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A B C. MIÉRCOLES 14 DE FEBRERO DE 1906. PAG. 4. EDICIÓN movimiento de vergüenza al echar la vista sobre ella. Y en tanto que se procura otra, natura) es que se vayan paliando y remediando sus desgastes y rozaduras... La operaciónque realizaban las indicadas apañadoras era altamente interesante; unos ujieres la presenciaban al mismo tiempo que nosotros. La conversación que todos sosteníamos versaba, como es lógico, sobre el tapiz que se estaba remendando. Esta alfombra- -hemos preguntado nosotros- ¿lleva ya mucho tiempo de servicio? Esta alfombra- -nos ha contestado n dependiente de la casa- -lleva usándose unos trece años; antes de poner esta alfombra, se gastaron tres en dos años; aquellas tres costaron á tres mil reales cada una; ésta cuesta treinta mil Nos ha parecido mucha la diferencia de tres á treinta, y deseando saber lo que tendría de larga y de ancha tal alfombra, hemos comenzado á recorrer despacio, andando con naturalidad, el pasillo en que nos hallábamos. De nuestra peregrinación ha resultado que esta alfombra de treinta mil reales tiene cincuenta y cuatro pasos de larga; después hemos realizado la misma operación para averiguar su anchura y hemos visto que los pasos que hemos tenido que dar son exactamente cinco. Sonaban los timbres al acabar nosotros estos cálculos trascendentales, y nos hemos encaminaos á la tribuna. El grande y querido presidente de la Cámara ha declarado abierta la sesión y una curiosa polémica ha comenzado. Se trataba del Ayuntamiento de Madrid; el debate lo ha iniciado el S r Garay, y de él, con la misma atención con que hemos- estudiado los insectos y después hemos medido la alfombra, hemos recogido varias frases interesantes, históricas. ¡La llave de la caja municipal está en buenas manos y nadie abrirá brecha en la caja! ha gritado el S r Vincenti. Su señoría- -le ha voceado después el señor marqués de Portago- -hizo votar á sus amigcrs y allegados seis millones para gastarlos en lo que S. S. tenga por conven ¡entel aSeñor ministro de la Gobernación- -interrogaba- luego al señor conde de Romanones el Sr. Moróte- ¿se comprometería S. S. á vivir con él jornal de un obrero? ¡Puede que me comprometie- ra mejor que su señoría! replicaba presta y vivamente el señor conde. N o hemos querido pir más; en nuestro cerebro había ya un pequeño y variadísimo caos. Cuando hemos salido de la Cámara nos hemos dirigido á un cinematógrafo y hemos contemplado en el nítido lienzo algunas cosas absurdas, ínvorosímiles. Y así ha terminado nuestra extraña jornada de ayer, i 3 martes y Febrero, día en que murió Larra. AZORIN, Tattenbach las ínterviús, parece como que las solicita, y en la Prensa inglesa, francesa, alemana, y aun en la española, se leen las declaraciones del sagaz diplomático, que se muestra benévolo y esperanzado. Por lo mismo que una ruptura será cosa muy grave, no hay nadie que quiera cargar con la responsabilidad de ella; por el contrario, todos la eluden y pretenden endosarla al vecino, La ruptura en el curso de las Conferencias no sería la guerra inmediata, como alguien teme: se reduciría á que todo quedase como antes, es decir, como antes en los protocolos de las cancillerías, porque en la realidad, es tan imposible como hacer que vuelvan atrás las aguas que se han precipitado por una cascada. El statu quo marroquí, que tanto trabajo ha costado sostener, por el que tantos sacrificios ha hecho España, ha recibido una herida raortal, de la que no puede levantarse, y sólo á fuerza de infinítps euidadds, tirará hasta que en breve plazo, de una ú otra suerte, arreglen sus diferencias los poderosos. Guerra inmediata no habrá, entre otras razones porque no están terminados los preparativos para ella. Alemania, la que más la tiene prevista, necesita terminar la compra de muchos aprestos, que no ocultan sus periódicos se hacen en el S. y el S O del Imperio. Si Francia estuviese dispuesta, si no amase tanto la pá z, no hubiera sufrido con tanta paciencia una serie de impertinentes mortificaciones. Pero no es menos cierto que de no haber un arregló decoroso en Algeciras la guerra ha de producirse más tarde. Hay razones que hemos de exponerla! lector en tal forma y con tal claridad que no han de ofrecer duda, y téngase en cuenta que no han de ser Francia y Alemania las más encarnizadas enemigas; en estos momentos circula, se lee con avidez, se comenta y se aplaude en el Imperio alemán, un folleto, donde se pinta como una necesidad la guerra contra Inglaterra. Los motivos no se dicen ó se disfrazan; pero nosotros expondremos los verdaderos, los que el público admitirá sin discusión. 