Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C SÁBADO lo D E F E B R E R O D E 1906. P A G 4 E D I C I Ó N 1. aViora había estado callado. N o hacendista, no; -contesta D J u a n -p e r o enííende mucho de cosas de agricultura. ¿Está usted seguro? ¡Ya lo creo! replica D Juan. ¿Le ha oído usted alguna vez? pregunta D F r a n cisco. D Juan duda un momento; después dice: Yo no le he oído nunca, porque no le conozco; pero lo he leído en los periódicos. Están ustedes en un error- -observa D A n t o n i o -y o no conozco tampoco á Gómez Aceb o pero lo que yo tengo entendido es que su especialidad son los asunios de instrucción pública. ¿Dice usted de instrucción pública? pregunta D L e o n a r d o -E n el último viaje t ue yo hice á Valencia venía en mi departamento un señor que era amigo de Gómez Aceb o él me dijo que el fuerte de Gómez Acebo son las materias jurídicas, creo que hace algunos años estuvo indicado para subsecretario de Giacia y Justicia. ¿Gómez Acebo subsecretario de Gracia y Justicia? Esfá usted equivocado, D Leonardo; usted no conoce á Gómez A c e b o dice D Antonio. ¡Es claro! cor r o b o r a riendo D Francisco. Permítanme ustedes- -replica un poco mohíno D Leonartío; -los que no conocen á Gómez Acebo son íistedes. ¡N o no -gritan ios demás contertulios- ¡Usted es el que no lo conoce! U n reloj suena con doce metálicas campaíiadas. ¡Señores- -grita D Juan- -ha llegado la sacrosanta hora! Y todos estos señores, que en las pasadas elecciones han elegido diputado al S r Gómez Acebo, abandonan su pequeña tertulia establecida en el Círculo liberal de esta querida, de esta muy amada ciudad de Albacete. AZOR IN I i i i r u 1 II 1 gar á una entente coraiale, de esperar es que los allí congregados busquen y encuentren una solución para todos favorable. H a y que confiar en el talento, en el tacto, en la suma discrección de los que llevarán el peso del trabajo y de la responsabilidad: monsieur Revoil, el conde de Tattebanch y la r e presentación española llamada á suavizar asperezas y á representar en ese duelo diplomático el papel de jueces de campo y de testigos. X A REPRESENTACIÓN E s monFRANCESA Y ALEMANA sieurRavoíl un hombre de singulares méritos; representó á su país en M a r r u e c o s donde yo tuve el honor de conocerle en momentos muy difíciles, que supo sortear con habilidad extrema; conocía bien el país y las cuestiones coloniales y fué nombrado gobernador general de A r g e lia. Allí, á mi entender, no apreciaron sus méritos; persona seria, enemigo de la farsa y de la pose, tenía que luchar con las ambiciones de los patrioteros y fué reemplazado por o t r o s p e r o la prueba de sus méritos está en el nombramiento para representar á Francia en Algeciras; tiene, entre otras cualidades, sangre fría y mucha prudencia. L ECAPITULACIÓN. Al que haya seguido íT n atención los trabajos d e las Conffrencias, no le habrá extrañado mí silencio de estos días. El juicio que emití sobre lo que en ellos había de suceder, no tenia rectificación. Después de las declaraciones del Kaiser la duda era imposible. Desde el momento que el régimen de puerta thierta no significaba para Alemania la iguallad en las aduanas, sino la igualdad en toda lase de privilegios, no había de consentir que ie entregara á una potencia la organización de a policía, ni aun la del Banco marroquí. Los franceses que han sufrido con extrema paciencia el lenguaje de la prensa aiemana, han llegado á proponer- -oficiosamente- -hacerse cargo del Banco, dando una participación á los alemanes y responder del orden del país y la libertad del comercio extranjero, llegando á amenazar con el veto en caso contrario. La respuesta de Alemania ha sido terminante: Tu veto demostraría al mundo entero que te proponías ejercer un monopolio en Marruecos y no tendría más resultado que retardar por largo tiempo las reformas que son allí indispensables. Véase el íokal Jinzeiger. Naturalmente que todo esto se ha tratado y se trata hoy, no en Algeciras, sino entre París, Berlín, Roma y Londres: todo ha sido tratado y compulsado, desde confiar á Bélgica, ó á talia, ó á Suiza, la organización de la p o licía, como obligarle al Sultán á hacerlo con oficiales dé distintos ejércitos, hasta la internacionalización de M a r r u e c o s que es el bello ideal de Alemania, y aún más: la división del M- Ogreb en zonas confiadas á Francia, Jng aterra, Italia, Alemania y España... P o r desgracia no se han entendido. Terminados los pretextos que había para no tratar tan delicados asuntos en Algeciras, vuelve el interés hacia el Estrecho, y como son tan prandes v graves ¡as consecuencias de no lle- SOBRE LA CONFERENCIA R El conde de Tattenbach, sin que cuanto de él se diga sea menoscabar en nada los merecimientos y valía de M r Radowitz, es, s no la primera, una de las primeras figuras de la Conferencia. H e aquí lo que de él dice un periódico italiano: rEl lo hace t o d o en Algeciras, es el alma condenada de la Conferencia, y goza de la confianza de su g o b i e r n o Se hará cuantp quiera M r Tattenbach, se realizarán todas las voluntades del diabte boiieux, que así se llama á M r Tattenbach. Vista su figura mefistofélica, no se dirá que éste sobrenombre esté mal elegido. Y isí se conoce ya en t o d o el mundo