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B C. LUNES 5 DE FEBRERO DE 1906. PAG. 4. EDICIÓN La vma política estuvo suspendida. La del Gobierno, al decir de los pesimistas, también. En Algeciras se guardó el descanso dominical. Los delegados asistieron á una corrida de toros. En el arte de lidiar no aprenderían nada nuevo. No se registró, afortunadamente, ningún crimen de sangre y eso que era día de vino. Por la noche, frío intensísimo. El termómetro, como la impresión sobre lo que pasa en política, bajo cero. AEMECE arrogante figura era sumamente popular entre el pueblo londinense. La familia Real de Dinamarca goza de grandes simpatías en Inglaterra, no sólo por la circunstancia de ser el difunto Rey padre de nuestra Reina, sino por la comunidad de origen que entre ambos pueblos existe. Como prueba elocuente de esta consideración, las Cámaras, á pesar de que no se declararán constitucional y solemnemente abiertas hasta el día 19 de este mes, han acordado guardar el luto oficial, del mismo modo y por igual tiempo que la corte. X La Prensa cons e r v a d o r a va gradualmente reponiéndose de la natural sorpresa que en ella produjo la colosal victoria obtenida por el partido liberal durante las pasadas elecciones. Diferentes motivos han contribuido para que se llegase á este resultado, pero no es éste el momento de examinarlos. Téngase en cuenta, sin embargo, el hecho que resulta de la vuelta al Parlamento de los representantes de los trabajadores, los cuales constituirán en la Cámara de los Comunes una minoría bastante respetable, tanto por su número como por la significación de los individuos que han de formarla. Estos miembros obrarán con absoluta independencia de la mayoría liberal, y hasta en determinadas cuestiones, tales como la reforma fiscal, por ejemplo, intervendrán de una manera muy directa. M r Keir Hardie, uno de sus jefes, ha declarado solemnemente que en la discusión del régimen proteccionista, al cual son opuestos en absoluto los trabajadores, expresarán sus propias convicciones, sin atenerse á programas ni prejuicios de escuela, ni de partido, sino obrando del modo que mejor convenga á sus intereses. Esta declaración es de gran importancia, pues pudiera ocurrir que los ministeriales contasen con el enorme apoyo de los representantes obreros contra los conservadores y no encontrasen más que una ayuda muy condicional y sólo referente á cuestiones muy secundarias para contrarrestar los esfuerzos de los proteccionistas. W. A. C. ELECLAS PASADASC 1O NES Paradoja encantadora que el caso nos ha ofrecido siendo ella la seductora y el muchacho el seducido, pagó él su falta de amor como si fuera un exceso, sufriendo, por seductor, el oportuno proceso... La vista se ha celebrado, con pruebas, como es corrientes y en ella se ha demostrado que el amigo es inocente. Se escaparon; esto es todo, y, al fin, no puede negarse... pero están del mismo modo que estaban al escaparse. ¡Ninguna imprudencia quiso turbar su paz octaviana. 1 ¡Y no hubo en su Paraíso ni serpiente, ni manzanal ¡Oh moralistas austeros que, en nombre de ciertas cosas, sois los jueces más severos de las faltas amorosasl Mirad ¡ay! cuan pocas veces sirve la bondad de abono: a preguntarla sus jueces dijo ella: ¡No le perdono! Sus padres ya retiraron la consiguiente querella... ¡Todos, todos perdonaron! ¡Todos, todos menos ella... ¡Que en asuntos pasionales suele, á veces, suceder, que absuelvan los tribunales y condene la mujer! GIL PARRADO ECOS DE LONDRES Londres i. de Febrero de ie o6. Durante los pasados días uno de los asuntos que más han preocupado á la opinión ha sido la estancia del Rey D Alfonso en las costas cantábricas y sus frecuentes visitas á la villa de Mouriscot. Con este motivo los asuntos de España son también cuidadosamente tratados en los periódicos ingleses y leídos con suma atención por el público. Los ingleses siguen con especial deleite los amores regios, complaciéndose sobremanera al considerar que los encantos de Ena de Battenberg han despertado en el corazón del joven Monarca un amor profundo. No tiene nada de extraño que una persona que, como la Princesa, se halla dotada de una belleza espléndida, sea la destinada á regir los destinos de un país que también se distingue por sus