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A B C- D O M I N G O n DE F E B R E R O D E 1006. P A G 8. E D I C I Ó N j a tJSBOA. MAUR 1 C 1 A DE TH 1 ERS, QUE AL VERIFICAR POR VfcZ PRIMERA EN fcL TEATRO DE LOi KbCKEOS EL PELIGROSO TRABAJO DEL AUTO- BÓLIDO EL DOMINGO ÚLTIMO, CAYÓ CON EL VEHÍCULO FUERA DEL ESTRADO, PRODUCIÉNDOSE GRAVÍSIMAS HERIDAS. saldos de guantes y de puntillas, los de muestrarios de viajantes de comercio, tienen gran aceptación y remedian muchas necesidades. Hubo por allí un tenducho al que Hegaban los numerosos pobres de levita, que son en Madrid legión, y por la camisa sucia que dejaban y algo más encima, se llevaban una limpia y recién planchada. Y lo mismo sucedía con los sombreros de copa. Por allí estuvo establecido un famoso D Santiago, que comerciaba en el alquiler y venta de trajes y uniformes, y ofrecía á su clientela togas, casacas, bandas y placas de todas las órdenes nacionales y extranjeras. El gobernador recien nombrado al subn los suyos, que tenía que salir pi ¿cipitadamente á tomar posesión de su ínsula, sabía que allí encontraba el bastón y el fajín, y hasta, si quería, el uniiorme. Había libreas para todos los gustos que hacían gran papel una noche de recepción; fracs en buen uso, calzones coitos y medias de seda, y en fin, todo! o necesario para presentar una servidumbre decorosa. El 7 astro se transformará, pero no pite- EL RASTRO Tricen que va á desaparecer el antiguo y famoso T astro madrileño, donde va á parar todo lo viejo, lo que vaga, lo que sobra, para desaparecer ó transformarse. Esa desaparición del metcado de lo vi ¿jo que existe en todas las capitales, y en París se llama el Temple, en Lisboa la Ladict, y en Barcelona les Encanh, es imposible. Podrá adoptar nueva forma, como la mayor parte de lo que allí llega en los sacos de los traperos que recorren por las mañanas las calles de Madrid; pero desaparecer, nunca. El mercado dominguero de la Rivera de Curtidores es una de las cosas más típicas de la coronada villa, y el que no lo haya visto se ha perdido un espectáculo muy interesante. No se crea que es todo allí trapo ó hierro viejo, porque hay establecimientos de chamarileros que suelen guardar en antigüedades cosas muy notables, y bien lo saben los aficionados a genero, que no desdeñan el T astro, ni R ucho menos. Pero lo típico es el mercado de los domingos por la mañana. Allí se arman tenderetes con los más diversos objetos, y á revolver en ellos buscando ios que mas les conviene acude una multitud de personas. Mamas de niñas cursis que eligen cintas para adornos de vestidos y sombreros, que cosechan en los montones de plumas descoloridas y de flores artificiales; padres de familia que buscan calzado barato para su numerosa prole; empleados de poco sueldo que atisban, para remediarse, las prendas en regular uso, acuden semanalmenre á aquel Spoliarium de las grandezas humanas, donde suelen verse restos de vestidos de baile que fueron elegantes, y al lado de la casaca de un miliciano nscio jl, la mas galoneada ce un i 1 i w i i -í- i- r i V EL APARATO DEL EJERCICIO LLAMADO tUTO- BOLJDO. AL LLEGAR AL EXTREMO SUPERIOR DEL ESTRADO SALTÓ DE LOS CARRILES EL VF- ilCULO CON MAURIC 1 A DE THIERS, PRECIPITÁNDOSE DESDE UNA ALTURA DE DIEZ McfROS. fot. Dannuiberi