1 FELIPE OV 1 LO ntíende que se trata de un asesinato cualifica- do por la alevosía; y la defensa, á cargo del S r Doval, opina que su latrocinado debe ser absuelto, porque al dar una puñalada á José Marañen (que así se llamaba el agredido) hízolo en legitima defensa. Otro juicio, que se celebrara si no hay algún obstáculo, que puede que lo haya, el lunes próximo, es el que muy bien podemos llamar el juicio de Salomón, porque, en efecto, trátase de averiguar cuál es la verdadera madre de un niño que se disputan dos mujeres. La criatura hállase inscrita en el Registro á nombre de una de ellas; pero otra, la que ahora acusa, sostiene que el niño es suyo, pues la que figura como madre no ha dado á luz jamás. El caso, que como se ve es curioso, tiene muchos puntos de semejanza con aquel otro de que nos habla la Historia Sagrada y que tan admirablemente supo resolver el Sabio Salomón. ¿Se resolverá éste con el mismo acierto? P o r último, hállase también anunciada para uno de los primeros días de la próxima semana la vista de una causa seguida contra un joven diplomático que tuvo la desgracia de que se le disparase un arma que estaba examinando en una cervecería de la Carrera de San Jerónimo y ocasionara la muerte á otro joven que con ¿1 se hallaba conversando. UN PASANTE- UN TIMADOR AUDAZ POR TELÉGRAFO TRIBUNALES 1 M í C E L O S NI V I N O Por el titulillo que precede á estas líneas podrá comprender el lector que la causa, de cuya vista dimos ayer cuenta, ha tenido un final poco agradable para el procesado. Los jueces populares, una vez hecho el resumen por el presidente del Tribunal, señor Marquina, retiráronse á deliberar, y tras breve discusión emitieron su veredicto, ¿jue fue de absoluta culpabilidad para Dámaso Martín Paniagua, pues negóse la concurrencia de las dos atenuantes que alegaba el defensor, atenuantes que en nuestra modesta opinión s. on incompatibles y que por consecuencia hubieran quedado reducidas á una (embriaguez ó arrebato) si el Jurado las hubiese estimado. E n vista del veredicto, el fiscal y la defensa solicitaron se impusiera á Dámaso Martín la pena de catorce años, ocho meses y un día de reclusión temporal y una indemnización, que fijó en 3.ooo pesetas el representante de la ley, y en i.5oo el letrado. La Sala dictó sentencia, de acuerdo en un todo con el Ministerio público. W J S T A S PROX 1 M A S Mañana comenza rá á verse en la Sección segunda una causa seguida contra Gregorio Montero, por un delito de asesinato. El hecho, que es vulgarísimo, ocurrió en el Cerro de la Plata hace próximamente un año. El fiscal lo califica de- homicidio sin circunstancias modificativas. El acusador privado, S r Muñoz Rivero. T oledo, i 3 6 t. Días pasados se presen tó en esta capital un joven de aspecto distinguido, titulándose oficial de la Marina inglesa. Visitó en seguida al coronel de Ja Guardia civil, á quien enseñó su documentación, que estaba en regla. Por su agradable trato y conocimiento de varios idiomas, fue acogido afectuosamente por varias personas significadas, consiguiendo sentarse á almorzar á la mesa del cardenal Sancha, á quien le dijo que no encontraba en ninguna parte cambio de libras esterlinas, por lo cual el cardenal le facilitó 25o pesetas. s Se ha sabido después de desaparecer dicho individuo, que era un timador que se fingía marino inglés, y se supone que es el mismo que se ha presentado en Valencia recientemente. -Hernando. alencia, i 3 7 t. Abstúveme ayer de tele grafiar la noticia que circuló insistentemente aquí, de encontrarse en Valencia, de incógnito, el príncipe deBattenberg, pues la conducta misteriosa del individuo que se atribuía dicho título daba lugar á desco. janza El pretendido príncipe ¡legó á Valencia el sábado y se hospedó en el Hotel de París. N o llevaba equipaje ni le acompañaba criado al; guno. Pasó la noche fuera del hotel; á la mañana siguiente se presentó al teniente coronel de la Guardia civil, á quien mostró una orden del director general del benemérito instituto disponiendo que el portador fuese auxiliado por los individuos de aquél en todas ocasiones. Después visitó el cuartel de la Guardia civil y estuvo en el teatro de Apolo y en varios cafés acompañado por un oficial del repetido Cuerpo. Más tarde fue á la comandante del Marina y entregó un pliego para que oportunamente se hiciera llegar á manos del comandante del buque de la escuadra inglesa T oyal Sovereing, cuya llegada á este puerto anunció para hoy. Ayer salió el pseudo- príncipe en el expreso con dirección á Reus. El jefe de la Guardia civil Sr. Arrate, que había sospechado desde un principio del joven SOBRE LA CONFERENCIA T e los franceses, y en forma de concesión amigable, debió partir la idea de la organización de un Banco marroquí, sobre la base de repartirse los beneficios entre Francia y Alemania, sin rerordar los derechos que otros pudieran tener. Esperaban los franceses que con esto se satisfarían sus rivales; pero al observar las ambiciones que se despiertan al otro lado de la Alsacia- Lorena, quisieron que ese proyecto y el de la policía se discutieran al mismo tiempo, aclarando así la situación. Alemania, como nuestros lectores supondrán, no ha visto con el mayor agrado esta proposición. De haber ruptura, no podrá saberse nada con exactitud antes de unos días; para que no la haya trabajan con afán, dentro de las instrucciones recibidas, los delegados alemanes, echando mucha agua al vino. Lejos de rechazar