bellezas naturales y por la hermosura radiante de su cielo. Hablase, y se ha hablado, mucho acerca de todos estos asuntos, y alrededor de ellos giran Jos más apasionados comentarios. Hay ya quien asegura que las rígidas prácticas de la Corte española se modificarán un tanto cuando llegue á compartir el trono Ena de Battenberg, cuyas maneras, espontáneas y francas, no se avienen mucho con la serie de formulismos que la etiqueta palaciega prescribe. X A CONFERENCIA Es este otro, asunD E A L G E C 1 R A S to q u e t a m b i é n despierta natural curiosidad y que constituye el principal asunto de las conversaciones, especialmente entre aquellas personas que se ocnpan en todo lo relacionado con la política internacional. El peligro de que se llegue á un fracaso en cuanto al resultado práctico de la Conferencia, y el temor, aún más serio todavía, de que sus decisiones puedan contribuir á que se altere la paz europea, son dos factores que es necesario tener muy en cuenta, cuando de estudiar sus negociaciones se trata. Se sabe que los delegados de los respectivos países conocen esta gravedad de antemano; sábese también que su actitud recíproca es la del recelo, por la misma naturaleza de los comprometidos intereses que están en sus manos, y nada tendría de extraño que á pesar de la prolongada duración de las sesiones, se llegase de nuevo al statu quo, cuyo final tendría, de ser así, mucho de sainetesco y se prestaría á todo género de satíricos comentarios. X A M U E R T E D E L REY La corte briCHR 1 ST 1 AN tánica, al igual que otras muchas cortes europeas, hállase de duelo á consecuencia de la muerte del rey Christian de Dinamarca, cuya majestuosa y D LA BODAA L FEODON NSO NOTAS MEDICAS 1 a Sociedad Española de Higiene ha co menzado brillantemente sus tareas, discutiéndose el tema Higiene de la vida del obrero desarrollado por el ilustre médico militar Dr. Larra y Cerezo. Trató con gran elocuencia y copiosos datos la vida anormal y la normal de los obreios, dando la importancia que requiere al problema del alcoholismo, con sus graves consecuencias sociales y estudiando los accidentes del trabajo y las enfermedades del trabajador, cuyas tris tes consecuencias se contrarrestan con las mutualidades. Al hablar de la vida normal, estableció un paralelo entre el obrero y el soldado, ex; im nando todo lo referente á la alimentación, vestido y limpieza, así como la higiene de fábricas y viviendas, la necesidad de atender al reposo de la obrera en cinta y la urgencia de aplicar con mano rigurosa las leyes vigentes respecto á la protección de la infancia, con el fin de evitar ¡os peligros del trabajo nocturno y del comercio prematuro. Excitó, por último, á que la Sociedad funde un primer grupo de casas higiénicas para los obreros. Médicos, filántropos y estadistas, han pedido la palabra, y empezó la discusión el duque de Hornachtíelos, quien en un bien medil ado discurso, abogó por que se convocase un Congreso nacional de higiene del obrero, donde todos los asuntos tratados en los debates pudieran tener solución práctica lo más pronto posible. Las sesiones ulteriores prometen ser tan interesantes como las reseñadas con la brevedad que exige la falta de espacio. X T p n la Real Academia de Medicina el sabio Dr. Sánchez- Rubio ha comenzado la lectura de un curioso é importante trabajo bibliográfico, en el cual emplea el método y la sanj crítica del laborioso profesor. Reanúdase asimismo la discusión del ema L GACETILLA RIMADA. VI EL MAYOR DELITO ¡Oh moralistas austeros que, en nombre de ciertas cosas, sois los jueces más severos de las faltas amorosas... Perdonadme si hoy prescindo de vuestra santa hermandad para el relato, que os brindo, de un lance de actualidad... Dos jóvenes, incipientes víctimas de sus pasiones, por los principios corrientes entraron en relaciones; sintiendo sus almas presas en los mismos sentimientos, por las eternas promesas y los mutuos juramentos... Como ocurre que en la vida, y aunque á muchos les asombre, suele ser más atrevida siempre la mujer que el hombre, sintió ella el secreto afán de prolongar esta historia, y á su rendido galán propuso una escapatoria. Y él aceptó en el instante... jY á ver quién no aceptaría! ¿No ha de cumplir un amante la menor galantería! L