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A B C VIERNES 9 DE FEBRERO DE 1906. PAG. 9. EDICIÓN i. SENADO StSlÓN DtL DÍA 8 DE FEBRERO D 1906 y brese la sesión á las cuatro menos cuarto, bajo la presidencia del Sr. López Domínguez. Se lee y aprueba el acta déla sesión anterior. En las tribunas y en los escaños hay menor concurrencia que ayer. Se da lectura de una enmienda del duque de Mandas al art. 3. del proyecto de ley para la represión de los delitos contra la Patria y el Ejército, en el sentido de que sean incluidos en la ley los escritos é impresos procedentes del extranjero Jncursos en esos delitos, así como á los autores de esos escritos, siempre que sean españoles. El conde de CASA- VALENCIA reproduce otra vez un ruego que, respecto de los cirteros, hizo al ministro de la Gobernación. I ORDEN DEL DÍA Se procede ál nombramiento de cuatro senadores para formar parte de la Comisión que ha de entender en la organización de los servicios marítimos y postales. Quedan elegidos los Sres. Ibarra (D. Tomás) ligarte, Labra y duque de Veragua. Se pone á discusión el dictamen sobre el proyecto de ley refoimando la administración de Policía de Barcelona; es aprobado sin debate, y queda sobre la mesa para votación definitiva. También se aprueba sin discusión el proyecto de ley concediendo el bronce necesario para erigir una estatua en Rivadesella á D. Agustín Arguelles. Igual suerte corre el crédito de i13.726,66 pesetas para la creación y sostenimiehto del Cuerpo de Seguridad en Barcelona y creación de un servicio especial de Policía. Continúa el debate sobre e! dictamen de la Comisión sobre fa represión de los delitos contra la Patria y el Ejército. El Sr. ARAMBURU hace uso de la palabra para alusiones. Dice que á pesar de ser tenido como especialista en las leyes penales, es de los que menos fe tienen en esas leyes, y cree que habrá que buscar en otros ambientes algo que contenga esa ola peligrosa que invade los cerebros enfermizos. El Sr. Aramburu se expresa con tal rapidez de palabra, que apenas pueden seguirle los taquígrafos. Achaca todos los males que afligen á España, así como la perturbación de las ideas del pueblo, á la política detestable de los Gobiernos que se han sucedido. Traduce el ¡muera España! que se gritó en Barcelona, diciendo que esa España es la España política que han hecho esos Gobiernos. Elogia el discurso del Sr. Linares en cuanto se refiere á sus manifestaciones de acatar lo que decida el Parlamento, la ley. Sostiene que es preciso demostrar una gran energía informada por la justicia para castigar errores del anarquismo, que, á su juicio, son los iniciadores de esas campañas separatistas. Defiende la jurisdicción civil para todos aquellos delitos que no sean cometidos por militares precisamente, aun cuando no se opone á que se aplique la jurisdicción militar si se cree absolutamente imprescindible, pero reformando y adaptando la ley militar. El PRESIDENTE le hace ver que ya está contestada la alusión, y le ruega que termine. Así lo promete el Sr. ARAMBURU, y continúa. Lee datos comparativos entre las penas impuestas por los tribunales militares y los civiles, sosteniendo que los mismos tribunales militares castigan más delitos comunes que puramente militares. Termina el Sr. Aramburu y es elogiado su discurso. El Sr. 1 A 3 RA consume el tercer turno en contra del dictamen. Halla muy grave y muy peligroso el proyecto de ley del Gobierno, así como el dictamen, aun cuando crea menos malo aquél que éste, y juzga una regresión de la ley de 1900 dicho proyecto en lo que se refiere á la Prensa y á la tribuna. Cree que con esta base habría suficiente para discutir con gran amplitud, pero todo lo absorbe la cuestión de las jurisdicciones, á la cual tacha de ser un retroceso en la vida de nuestro país, tanto en el orden político como en el jurídico. Después de hacer historia de nuestra legislación en materia penal y en cuanto respecta á los distintos fueros, sienta la afirmación de que no se po- drá salvar esta sociedad sin la autonomía individual y la autonomía regional, pero siempre dentro de la misma nación con un solo ejército y un solo Parlamento. Hace un caluroso elogio del Ejército y recuerda sus frases de ánimo y esperanza á raíz de las amarguras de las guerras pasadas. Pero cree que el Ejército no debe intervenir en el castigo de ios que injurien á la patria. Cree que se puede y se debe reformar las leyes, pero esto no autoriza á recurrir á la jurisdicción militar. Termina recomendando al Gobierno que haga honor á sus tradiciones y que no rectifique su conducta. (Murmullos de aprobación. El Sr. GONZÁLEZ DE LA PEÑA le contesta en nombre de la Comisión. Asegura que el señor Labra no ha entrado á combatir el fondo del dictamen sobre el proyecto, y rebate sus afirmaciones de que pueda ser peligrosof, combatir las manifestaciones anormales con leyes como la que propone el dictamen. Hace ver las dificultades con que la Comisión tropezaba para resolver el arduo problema, como lo demuestra el hecho de que una mitad de la Comisión se pronunciara por el fuero civil y Ja otra por la jurisdición militar, reservando su opinión el Sr. Groizard para no decidir en uno ni en otro sentido. El Sr. MORET pide la palabra y al poco rato abandona el salón. Rectifica el Sr. LABRA é insiste en sus afirmaciones y añade que no ólo entiende que en todos los delitos menos en los puramente militares debe entender la jurisdicción ordinaria, sino que pide que se suprima