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A B C MIÉRCOLES 7 DE FEBRERO DE 1906. PAG. 5. EDICIÓN i. DE SOCIEDAD El próximo sábado se verificará en el teatro Español una función á beneficio de los pobres de la parroquia de San Lorenzo, organizada por la Junta de damas de la misma. De ésta forman parte las marquesas de Valdeolmos, Ivanrey, y viudas de Bogaraya y Casa- Torres, la duquesa de Aliaga, la condesa de Torre- Arias y la señora de Mariátegui. Los billetes para esta función, primera que organiza desde hace dos años la Junta de Beneficencia domiciliaria de la parroquia de San Lorenzo, pueden recogerse en casa de la marquesa de Ivanrey (calle del Prado, 26) Ayer, á las once de la mañana, en la parroquia de la Concepción, se celebraron solemnes funerales en sufragio del alma de la marquesa viuda de Hijosa de Álava. Muchas fueron las personas distinguidas que acudieron á testimoniar cuánto la querían por su extremada bondad y amable trato; presidieron el duelo su hijo é hijo político marqueses de Hijosa de Álava y Casa Madrid y el confesor de la ñnada. Después de la misa, se entonó el 1 équiem ciernan por el clero en pleno de la parroquia. El conde de la Vinaza llegará hoy á Biarritz. en su vida de autor dramático grandes facilidades para penetrar con seguro instinto en el corazón del público, conociendo sus aficiones. Pinero, á través del ropaje moderno de sus comedias, de la fidelidad con que reproduce el ambiente, las personas, desterrando, en cuanto le es posible, todos los convencionalismos escénicos, los monólogos y los apartes, es, ante todo, un romántico convencido. Tienen sus comedias un interés grande, folletinesco por la avidez con que el público lasescucha, y así se explica que Pinero sea indiscutiblemente en Inglaterra el más prestigioso hombre de teatro. D. Antonio Garrido, que á su cultura y buen gusto une un gran conocimiento de lo que es e público, ha tenido acierto al traducir con atento cuidado La segunda mujer, obra ya conocida por haberla representado en Madrid dos artistas italianas: la Mariani y la Vitaliani. La segunda mujer es, ante todo, un admirable estudio de un interesante carácter femenino. Lord Guillermo Tanqueray es viudo. Elena, su hija, educada en una pensión religiosa, siente ardorosa vocación de profesar. El aislamiento, el temor á vivir en un. hogar frío, impulsan á lord Tanqueray á casarse con Paula, perdonándola generosamente su borrascoso pasado de aventura y devaneos. Tanqueray es un hombre de honor, y nada quiere saber de esta Ha dado á luz un hermoso niño la bella primera juventud de Paula, á la que adora ciemarquesa de González de Castejón. gamente. Paula corresponde con ingenuo cariEl niño, que como su madre, está en buen ño á esta reclusión, siempre solícita, afanosa, tstado, recibirá las aguas bautismales en esta tierna con su esposo, que, para impedir hsblisemana. Uas y sonrojantes murmuraciones, se ha recluíA principios de la próxima semana es espe- do voluntariamente en su hogar, renunciando rado en esta corte el marqués de la Oliva, pro- á la vida sociable del mundo. ¡Y, sin embargo, cedente de San Sebastián. no son felices! ¿Por qué? Elena, arrepentida, no profesa, vuelve al Mañana jueves, por la tarde, habrá la acostumbrada recepción en el palacio de la duque- lado de su padre, y desde el primer momento siente una instintiva antipatía por su madrastra, sa viuda de Bailen. odios dormidos que punzan el corazón de PauEl próximo sábado, San Guillermo, celebra- la, sedienta de amor, de cariño, ganosa de ocurán su santo la condesa de Paredes de Navas, par en el alma de Elena el puesto de su madre. marqués de Valdefuentes, condes de San Ber- Este desvío la hace infeliz, y contrista su vida nardo, Valencia de Don Juan y Oropesa; se- amargándola constantemente con el recuerdo ñores Garvey, Brockman, Kirpatrick, Pozzi, de su pasado. Gullón, Láinez, Brunet, Garnica, Láa y VerElena, ante los ruegos de su padre, muésdejo. trase comunicativa, cariñosa con Paula, que Parece que se proyecta una carrera estafeta ante aquella transformación, aparece radiante de automóviles, cuyo recorrido sería Barcelo- de felicidad. Pero jay! que bien pronto desna- Zaragoza- Madrid, y se celebraría con mo- aparece la alegría que por un momento restivo de la boda de S. M el Rey D Alfon- plandeció en Paula. Elena la hace depositaría de sus secretos amorosos, de sus relaciones, so XJ 1 L Ayer por la mañana se verificó la conducción que Paula acoge con simpatía, para afirmarse del cadáver del marqués de Zarco al cemente- más en el afecto de su hijastra. Paula quiere conocer al novio de Elena, y cuando. á sus ruerio de la Sacramental de San Justo. Presidía el duelo el marqués de la Mina, en gcre viene, siente ante su presencia indecible terepresentación de los Reyes; el marqués de rror. Alberto Aldar, que así se llama el proSanfelices de Aragón, por los infantes doña metido de Elena, ha sido amante de Paula. María Teresa y D. Fernando; el Sr. Coello, Tan inoportuno golpe