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Si AÑO CUATRO. NUM, 396. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. BtMADRID, 11 DE FEBRERO DE 1906 NUMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS que un acta puesta de sobaquillo en el orden del día. En el Senado, continuación del debate sobre el manido asunto de las jurisdicciones, nuevos discursos, más recomendaciones del alma... ¡y aquí no ha pasado nada! Y ahora, á esperar hasta el lunes. En las Salesas, fin del juicio sobre el proceso seguido á dos loqueros, en cuyas manos murió un infeliz demente. Veredicto de culpabilidad y castigo de los acusados por imprudencia temeraria. Como quien dice, la camisa de fuerza á ellos... En el Atenep, velada muy solemne en honor del ilustre general Arteche, con asistencia del infante D. Fernando en representación del Rey. Fue un homenaje muy justo. Por la noche, triunfo de Wagner con Sigfredo en el Real, con aplausos unánimes de ambas jurisdicciones; de Daudet, con Safo, en la Comedia, y de los reventadores- -esta vez con justicia- -en Apolo, con María Luisa. La novedad de la jornada ha sido ya de madrugada: cae el diluvio. -AEMECE minoría, en vez de decir: la minoría villavet dista dijo: la minoría alixista Esto es verdaderamente inaudito. ¿Es que no queremos tener en cuenta la memoria del Sr. Villaverdeí ¿Es que no se sabe que esta minoría conserva íntegro el espíritu del Sr. Villaverde? El señor conde de Romanones se levanta otra vez para usar de la palabra. Yo dije la minoría ahxista- -afirma el señor conde- -porque entiendo que presidiéndola el Sr. García Alix, esa minoría debe ser alixista. Además, si esa minoría se dice liberal- conservadora y en el Parlamento existe otra minoría liberal- conservadora, ¿de qué modo vamos á distinguir una de otra? Podríamos decir- -añade el señor conde- -la minoría que dirige el Sr. Maura y la minoría que dirige el Sr. García Jllix; pero S. S. comprenderá que esto es muy largo y que cuando se está hablando es necesario buscar la brevedad y la precisión; y de ahí, el que á la minoría que preside el Sr. Maura la llamemos la minoría liberal- conservadora y á la que preside el señor García Alix, la minoría ahxista Ha estado bien el señor conde; sus palabra en la tarde de ayer han sido de concordia y de paz; él ha dado todo género de satisfacciones á la minoría del Sr. García Alix; él ha dicho que no había pensado nunca en ofender á estos señores, y él, en fin de cuentas, ha manifestado que estos señores tienen toda su consideración y todo su respeto. No sabemos si el señor conde habrá leído las Máximas de La Rochefoucauld; es posible que no, porque el señor conde tiene sus máximas especiales y no necesita las de nadie. Pero entre los apotegmas de este ilustre escritor, hay uno que viene de perilla á la cordialísima actitud que el señor conde guardó ayer ante los señores villaverdistas, y que, copiada á la letra, sin traducir, dice de esta manera: Detromper un homme préoceupé de son mérite, c est tui rendre un aussi mauvais offiice que celui que Yon rendit á ce fou d Alheñes qui croyoit que tout ¡es vaisseaux qui arnvoient dans le porí étoient á tui. AZOR 1 N SOBRE LA CONFERENCIA Los periódicos extranjeros llegados ayer á Madrid no ocultan ya las divergencias entre alemanes y franceses, aun cuando se observa, que tanto Francia como Alemania procuran quitar importancia á sus diferencias. Todo ello demuestra la verdad de cuanto venimos exponiendo, y de que antes de llegar á una ruptura, que no podría tener otro resultado que la suspensión ó el aplazamiento de las Conferencias, se busca medios decorosos para impedirla. Ya se habla de soluciones para resolver el conflicto financiero, ó sea la cuestión del Banco. Solución á gusto de Alemania y Francia á costa de los que se callan. He aquí el proyecto del Banco Marroquí: En principio está calcado en el mecanismo de los privilegios y atribuciones del Banco Otomano; no será marroquí, propiamente dicho, sino internacional. El capital será de 3o millones de francos, cuyas acciones, con un margen de emisión de i 5 por 100, producirán un 5 por 100 de interés; el capital será suscrito por capitalistas alemanes y franceses en la proporción de lo que- -aquéllos 10 millones de marcos, y éstos 65 millones de francos, -habían