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B C. D O M I N G O 4 D t í F E B R E R O D E 1006. PAG. 4 EDICIÓN i. TÍOS tamnien, pasando a otro asunto, a falta ie escupideras que se nota en algunos parajes de ¡a casa? lina tan sólo hemos visto en lugar tan frecuentado como el pasillo circular. Y aprovechamos la ocasión para dejar sentada la costumbre general que hemos observado en el Co greso de escupir en la alfombra. Y después de esto tendríamos que hablar del servicio deficentísimo del cafetín ó cantina; de la tosquedad de los vasos en que se sirve el agua (más propios de una tabernilla que del tempio de las leyes) del estado lamentable del mueblaje; de la falta de lavabos y departamentos particulares para las señoras que asisten á las tribunas; de la lenidad lamentable en conceder pases de entrada en la Cámara, etc. etc. Nos contentamos con lo apuntado. ¿Qué idea formará de la nación española un inglés, un alemán, un francés, un norteamericano que rengan á España y visiten este edificio en que e alberga uno de los más altos poderes del Sstado? La casa es el dato más seguro para zgar a! morador; por los minúsculos detalles le la vida diaria y prosaica podemos colegir 03 gustos, las inclinaciones, el estado da civiizacion, 3 a psicología, en fin, de un pueblo. dije, en el campo. Rotüranse los montes que la sobre las frentes de Sos dos hermanos cercan, ábrense paseos flanqueados por palavientos de tempestad rugen y soplan. cios, villas y hotelitos pintorescos, y más que X en ei fausto de la vida mundana, piensa en la Cuando pasen los siglos y despierte vida misma. Perdió sus famosos viñedos, cuyas la humanidad de su letal modorra, cepas se aferraban á las laderas de los montes, y con lazos de amor unidos vivan pero carcomidas por la filoxera y arrancadas, los hombres todos en la tierra toda, no quedan en recuerdo dei pasado más que cuando rompan los pueblos sus fronteras, los dispersos lagares, que blanquean como piesemillero perenne de discordias, dras votivas, semejantes á las que descubren los y libre ya y feliz el mundo entero arqueólogos inquiridores de pasadas histopequeño juzgue lo que grande ahora, rias en la que fue opulenta ciudad del imperio. ¿quién pagará la sangre que se vierte, Y es que las ciudades mueren, como ios los odios que germinan y se forman hombres, pero la tierra, el mar y el sol tienen al calor de esa idea de la Patria vida inmortal y de estos elementos surgen siemque tal vez nos engaña y nos trastorna? pre nuevas existencias, engendrándose grandeEntone el bardo, pues, de sus leyendas zas siquiera transitorias de ¡os pueblos. las valientes magníficas estrofas; Vista desde el mar no es posible formar idea guarde el soldado, en la bandera envueltos, de su intensa belleza. El castillo moruno, la catimbres honrosos de pasadas glorias, tedral católica, los pesados edificios oficiales, y á ambos la misma ley gobierne y rija las vetustas y carcomidas habitaciones donde blanda, suave, de paz y de concordia, vegeta la gente pobre, los palacios y grandes mientras aguardan, juntos y abrazados, fábricas de los plutócratas, el seguro puerto los resplandores de la nueva aurora... ya terminado, que puede admitir grandes trasPoco habrán de esperar. La lejanía atlánticos y barcos de guerra, la misma playa tenues rayos aclaran y coloran de Torremolinos con su antigua leyenda de y va á salir el sol... ¡Un sol que nunca báquicos placeres, las recientes remembranzas Un millón, doscientas veinte mil, ochocientas pese volverá á ocultar tras de las lomas! históricas que hacen pensar en las traiciones y setas, tenemos entendido que cuesta el entreteSINESIO DELGADO en las valentías de los esclavos de ideales polítinimiento anual del Congreso. Ellos bastan para cos, todo cuanto se conserva y perpetúa en lograr un poco de comodidad y de limpieza. mármoles y piedras, no dan exacta idea de lo Ayer no aconteció nada en la Cámara: heque es y lo que puede ser Málaga. mos querido aprovechar esta tregua para haSin dejar de ser bella es buena, y donde hay cer las expresadas observaciones. iño aun, cuando salía de la Escuela dz que inquirir su belleza y su bondad es en la AZORIM Medicina y en mi cara lampiña som- campiña, donde un moderno hospital, bien disbreaban los externos atributos de la virilidad, puesto y servido, acoge al- desgraciado enfervine á estas costas, ansioso de conocerla. Lla- mo; en el incomparable monte de Sancha, que mábanla la Bella, y como tal la admiré y amé, semeja á Cannes, en el valle dei Limonar, fucon ese amor platónico y desvelado de los turo vivero de salud; en los caseríos de la carretera á Granada, en donde las ventajas de 3 a adolescentes. ¿Y si luego resulla que no hay cielo? De sana complexión y robustez, esbelta y altitud se aunan con los beneficios del clima t. ARTR 1 NA escultura! sus ojos negros, de mirada severa marítimo; en el camino al Palo, donde existe- ¡Mis soldados aquí! -grita 1 caudillo, y picaresca á un tiempo, concertaban con la un magnífico Colegio, verdadero sanatorio, á fruncido el ceño y la mirada torva, muda gesticulación de los labios rojos un cuya sombra