el art. y. o del Código de Justicia militar en el dictamen. Rectifica el Sr. LINARES á lo que ha expuesto el Sr. González de la Peña acerca de la interpretación de algunos artículos del Código de Justicia militar, y le contesta el segundo senador citado. Se suspende la discusión del dictamen. Se lee el déla Comisión acerca del proyecto de ley sobre reglas de concurso para la adjudicación de obras á cargo de Jas Juntas de puertos, y fijado el orden del día para hoy se levanta la sesión á las siete y media. Se pone á discusión el proyecto ae bases para la reforma de la ley municipal. Consume el primer turno en contra el Sr. SIL VELA (D. E. que lo compara con los presentados por los Sres. Moret y Maura, y dice que el actual es peor que aquellos. Afirma que si se aprueba el proyecto saldrían perjudicados los pueblos y favorecidos los caciques, y se suspende el debate quedando el Sr. Silvela en el uso de la palabra. Se da cuenta del despacho ordinario, y se levanta la sesión á las siete. ECOS POLÍTICOS a cuestión militar. Continuó ayer en el Senado el debate acerca del proyecto sobre lais jurisdicciones. La Cámara, durante toda la tarde, presentó el aspecto que ya reflejábamos al ocuparnos de la primera parte de la jornada del día anterior. La tranquilidad era completa. N o se notaba ciertamente, en la atmósfera política esa tensión relampagueante característica de las grandes batallas parlamentarias, de las enconadas luchas pasionales. Se ve, por lo tanto, el efecto contraproducente de toda la discusión de las cuestiones antes de que éstas lleguen al conocimiento y examen del Parlamento, único juez que debe fallar en asuntos como el de que se trata. Cuando previamente una cuestión es debatida, no tan sólo por la Prensa, que con eso cumple con su deber, sino por los individuos del Gobierno, el problema llega desflorado á las Cortes, la opinión se encuentra fatigada, la atención está distraída. Y estas circunstancias, contra los que las consideran beneficiosas para conseguir un arreglo, son desfavorables para conocer el fondo del asunto, y para solucionar el mal, grave en la cuestión de que se trata, á que se pretende poner coto. Deseaba el Gob erno que en la tarde de ayer terminara la discusión de la totalidad para empezar el examen de las enmiendas y el ar- ticulado del proyecto, pero el Sr. Aramburo se encargó de echar por tierra estos propósitos con un discurso extenso en el que se declaró partidario del establecimiento del art. j del Código de Justicia militar. El discurso del Sr. Labra fue caliñeado de notatile por cuantos le escucharon. Cuando el orador republicano terminó de hablar, recibió numerosas felicitaciones. Después de la sesión del Senado, hablamos brevemente con el Sr. Moret, el cual cree que mañana terminará esta discusión en la Alta Cámara. -Yo, agregó- fcl presidente del Consejo, no haré el resumen de la totalidad, limitándome á recoger las alusiones políticas. El resumen lo hará el Sr. Groizard. -El Sr. Labra- -digimos- -ha preguntado cuál es la opinión del Gobierno en este debate. -Y se la diré, pero al final de la discusión. Antes no puede ser. El Gobierno ha declarado libre la cuestión, y en esta tessitura se manHiene; no es muy airosa, pero no hay otra para nosotros. Las Cortes decidirán y votarán, y al votar se verá que si la comisión y la- mayoría están divididas, también lo están las minorías y los propios generales. El lunes, ha terminado diciendo el señor Moret, pasará, probablemente, el proyecto al Congreso, y después habrá emociones políticas. Estas fueron, en síntesis, las manifestaciones del Presidente. Hoy seguirá el debate, discutiéndose la enmienda de los villaverdistas, que será desechada. (D Gabriel) hizo en la sesión de ayer de ¡Congreso una pregunta r Consumos. Los El Sr. Maura CONGRESO SESIÓN DEL TÍA 8 DE FEBRERO Í E I o6 A las tres y diez minutos abre la sesión el señor Canalejas. En el salón pocos diputados y en el banco azul los ministros de Fomento, Hacienda y el presidente del Consejo. Los Sres. MARENCO, SOLER Y MARCH y otros diputados, formulan ruegos de escaso interés Los Sres. CATALINA y JESÚS GARCÍA se ocupan de la miseria que reina en Almería y del estado de algunas carreteras de la mencionada, provincia. Les contesta el Sr. GASSET, que se declara enemigo de las carreteras parlamentarias y partidario, en cambio, de los caminos vecinales. El Sr. MAURA (D. Gabriel) pregunta cuál es el pensamiento del Gobierno respecto al restablecimiento del impuesto de los trigos y harinas. El ministro de HACIENDA contesta que dicho pensamiento se halla dentro del proyecto de reforma de la ley Municipal, en la que deja á los Ayuntamientos en libertad para implantar ó no el impuesto. El Sr. MAURA declara que, si es ese el criterio del Gobierno, tendrá que renunciar el cargo de vocal de la Comisión extraparlamentaria para la supresión del impuesto de Consumos, El ministro de HACIENDA rectifica. ORDEN DEL OÍA Continúa la discusión del voto particular de los conservadores sobre créditos extraordinarios. El Sr. ESPADA, después de varias manifestaciones, retira el voto particular. Interviene brevemente el ministro de HACIENDA, prometiendo que en lo sucesivo se evitará la concesión de créditos. El Sr. AA 1 AT combate la totalidad del dictamen. El presidente de la Comisión, Sr. AL VARADO, le contesta. -Rectifica el Sr. AMAT, y quedan aprobados los créditos, así como el dictamen de la Comisión de actas proponiendo la nulidad de la de Estepa.