prestado al Sultán. E 1 Banco tendrá un director francés y otro alemán; su domicilio social será en Tánger; pero tendrá sucursales en Fez, puertos de la costa y allí donde el Sultán tenga asegurado su dominio; ningún marroquí podrá formar parte del alto personal del Banco. El Banco se ocupará de préstamos, descuentos, cambios, etc. pero su principal atribución será la emisión de billetes que den por resultado normalizar la tasa del cambio y el saneamiento de la moneda marroquí llamada Hassania, sustituyéndola paulatinamente con otras monedas europeas. De este modo, dicen, no se perjudicaría á nadie porque España no se resentiría por el modo gradual con que se verificará el cambio. No se me ocurre, ó mejor dicho, no creo oportuno hacer hoy ningún comentario á este proyecto, que teniendo grandes probabilidades no es oficial ni mucho menos; sólo diré que en Marruecos tenemos 1 So millones de nuestra ¡r -eda de plata, que ha sido, y aún es, la í en q 1 Imperio. FELIPE OVILO PROBLEMA ECOEL N O M 1 C O UNA SOLUCIÓN IMPRESIONES PARLAMENTARIAS C L LOCO D E Se ventiló ayer tarde en A T E N A S la Cámara un asunto de cierta trascendencia. Señores diputados- -dijo el Sr. García Alix- -siento molestar vuestra atención; pero me veo obligado á contestar á las frases vehementes que en la tarde anterior un señor ministro se permitió respecto de mi persona Se refería el Sr. García Alix á las expresiones, á los calificativos, á los apostrofes, á los epi fonemas que nuestro buen amigo el señor conde de Romanones, llevado de sus impulsos ardorosos, lanzó de una manera terrible contra la minoría villaverdista. Y el Sr. García Alix se preguntaba ante los señores representantes de la nación: ¿es posible que un ministro emplee este lenguaje? ¿Es que el señor conde de Romanones np sabe que él es un representante del poder real? Y ¿estará bien que un representante del poder real trate despreciativamente á una minoría parlamentaria? Naturalmente, el señor conde de Romanones no dio a sus palabras la importancia que les da el Sr. García Alix; el señor conde no ha tratado despreciativamente á la minoría en que forma el Sr. García Alix. ¿Qué dije yo de esa minoría? -grita el señor conde. -Se dijo de esa minoría que era la más numerosa del Parlamento; se dijo que ella había impedido que Montero Ríos fuera á Algeciras; se dijo que ella conseguiría que se aprobase en las Cámaras el proyecto de la jurisdicción militar. ¡Yo señores- -añade el señor conde- -lo que hice fue asombrarme ante tanta grandeza y batir palmas! Y sin embargo, estas terminantes y generosas explicaciones no acaban de aplacar la indignación del Sr. García Alix; él tiene aún otro motivo de queja más íntimo, más profundo. El señor conde de Romanones al hablar de esta Sabido es que á mediados del Suecia... DE LUENGAS TI ERRAS año pasado MADRID AL DÍA ÍT iempo hermoso. Nublado y tempestuoso en Algecivas donde Penélope hace más que tejer y destejer: enreda los hilos, según rezan los telegramas del día, presentando la madeja un aspecto alarmante. Por la mañana, en Madrid, un drama de esos en los que siempre asoma la oreja y, lo que es peor, una mano armada y criminal, un valiente de los que se asustan de las moscas y matan mujeres. Por la tarde, sesión apacible en el Congreso, sin más carne echada á las fieras -jPero, hombre! ¿Ahora se nos hace usted el sueco? En el momento crítico del gran oroblema... -Perdón, lector carísimo. Dejemos que Micifuz y Zapirón, después de haberse comido el capón, discutan sobre el asador. Soy colaborador militar de A B C, y de cosas militares debo escribir. Mientras no las haya aquí, las buscaré donde las haya, y confío en que el lector no perderá nada con ello. Decía, pues, que el Estado sueco al perder la cooperación de Noruega para la defensa nacional se creyó obligado á reformar, ampliándolas, sus instituciones militares, y al efecto... -Al efecto habrá buscado al más valiente ó más sabio general para ministro de la Guerra, 1 y al más bravo ó experto almirante para ministro de Marina, y á cada uno le habrá encomendado las sendas reformas. -Pues, no, señor; no ha sido así. En primet lugar los suecos tienen la mala costumbre de dar esas carteras á hombres civiles. -Sí; pueblo apaisanado, sin tradiciones militares, sin glorias de esas que...