y con cuya protección debieran blandiendo airado ia desnuda espada mohín singular de atractivo y seductor encanto crearse modernos sanatorios mucho mejores que aprieta el puño en convulsión nerviosa. capaz de enloquecer á los hombres sesudos y que ios de ia llamada Costa Azul. ¡Aquí conmigo, en torno á la bandera archimillonarios enamorados de sus gracias. No es posible describir en un menguado de que quieren hacer escarnio y mofa Ellos la enriquecían con fábricas y empre- trozo de papel cuanto acude á la mente embeles que á la luz del día la bendicen sas mercantiles, creaban inmensos vergeles, lesada. En este clima sedante y tónico se resy cobardes la injurian en las sombras. donde las plantas tropicales se arraigaban á la pira mejor y se siente más hondo. La Patria sois vosotros; los que intactos par que las exóticas del Norte, bajo el cielo esPor esta causa, al visitarla Cárcel, cumplienguardáis sus lauros y encarnáis sus glorias pléndido y ardoroso de su clima imponderable do un deber inexcusable, por pertenecer á un y si alguno pretende, infame ó loco, y regenerador, que multiplicaba hasta lo infi- Consejo que del saneamiento moral y físico de renegar de los unos y las otras, nito flores hermosas y dulcísimos frutos. las penitenciarías españolas se ocupa y preocuvuestra mano ha de ser, y no otra alguna, Al mismo tiempo veíase en torno de ella, pa, no pude menos de afligirme y desconsola que aplique el castigo, dura y pronta, de una parte: las gentes de su familia, hombres larme. que Ja Patria en vosotros puso el alma valientes y guapos, en todos sentidos, capaces En un inmundo patio se hallan mezclados, y á nadie más encomendó su honra. de derramar toda su sangre y cometer las ma- peor que animales, los reclusos adolescentes Contésíanle el rodar de las cureñas yores heroijjjpades por la preciada hembra; de con los adultos; allá en un rincón del edificio y 1 rumor de los hierros que entrech can otra los heridos en cuerpo y espíritu por las hállanse encerradas las mujeres delincuentes. y piafan los corceles aspirando luchas déla vida, que ansiaban vivir aún y mo- Entre ellas encontré una ciega con un niño de 1 oíor excitante de 3 a pólvora... rían contemplándola enamorados, con la dulce pecho en brazos; no había cometido ningún esperanza de recobrar junto á ella la vida, delito; llamada á declarar por la justicia fue ta- ¡Teneos! -dice un bardo miserable merced á sus maternales cuidados y caricias. que audaz se acerca á la brillante tropa chada de rebelde, y por tránsitos aquí la trajJzando en alto, en ademán soberbio, Transcurrieron los años v s u f r i ó plagas jeron. Ni un mal petate tenía para dormir. Sula vieja Jira con las cuerdas rotas. -crueles; pero al pasar el tiempo se acentuó su mido en tinieblas aquel pobre y desmayado Yo también soy la Patria! belleza, aumentándose su bondad. No es opu- espíritu, iba á tientas por el mundo, sin ampa- ¡Tú! ¿quién eres? lenta ni fastuosa, como otras que se le aseme- ro, sin cariño, ni socorro humano. jan; no ha sido muy diligente en acicalarse á la- Quien recoge en sus cantigas y trovas No sé por qué me acordé de la desgraciada moda europea, y aún le falta mucho para hi- Patria nuestra, conducida en tránsitos de ig ¡as penas de los míseros hogares gienizarse por compieto; pero discreta y calla- nominia por los aventureros políticos, ciega la sana alegría de las chozas; da, deja á sus administradores que arreglen también, y con ¡a futura generación canija y ú que mece en sus cunas á los niños poco á poco sus fincas urbanas y abran gran- enteca en los brazos. á los hombres anima en sus congojas, des vías en sus dominios, mientras ella vive ya di que acompaña á quien los mares cruza, Y á la buena y beila Málaga, de quien estoy en pleno campo, con modestia, cual conviene á cada vez más enamorado, la digo: Patrocina a tierra labra y las espadas forja. los que desean dignamente restaurar su hacien- á esas pobres gentes, como acoges á los ricos Si al campo sales y vencido vuelves, da sin detrimento del decoro. Allí la encontré enfermos. No sé por qué veo en ti una de las oníigo sufro y mía es tu derrota, ¡ue tu sangre es mi sangre, y siempre ha sido de nuevo, después de tanto tiempo sin verla. ciudades que, con pujanza superior á la derroSi antaño la amé por bella y seductora, ahora chada antes en ¡os placeres, ha de acometer ¿los dos la bandera que enarbolas. la venero amorosamente por buena y compa- benditas y regeneradoras obras. Si así lo hiTú eres, guerrero, ei brazo de la Patria, siva. i la Patria soy yo. Si la abochornan, cieres, recuperarás tu pasada grandeza, si no isa! tan ó escarnecen, tú castigas... Munda la romana, Málaga Ja bella, sin des- con el fausto de los poderosos inútiles, con la ti o yo he de juzgar, que á mí me toca. deñar su famosa Alameda y satisfecha con la cé- vivaz energía de los felices que saben emplea C- íllase el bardo, mírale e! caudillo, lebre calle de Larios, que fue el comienzo de bien sus riquezas. ÍP. la spareijte calina silenciosa, su saneamiento físico y moral, vive ya, como EL DOCTOR FAUSTC N BELLA Y LA BUENA LA LIRA Y LA ESPADA