renueva las heridas de por la infanta doña Isabel; el subsecretario de la cortesana, que se considera desde aquel moEstado, Sr. Ojeda, y los sobrinos de! finado, mento un estorbo para la felicidad de Elena, una sombra fatídica que entenebrecerá cons D. Antonio Zarco y el conde de Fuenrubia. tantemente aquella casa. Y obsesionada por En el duelo hemos visto al embajador de Ita- esta idea, que destruye desde aquel instante tolia, Sr. Silvestrelli; ministros del Brasil y Co- dos sus sueños de alma redimida, busca en el lombia, general Azcárraga y otras muchas dis- suicidio la solución del conflicto, la terminatinguidas personas. ción de tantas angustias. Nuestro querido amigo el Dr. D. Luis Su ¡Amarga y desconsoladora es esta enseñanbirana sufre en estos momentos el dolor de ha- za! Pinero cierra con su teoría el camino á ber perdido á su hija Consuelo, preciosa niña toda rehabilitación. de tres meses de edad, que falleció ayer víctiEl drama, interesante en todas sus situacioma de traidora dolencia. nes, tuvo un felicísimo éxito, al que contribuReciban los desconsolados padres nuestro yó poderosamente la admirable expresión de sincero pésame. María Guerrero. Nieves Suárez, en el difícil carácter de Elena, muy bien. Fernando Díaz de Mendcza dio al generoso lord Tanqueray. toda la distinción y el- noble C N EL ESPAÑOL. La segunda mujer, tono de un aristócrata. Santiago, prodigioso drama en cuatro actos, de Pinero, arre- de gracia y observación en sir Jorge. Elena glado á Ja escena española por D. Antonio Ga- Salvador, ¡a Cancio y Mariano Díaz de Men vrido. doza son también dignos de elogio. El haber sido cómico alia en sus mocedades i XArturo Pinero le ha proporcionado después C N PR 1 CE. Debut de! tenor Ceraa. Cereceda tiene la obsesión de descubrir tenores. ¡Líbreles a ustedes la siferte de tener una media voz y de llamar ai sereno cuando Cereceda pasel A ver, á ver, dirá el veterano maestro: ¡llame usted al sereno otra vez! ¡Caramba, tenemos una magnífica voz de tenorl ¡Nada, nada, yo le enseño Marina cuando quiera! Y así sucede, que unas veces acierta y otras se equivoca lamentablemente. En esta ocasión puede apuntarse un tanto de ventaja y calidad. Cerda, corista hasta hace unos días en Price, debutó anoche con todos los pronunciamientos favorables y ovaciones estruendosas de la multitud que llenaba el teatro. Cerda tiene, sobre todo en el registro agu do, una voz potente, limpia, sonora, que emite con facilidad, no así en la media voz, de la que aún no es dueño, porque para eso necesita un estudio largo y el concurso de un inteligente profesor. De todos modos y dada la escasez de tenores en el mercado, Cerda es un positivo hallazgo, á quien esperan, si persevera con afán en el estudio, grandes y señalado éxitos como el de anoche. FLORIDOR DE VUELTA DE BIARR 1 T 2 OURISCOT SIN Hoy saldrán de BiaALMA rritz las princesas de Battenberg en dirección á París y Londres. La poética residencia de la Negresse merecerá sin duda un tierno adiós á la princesa Ena. ¡Mu dable suerte la de todo cuanto el hombre habita! Por aquellas espesas arboledas que, durante tantos años, no hicieron más que contemplar el lento desarrollo de sus ramas, reflejándose en! a serena superficie del lago, han cruzado á un tiempo mismo las suaves brisas del? mor y el poderoso aquilón de la celebridad. Todo ello duró unos días. Ya desde mañana sólo que dará en re el boscaje algo así como una lápidj conmemorativa de esta etapa de gloria; do esquejes que, puesto que Cupido los plantó serán de mirto. También yo, antes de regresar á Madrid, quise despedirme de aquel Mouriscot, núcleo y tema de tantas de mis crónicas, y pasé por sus puertas. Pero el alma de Mouriscot no estaba ya allí; se la llevó hacia la frontera, días atrás, un monstruo negro con dos pupilas rojas en la panza, cola de serpiente, cabellera de humo y respiración de volcán. Vivían aún en Mouriscot los mismos huéspedes que antes, mas, sin embargo... el alma de Mouriscot era ella; el alma de ella es él. Y él ya no volver! por allí. No se han vuelto á abrir con el sol naciente las cuatro ventanitas que dan á Levante, ni se asoma ya á su atalaya la doncella rubia, ni se ve venir por la carretera de San Juan de Luz el automóvil gris. Despejada estaba de policías y fotógrafos ia puerta del camino de Biarritz; cerrada la verja del Bosque de Bolonia. Dentro del jardín, todo aparentaba impasibilidad. Cru zaban los perros favoritos de la princesa Fede rico las enarenadas calles; los criados de libre? negra y rojo chaleco entraban y salían en 1 villa un poco menos agit- dos que antes quizá, desde luego un poco menos tiesos; pero había un no sé qué en la fisonomía- -preguntadles á Sancha y á Xaudaró si las casas no tienen fisonomía, -un no sé qué, digo, en la fisonomía de la casita vasca, que recordaba la cara triste que ponemos todos cuando, habiendo dado remate á alguna empresa, se apodera de nosotros ron la fátma del esfuerza I: incertidumhre de si voiveremos a seivn o- u 4 algo-