que ha dado en lav Universidad de Londres. Y si se desconoce esto; y si se aprueba ese proyecto, los liberales- -dice el Sr. Albo- -merecerán ser comparados á aquellas mujeres que Prevost calificó con un nombre imperecedero El auditorio, que ha seguido atentamente al orador, comienza á adoptar unas actitudes especiales; no sabemos ya qué pensar; miramos á un lado y á otro; reclinamos la cabeza en la mano; tosemos; dirigimos una vaga pregunta á nuestro vecino... Y eíSr. Albo, con su voz sonora, recia, continúa hablando. Si en la Constitución- -dice el orador- -se prevé el caso qué de una desmembración del territorio, ¿cómo, de qué manera vais á votav una ley que condena i y