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S, Mad r i d Se c o n t e s t a n t o das l a s c a r i a s BLANCO Y NEGRO PUBLICA ESTA SEMANA de grandes beneficios al mes, administrado por el interosado y sólidamente garantido, precisa persona con capital. Montera, 32, pral. 11 á 1 y é á 7. MUEBLES Comedores, despachos gabinetes, alcobas, recibtos. sillas, piano, Paz, 15. DE La mejor máquina delavar del mundo. Fotografía de Stoyck 17, SERRANO. 17 Indispensable en tocias las casas ie familia, en los hospitales, Manteles y lioíeles. Sección de actualidades gráficas. Conseje- ros m u n i c i p a l e s de j Las dos muñecas Londres en París. Copor Selles y Méndez Bringa ronación del reyde Dinamarca. Inauguración estatua de MoI La chica de la modista de laUn invento espazart. por Tapia y Sancha ñol y otro extranjero. ¡M- Fallieres en su despacho oficial. La ExpoRincones de Madrid sición Guerrero. L a por 21. Soriano revolución en las provincias rusas dei SálEl mejor soldado tico. A u t o m ó v i l de I por Marquina y Estevau guerra. El genera! Fernandez de Córdova. Originales literarios PLANAS DE COLOR Gran economía de tiempo y de dinero; lava y desinfecía la ropa sin estropearla Xas personas que deseen dedicarse á la venta de esta máquina, obtendrán importantes beneficios. Escríbase, indicando que se ha leído este anuncio en A B C, á las siguientes señas: Retratos al platino verdad: 6 Victorias... 5 p s a m e r i c a n a s 7,5 Reproducciones, ampliaciones y pintura. 17, SERRANO, 17 FOTOGRAFÍA DE bTüYCK Una preciosa página femenina. C o n t i n u a ción de ía noveia DE por García Kodríguez LA E S P U M A D E L MAR, c o n ilustracioLa merienda nes á t o d o c o l o r d e Medina Vera. M e s a DOBLE PLANA por Alberti revueltaPortada CÉNTIMOS 3 0 CÉNTIMOS ALEMANIA Herr I. A. Johon Iversgehofen, 56 y 58 ERPURST SerpeatiMas y bolsas, ¡y? US? S 21 S A h a y id s a s rebaja, en las tarita it trif) fas por aumento de producción. (Se remiten tarifas. FRANCISCO UEÜSCINA. -BomsnMes, 3 y 5 174 BIBLÍOTECA DE A B C ABNFGAC 1O N Y AMO íjj llevamos nuestras labores, abandonando el gran salón donde sentíamos mucho frío. Pero ese fuego inusitado inspiró á mamá una idea desdichada; quiso aprovecharlo para secar la ropa, que hacía ocho días estaba en la guardüla. Después del almuerzo mandó colocar en orden, alrededor de la chimenea, manteles, enaguas, servilletas; tenía entre las menos la última camisa; papá fumaba su pipa cerca de una ventana y estaba yo tumbada en el diván con nuestro gatito Djinn, cuando vimos entrar por la puerta á Mariana, la cocinera, seguida ñor tres personas desconocidas. ¡Fue un desastre! ¡Una verdadera desbandada! Traté de escurrirme debajo de la mesa; mamá se zam tulló detrás de las servilletas; papá hizo cuanto pudo para apagar su pipa, ocultándose entre las cortinas; pero la imposibilidad en que nos encontrábamos de huir, nos dio el valor resignado de los vencidos. Me levanté, llena de confusión, despeinada por e! picaro Djinn; papá se adelantó majestuosamente; mamá gritó á Mariana con voz desesperada: ¡Encienda usted fuego en seguida en el salón! Después de titubear un rato, el marqués de ChateauRaldcn, con la sonrisa en los labios, se presentó á sí mismo y presentó á su mujer y á su hijo. La marquesa se disculpó: -Perdonen ustedes nuestra indiscreción, señora; hemos venido á sorprenderles sin dejarles tiempo de deshacer los baúles; teníamos tal deseo de conocerles, que no hemos querido aguardar al año que viene para venir á verles. -Y además- -continuó el marqués, -deseaba dar la bienvenida al Sr. Mignet y decirle: -Es usted de los nuestros por el uso prudente que hace de una fortuna noblemente adquirida, por su cari- dad, por las virtudes de su hogar; es usted de los núes tros, lo repito. Mamá no dejó que papá contestara á ese elocuente discurso; se llevó á los Chateau- Raldon al salón La marquesa se resistía amable. ¿Por qué no recibirnos aquí, señora, como á unos amigos? ¡La temperatura es tan agradable, se encuentra uno tan bien aquí... Pero mamá se obstinaba, y arrastrándoles, los llevó al salón, obscuro y lleno de humo. Mariana, dándose prisa para encender el fuego, no había abierto Jas persianas. En fin, gracias á Tos esfuerzos combinados de papá, de mamá, del marqués y de la marquesa, hízose la luz, y el fuego empezó á arder. Prolongaron su visita, probablemente para borrar la mala impresión de su llegada; la marquesa se las echaba de mujer sencilla, casera; hablaba de las dificultades para aprovisionarse bien en el campo; el marqués lo admiraba todo. El Sr. Reginald era el único que parecía encontrar largo el tiempo; dejaba escapar involuntarias señales de impaciencia; se aburría; lo disimulaba poco, y se lo agredecí. Sí, se lo agradecí, por que adivinaba el motivo del paso que daban; la servil amabilidad dei marqués, la falsa sencillez de la marquesa me molestaban, principalmente por que veía que mis padres se dejaban engañar. Creían tomar un desquite de los desdenes del conde de Varsa ge, y se las echaban de grandes señores. 29 de Septiembre. La visita de los marqueses ha tenido ia explicación que suponía; han dado el encargo al Dr. Bonnaud de pedir mi mano para el conde Reginald. Mamá no disimula su entusiasmo. -Ya sabes, Micaela- -dice, -que su nobleza es más antigua que la de los Varsange