al hombre que mejor ha estudiado M a r r u e c o s al más conocedor del imperio mogrebino, h o m b r e que en la guerra franco- prusiana, donde fué herido, como en cuantos puestos ha desempeñado, ha tenido como religión el cumplimiento de su deber. El conde de Tattenbach será esclavo de las instrucciones que haya recibido; pero es un carácter entero que arriesgaría el todo por el t o d o antes que adoptar una determinación ó aconsejar algo que representase un daño para nadie sin una gran necesidad. N o hablo p o r r e ferencias, hablo p o r hechos vividos y vistos por mí á muchos kilómetros de T á n g e r A él no se le puede ocultar el estado de M a r r u e c o s después de los pozos que se han movido, ni lo que significa en el blad sibán la transformación de ciertos tributos. T o d o ello es para muy meditado p o r los males que puede traer en estas circunstancias un mal resultado de las Conferencias ó su suspensión. El puede prestar un gran servicio á su país y á E u r o p a entera, aconsejando á M r Radowitz, de cuya experiencia y capacidad nadie puede dudar. Y yo tengo esperanzas de que ajgo se ha de conseguir, porque Tattenbach, aparte de su talento y de sus condiciones especiales, es persona de mucha suerte; bien lo demuestra su matrimonio con una dama virtucsísima, una gran señora que, hace las delicias de un hogar, al que Dios parece haber llenado de bendiciones. X I A REPRESENTACIÓN N o hay una ESPAÑOLA situación más difícil que ¡a de nuestros diplomáticos en Algeciras. España no es una gran Potencia cuyos votos sean órdenes para las demás, y p o r no tener ni tienen el apoyo de la opinión pública, indiferente á t o d o lo grande, ni aun la de los políticos entretenidos en disputas, que harían envidiar los tiempos de la decadente Bizancio. P o r fortuna la Providencia, algo ayudada p o r el S r M o r e t tan conocedor de esos asuntos africanos, nos ha favorecido y gracias á eso tenemos en Algeciras algo que nos debe enorgullecer. Conste, que aparte de la natural cortesía con que á todos traía, no debo favores al señor duque de Almodóvar; á sus ó r d e nes desempeñé una misión delicadísima en M a rruecos, para la que él no me designó; trató de recompensarme y y o insistí en que no lo hiciera; mis palabras no tienen otro reconocimiento que la verdad. D e vasta ilustración, finísimo en su trato y de gran cultura, el duque de Almodóvar se hace simpático en extremo para cuantos le t r a t a n Su modestia ha sido causa de que no se le co- nociera bien hasta que ha llegado el momento de la Conferencia; sin otras armas que las suyas propias, luchando dentro de España con 1 á mejores diplomáticos del extranjero y favorecido por el triste espectáculo de nuestras pequeneces políticas, ha logrado poner el nomb r e de nuestro país á una altura decorosa. D e su auxiliar, de Pérez Caballero, no mt atrevo á hablar; me une fraternal amistad con el diplomático español más á la moderna que tenemos y temo ser parcial diciendo lo mucho bueno que de él pienso, aunque estoy seguro de que la realidad gana á mi pensamiento. D Ramón Pina es el secretario de Embaja da tan bien conocido y reputado; y los señores González Hontoria, los Gamoneda, Pradera y M é n d e z Vigo son jóvenes de gran porvenir y de muchas esperanzas, que completan con mí amigo Jaime Ojeda, que tanto vale, el personal de la representación española. El peso del trabajo ha de recaer sobre ellos; y tengo la esperanza de que saldrán victoriosos, p o r q u e lo que Francia y Alemania no cedieran entre sí, es más fácil que lo hagan p o r una potencia amiga y desinteresada. El verdadero interés de las Conferencias v a comenzar ahora. Ya conocéis á los personajes que van á batirse en primer término. Atención. FELIPE OVÍLO FIRMA DE S. M. E l Rey firmó ayer los siguientes decretos. De Fomento. Autorizando la presentación de un proyecto de ley concediendo la p r ó r r o ga para la construcción del ferrocarril del apartadero de Castejón á los baños de F i t e r o Autorizando la concesión de un ferrocarril del apartadero de Calancha á Río G r a n d e A p r o b a n d o el reglamento para la concesión de la Orden civil del M é r i t o Agrícola. Autorizando al ministro de Fomento para ejecutar p o r el sistema de administración las obras de los trozos primero, segundo y tercer o de la catretera de Boimorto á M u r o s (C o ruña) Disponiendo que el ingeniero primero dei Cuerpo de caminos, D Ángel Gómez Díaz, afecto á la jefatura de O b r a s públicas de M á laga, pase temporalmente á prestar sus servicios en la división de trabajos hidráulicos del Guadalquivir. N o m b r a n d o al ingeniero de Caminos D Ped r o García jefe de la Comisión que ha de entender en la construcción de los ferrocarriles transpirenaicos. Confirmando la providencia del g o b e r n a d o! de M a d r i d con motivo de la ocupación de varios terrenos para la carretera de Velilla de San Antonio á la de M a d r i d á Castellón, Ampliando el cometido de! Sindicato y Junta de O b r a s del pantano de A z u e b a r á la construcción de las obras de prolongación de la acequia mayor de S a g u n t o Disponiendo que el personal de la división de trabajos hidráulicos del Guadalquivir emprenda inmediatamente el estudio de los p r o vectos de obras de r i e g o