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AÑO CUATRO. NUM, NICA 39 CRÓUNIVER- BIMAPRJD, 8 P E FEBRERO DE 1906 NUMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS calidad de aviso han de estimar la apreciación aquellas clases interesadas en la conservación del orden social, para afirmar más y mejor la solidaridad entre ellas, primer elemento de la robustez del Estado constituido. En el famoso discurso leído por don, Antonio Cánovas, como presidente del Ateneo, decía el jefe de los conservadores españoles que para juzgar en primer término de las condiciones de un Estado moderno, había que observar de qué modo respondía á las necesidades de la lucha del capital- y el trabajo; de manera que dejase válvulas suficientes para evitar la explosión y fuese bastante fuerte para mantener en todo caso la autoridad de la ley. Estas son consideraciones, que deben estar siempre á la vista, como reglas capitales de conducta. Ni la pasión, ni motivos secundarios han de obscurecerlas. El general Linares las confirmó ayer con las últimas palabras del discurso que pronunció en el Senado. De lo que liega á ser un Estado sin válvulas nos está dando Rusia un ejemplo. De lo que necesita para ser fuerte en las contiendas sociales lo dice á voces el buen sentido: unión, unión y unión. MANUEL TROYANO SAL ILUSTRADA. CRÓNICA POLÍTICA QOUDAR 1 DAD El carácter de pugna ARRIBA de clases que se ha querido dar por algunos- -pocos, afortunadamente- -á la cuestión de las jurisdicciones, está produciendo los fatales y nocivos frutos. Toda la indisciplina socia! que las propagandas anarquistas han sembrado en la masa obrera, aparece en las numerosas hojas, en los intencionados folletos, que subrepticiamente se procura hacer circular entre los soldados, y en los periódicos libertarios, que ya tienen por tema principal concitar los ánimos populares contra oficiales y jefes. Ciertamente que el primer deber de la policía ha de ser hoy evitar la circulación de esos escritos. Pues, solamente con la amenaza del castigo, por duro que éste sea, poco se conseguirá. La mezcla de odio y de vanidad, que es levadura del anarquismo de acción, ha hallado ahí una veta muy de su gusto y se esforzará por explotarla. El fanático capaz de arriesgar su vida por poner una bomba en sitio, donde puede matar á seres inocentes; tan sólo por infundir espanto en la sociedad, no retrocederá ante la penalidad más dura por disparar un artículo, que puede causar en esa misma sociedad más daño que una bomba. Porque, estimando á la oficialidad del Ejército como parte de la burguesía, cuya defensa centra los nuevos vándalos le está encomendada, claro es que, si á consecuencia de litigios sostenidos entre el elemento civil y el militar, el anarquismo supone que la solidaridad entre las clases medias y acomodadas se halla rota, ha de sentir muy acrecidas sus esperanzas. La oficialidad, como poderosa salvaguardia del orden social de la ley tiene, apoyada por toda la masa gubernamental y sensata, una fuerza, ante la cual barruntan su impotencia los ácratas. Presentada como de espaldas á dicha masa ó en pugna con ella, parece á esos revolucionarios de las profundidades sociales, que les ofrece ocasión para sus siniestros planes. De ahí proviene que, desde el comienzo de estas rencillas ronden los cuarteles como lobos; de ahí también el hecho de que hoy aquí, mañana allí, donde tienen algún periódico vaya saltando la chispa de su insolencia. El peligro es aún remoto, aunque el más grave que puede correr la sociedad. Importa á todos, por igual, evitarlo; Los mismos socialistas, que hacen su propaganda en la forma más legal, y correctamente se organizan, no ocultan su confianza en el triunfo, merced á una descomposición interna del Estado; pero tratan de que les halle preparados la ocasión. En contra dos loqueros que mataron á golpes á un pobre loco, si la acusación fiscal y la privada están en lo firme. El asunto es