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A B C DOMINGO n DE FEBRERO DE 1906. PAG. 4. EDICIÓN i. -Por Dios, caro lector, que está usted desgraciado en Jas interrupciones; mire usted que sin contar la epopeya de Carlos XJI, los suecos monopolizaron los ecos de la fama con Gustavo Adolfo, cuando ya nuestros gloriosos tercios iban de capa caída. Lo que ocurre es que en Suecia hay muy poco sol, y esto trae consigo poco dinero y necesidad de aguzar el cacumen, así como tiempo para aguzarlo entre Ja nieve y la obscuridad de las noches hiperbóreas. Los suecos no pueden permitirse el despilfarro de encargar organizaciones militares sin saber para qué fin político han de servir; y por eso, lo primero que ha hecho el Gobierno ha sido fijar el pensamiento de política militar á que ha de obedecer la organización militar, así como los límites financieros á que ha de sujetarse; esta es labor puramente civil, es decir, nacional, y sin ella la labor técnica no puede dar de sí más que buñuelos, y buñuelos muy caros. Después esa labor técnica la ha encomendado á entidades competentes, no á cada ministro; jorque no hay hombre capaz hoy día de saber todo lo que hace falta para organizar bien un Ejército ó una Armada; y en vez de dar lugar á que el ministro, impotente por necesidad, se entregue en manos de una camarilla anónima é irresponsable, lo correcto, lo acertado, lo que han hecho los suecos- -sin inventarlo- -es confiar la labor á los Estados Mayores Centrales del Ejército y de la Armada; que para eso, y sólo para eso sirven, donde sirven para algo que no sea estorbar; añade que ellos, y sólo ellos sirven para hacer labor duradera, autorizada y progresiva. Y aún queda otro toque característico, y es, que esos dos Estados M a yores han de trabajar juntos, y juntos han de presentar al Gobierno el resultado de sus trabajos. ¿Comprende usted, lector mío, la diferencia que hay de este método á otros que usted conoce y yo también? Pues con ser tan grandes y obvias las ventajas técnicas y económicas de proceder racionalmente en el asunto, aún quedan otras, que quizás las sobrepujen. A toda subordinación de la voluntad ha de preceder, en los seres inteligentes, la subordinación de la inteligencia. En países ó Estados donde el poder civil, nacional, se desatiende de la organización militar, deja á sus altas jerarquías vivir en cantón independiente, sin hacer otra cosa que dar á Jos institutos armados unos presupuestos discutidos siempre con la mayor incompetencia, ó con pernicioso descuido, diciendo luego compóntelas como puedas y ni la política se acopioda á la fuerza militar, ni ésta á la política; en esos Estados, digo, falta la subordinación intelectual que predispone á la subordinación política; y ésta está pendiente de un cabello. Todo esto, despilfarro, ineficacia, falta de coordinación entre el motor y instrumento, saben evitar los suecos, gente pobre, pero lista. No sería ningún mal que nos hiciéramos algo suecos. GENARO ALAS HUELGA FORMIDABLE P OR TELÉGRAFO TV 7 asnington, 10, 4 t. Créese que en vista de la negativa de los patronos á las solicitudes de reivindicación formulada por los obreros, es inevitable la anunciada huelga de obreros de las minas de carbón. El número de huelguistas pasará de medio millón, seguramente. LAS NOCHES DEL REAL Sigfredo llegó anoche triunfador. La espada, que sólo él, por no conocer el miedo, pudo forjar, se hundió en el corazón de Fafner. El héroe que quita de en medio al marrullero Mimo y desprecia á Wotan hasta llegar, guiado por el parlero pájaro, á la peña donde, rodeada de fuego, duerme Brunilda, ha inundado de grandiosidad, de frescura y de lozanía el ambiente de nuestro regio teatro. El fuego todo lo purifica, y si el que Lodge hizo brotar por invocación de Wotan para rodear á la hermosa Walkyria, ha consumido entre sus llamas los Trovadores, Sonámbulas, Ballos, Lucías, Elixires, Africanas y demás mamotretos mandados retirar, pero no retirados, del repertorio y hasta del archivo, ¡purificación completa! Así pensaban los wsgneristas, que por lo visto son muchos, porque el teatro estaba brillante, y, francamente, así como los descreídos no van á misa, los enemigos sistemáticos de Wagner no irán, supongo yo, á oir lo que no les deleita. Es probable también que hubiese entre el auditorio espectadores que oyesen por primera vez la obra wagneriana, en la que el autor puso, según cuentan, su mayor entusiasmo y desde luego sus más ricos tesoros de inspiración y de ciencia musical. Si les gustó ó no, ellos lo sabrán. Lo que de seguro no hicieron fue decir, como dicen los sectarios detractores de Wagner, que su música es mala. Es raro encontrar una persona que bebiendo cerveza por vez primera halle la bebida de su gusto. Podrá decir que no le gusta, pero no dirá que es mala. Y, sin embargo, á la segunda vez que la bebe empieza á gustarle, á la tercera le satisface, á la cuarta le entusiasma. Los bebedores eran, pues, en gran número anoche; y como la crónica no es crítica, ni descubrir á Wagner ó á Sigpedo es cosa humanamente tolerable, pasemos á decir algo de