folletinesco, pero le bastaría el aspecto de crueldad que revela el hecho que se persigue para inspirar curiosidad é indignación. Informes equivocados hicieron creer que el Sr. Romero Robledo estaba ano- che expirante. Por fortuna otra vez más se rectificó la triste especie. En la casa de la duquesa de Bailen se reunió la junta del Patronato de Damas de la Inclusa para tratar de la conducta de la Diputación provincial, que no paga á las amas de cría de aquel benéfico establecimiento. jQué quieren ustedes! jNo hay Gobierno que se atreva á suprimir Corporación tan inútil... para la provincia! En la Bolsa gran algazara por bajar los francos hasta cerca de 20. Pero ya estamos haciendo lo posible porque suban. En la Zarzuela anoche, mejor dicho, esta madrugada, estreno de La Jllarcha 7 eal, resurrección de la opereta, esto es, de ia ensalada de escabeche, pero sin escabeche. AEMECB MADRID AL DÍA W nevó; pero acaso hubiera sido mejor que nevase. El frío que, principalmente por la tarde, se sintió, hizo pensar en la Siberia, si es que allí, aunque baje mucho más el termómetro, hace el frío que ayer sentimos en Madrid. Un incendio en el ministerio de Gracia y Justicia y un conato también de fuego en el de la Guerra originaron una frase de un ministro y el comentario general del día reducido á decir que habían ardido las dos jurisdicciones: la civil y la militar, cosa que ya sabíamos. O por lo menos eso es lo que se venía diciendo: la cosa está que arde Y, claro, empezó á arder por la mañana. Por la tarde el fuego se redujo al de la elocuencia. El tan esperado debate comenzó en el Senado con un lleno completo en escaños y tribunas. Los discursos se sucedieron sin perderse mucho tiempo, pero el cansancio vino pronto y las emociones que algunos esperaban no parecieron. Otra vez será. Los correos del Norte vinieron con mucho retraso, por haberlos detenido la nieve en la sierra. Lo de la nieve ya nos lo había dicho el Guadarrama con su suave aliento. El temporal es general. Hasta en Algeciras le hubo, según los telegramas que dan cuenta de la sesión de ayer y de lo que refiere Le Matin: que los delegados se duermen. Y el público también. Comenzó la vista de la causa seguida IMPRESIONES PARLAMENTARIAS 1 A LLAVE M I S- Hemos cogido nues TER 1O SA tro gabán y nuestro sombrero y nos hemos dirigido al Congreso. En el Congreso, si llegáis á primera hora, experimentáis una ligera sorpresa. Son las dos y media de la tarde; no hay nadie aún en la Cámara; vosotros, un tanto aburridos, sin saber lo que hacéis (puesto que si lo supierais, no lo haríais) entráis en el cafetín y os sentáis ante una mesa. ¿Qué vais á consumir vosotros, ya sentados ante esta mesa? No queréis ni egg flip, ni ptek- me- up, ni oíd tora gin, ni sherry gobbler, ni millt punch, ni pippermint gel, ni brandy sling. (Tenemos una gran erudición en esta materia, aunque otra cosa hayan propalado los amigos) No queréis vosotros nada de esto; os contentáis con una modesta, sencilla y prosaica copa de cognac Doraec (que no se incomode el autor del cognac por esto de modesta, sencilla y prosaica) ó bien otra corriente, trivial y llana copa de anís del Mono (repetimos á éste respecto nuestras excusas anteriores) Vosotros pedís esta copa deseada; cuando acabáis de formular vuestra petición, observáis que el camarero que se halla delante de vosotros, se queda algo perplejo. Vosotros le miráis á la faz; habéis leído días antes un libro de Darwin sobre la expresión de los sentimientos y las emociones en el hombre, y queréis, puesto que la ocasión se presenta, observar qué estado de ánimo revelan los músculos faciales de este excelente servidor que se halla delante de vosotros y que, al parecer, duda en deciros algo. Este camarero permanece, en efecto, indeciso, dubitativo; esto llama poderosamente vuestra atención; os percatáis de que el camarero que está silencioso delante de vosotros tiene las cejas un poco fruncidas; y en seguida