la representación de Sigfredo. Cuando el maestro Vítale ocupó el sitial un chiss prolongado impuso silencio. Se oyó con mucha atención todo el monólogo de Mimo. Nanetti ha comprendido la figura, La sola salida de Borgatti hizo comprender al púbüco que era todo un artista el intérprete de Sigfredo. Su voz robusta, bien timbrada y muy igual en todos los registros, sin artificios en las modulaciones, gustó mucho. La escena de la forja la hizo de modo admirable; le acompañó discretamente Nanetti y ambos secundaron con tanto acierto á la orquesta, que es en la obra, ya se sabe, el factor prominente, que la grandiosa página produjo en el público entusiasmo, verdadero entusiasmo. Ambos cantantes y el maestro Vítale fueron llamados á escena dos ó tres veces y ovacionados con absoluta é indiscutible unanimidad. La misma excelente interpretación obtuvo el segundo acto. Borgatti, en la escena con el dragón y en el diálogo con el pájaro; la García Rubio, en sus frases muy bien entonadas; Nanetti, Pacíni y Cabello, cantando á conciencia; la orquesta, ejecutando con mucho acierto y Vítale, dirigiendo con entusiasmo, volvieron á merecer ovaciones y bravos, siendo de nuevo llamados á escena los dos tenores y el director. Y con decir otro tanto del tercer acto, en el que además la Srta. Dalhander dijo muy bien su corto papel, y la Srta. Boninsegna cantó la parte de Brumiida con la maestría que todo el mundo la reconoce, está consignado el éxito de la audición. Wagner triunfó en toda línea, sin peros, sin regateos. Borgatti confirmó plenamente la fama de que venía precedido, Vítale recibió la consagración de su maestría. La crítica tal vez lamente cortes; pero sólo los que oyen á Wagner en Bayreuth pueden jactarse de oirle por completo. En París ocurre lo que aquí. Felicitamos al ilustre maestro, no por cuenta propia, sino por la del público, cuyo juicio inapelable fue bien expresivo, anoche- colmándole de aplausos. La obra fue muy bien puesta en escena. Al- gún detalle, como el de aparecer Brunilda sin la coraza y el casco sobre su cuerpo, causando no pequeña contrariedad á Borgatti, quedará subsanado en la segunda audición. Fue la de anoche una gran jornada para el Real. -C. TRIBUNALES UERTO A G O L P E S Ayer termino la vista de la causa seguida contra lo loqueros Novo y Díaz. Empezó la sesión con el informe del señor Piniés, que defendió los intereses de la Diputación, civilmente responsable en este asunto, según los acusadores. A continuación rectificó brevemente el letrado de la acusación privada Sr. Tercero y comenzó su resumen el presidente del Tribuna) Sr. González de! Alba. Habló el sabio magistrado de los medios que hasta los albores del siglo xix se empleaban para la curación de los infelices dementes, citando el caso de Pinel, que se reprodujo más tarde en Francia, Escocia, Inglaterra y casi todas las naciones europeas. Recordó á los Jurados la conmoción que el hecho de autos produjo en todas partes, afirmando que aquélla fue sustituida pasado algún tiempo por la reflexión, que, despojada de todo sentimentalismo, analizó el delito con la necesaria frialdad. Examinó la declaración de los procesados como primer eslabón de la cadena de la prueba; estudió con detenimiento el informe de los médicos forenses y aquellas declaraciones que consideró da interés. Expuso luego en forma elocuente las conclusiones de las partes, y explicó al Ju. -ado con tanta claridad como precisión el concepto, -de la imprudencia temeraria; y terminó su brillante discurso, verdadero modelo de oratoria forense, pidiendo al Jurado un veredicto en el que hermanasen la justicia y la misericordia. Los Jueces estuvieron reunidos muy cerca de dos horas, al cabo de cuyo tiempo se reanudó la sesión para dar lectura al veredicto. Este fue de culpabilidad, considerando á Manuel Díaz y á Antonio Novo autores de un delito de homicidio por imnrudencia temeraria. Abierto el juicio de derecho, el fiscal y el acusador privado, Sr. Tercero, solicitaron de la Sala que impusiera á los procesados la pena de dos años, cuatro meses de prisión correccional y la indemnización que consignaban en sus respectivos escritos de calificación. Los defensores pidieron que se impusiera la pena en su grado mínimo, y el Sr. Piniis se opuso á la responsabilidad civil que se exigía á la Diputación. El Tribunal dictó sentencia, imponiendo á Novo y á Díaz dos años, cuatro meses de prisión correccional y i.5oo pesetas de indemnización á la viuda de Pedro Fernández, cantidad que, se- -ún se declara, deberá abonar la Diputación de Madrid. NOTAS MUNICIPALES P A R A LA LIMPIEZA. El alcalde ha di rígido una circular á los tenientes de alcalde para que desde el día i5 de! actual se prohiba depositar basuras en la vía pública. Los vecinos estarán obligados á colocar la basura en unos cajones ó recipientes análogos, de los cuales la recogerán Jos carros de la limpieza. Al mismo tiempo na encargado al Sr. Chicote que presente modelos especíales de carros que en sus condiciones se ajusten á las más exigentes reglas de la higiene, para transportar la basura de la población.