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A B C VIERNES 2 DE FEBRERO DE 79o6- PAG. 4. EDICIÓN i. a primer orden; en Lata un éxito afortunado para Las sardineras, y en Price aplausos también para ei clero, porque á él pertenece el autor de Carmeliña. pareceres bien pronto, hasta transformando las reuniones particulares en sesiones oficiales si conviniera. ¿Qué significan esos retardos, esas consult- s y ese no hacer nada más significativo aún? AEMECE Para cualquiera que sepa observar y meditar, que no hay unidad de pensamiento en lo que ahora discuten; para quien sepa que en diplomacia cuando se lanza al público un asunto es porque hay una resolución sobre él, el temor del desacuerdo no se refiere tanto al presente como á los futuros. IQreci sámente ahora en que, al parecer, no ¿Puede haber reformas en Marruecos sin pasa nada en Algeciras; ahora, cuando los una fuerza que las haga efectivas, llámese podiplomáticos están, según se dice, entregados licía ó ejército regular? Si el Sultán es incapaz al dolce far nienle, es cuando las Conferencias de organizaría, ¿quién se va á encargar de ello? kan llegado al punto culminante, porque una ¿Ha de ser un pueblo? ¿Han de serlo todos? vez convenidos en la soberanía del Sultán y en ¿Quién va á adelantar el dinero necesario para ¡a integridad de sus territorios, se lucha por cuanto allí es menester? ¿Qirién va á encargarlo que luchan los pueblos como los hombres: se del cobro? por el botín, que en este caso son las necesidaEstas son las pequeneces que se han de redes de la industria y del comercio de los ressolver; porque si no se dilucidan ahora, la agipectivos pueblos en Algeciras congregados. tación aumentará, y necesaria, fatalmente se De ¡o que digan, de lo que hagan, de las impondrá la intervención armada, y sin ser proentrevistas que en estos dían tengan los pleni- feta se puede afirmar con Bismark que poco potenciarios de esas naciones dependerá la paz después se resolverá el asunto en las orillas de! por algún tiempo ó la guerra en plazo muy Rhin ó en los Balkanes, porque Alemania, auncorto. Marruecos, y en esto convienen todos, que apunta á Occidente, tjene por el Oriente EO puede continuar como hoy, y después de su mayor predilección. las Conferencias de Algeciras menos aún. Los Es tan grave el asunto, que en su graveplanes de Francia, impulsada por Inglaterra, y dad confío para que los allí congregados busá los que de grado ó por las circunstancias tenía España que ayudar, han sufrido allí un quen y encuentren una fórmula que dilate algrave quebranto. Sin faltar los alemanesa cuan- gún tiempo más la resolución del problema to habían convenido en París el príncipe Rado- marroquí. Esa es la esperanza que tengo del fsn y M r Rouvier, prestan un auxilio tal á los resultado de las Conferencias de Algeciras, y marroquíes que todo el mundo aprecia, siendo ese será probablemente. Un temor me asalta, que ya he expuesto en lo malo, no lo que hacen, sino lo que niegan. anteriores artículos: que los intereses de nuesAparentemente Alemania persigue un fin tra colonia, los más serios que allí tiene Espacjue nadie puede reprochar: Yo no quiero, ña, padezcan grandes daños. Triste, muy trisdice, perder un mercado que cada día- -dentro te sería para nosotros no haber sacado otra de los recursos de Marruecos- -es más flore- utilidad que esa desventura. ¿Por qué son mis ciente, y no es un deseo egoísta, por cuanto temores? ¿En qué consisten esos daños? proclamo el principio de la puerta abierta para Mañana trataré de presentárselos al lector. todos; no soy ambiciosa, cuando pido la SobeFELIPE OV 1 LO ranía del Sultán y la independencia del país; no me opongo á las justas aspiraciones de FranEscrito lo anterior, me entero de lo acordacia, y yo he iniciado que se ¡a encomiende á do ayer acerca de los impuestos reformados y día sola la policía de sus fronteras; no soy innuevos, que podrá verse entre los telegramas justa, cuando he propuesto lo mismo para España, y con estos hechos, que nadie puede ne- insertos en este número. Hay grandes modifigar, doy pruebas evidentes de mi amor á! a caciones á los que presentó el Mokri; pero á paz, que todos tienen en los labios; pero- -y primera vista distingo una sutileza, la de que esto ya no lo dice aún con palabras que no no serán efectivos para los extranjeros ¡os que tardarán en oirse, -de eso á que pase por en el mismo punto no se cobren á los marroegoísmos ajenos va una gran distancia. Ofrecer quíes. Más claro; lo que anticipé: que se pak una Potencia determinada la organización de garán exclusivamente donde hay muchos ¡erami, la policía interior ó de las costas- -excluyendo cristianos. las de! Riff, -conceder á una ó dos el monopolio de un Banco ú otros privilegios análo- IMPRESIONES gos, es romper el equilibrio, y no corresponde ni á las declaraciones de! Kaiser, ni i las del PARLAMENTARIAS Canciller, ni á las de sus representantes. E C E P C I O N Creíamos que el Sr. No sus argumentos son poderosos y á los ar- ceda! sentía una terrible indignación gumentos corresponden los marroquíes con contra el Gobierno; nada más lejos de la reahechos, presentando proposiciones que son la lidad. El Sr. Nocedal sólo sentía una levísima, tea de la discordia entre tan diversos intereses na imperceptible curiosidad. ¿Sabe el Gocomo los a ií reunidos; parece como sí alguien, bierno lo que ha ocurrido en Alcoy? ¿Ha ocumuy conocedor de ellos, se los hubiera ido di- rrido en Alcoy algo más de lo que se ha diciendo ai oído, para que ellos, con la candidez cho? Esto es, reducido á síntesis, lo que dede! niño, arrojaran sobre ei tapete el anillo de seaba saber- -paro sin poner en eilo gran emun Alejandro á las ambiciones internacionales. peño- -el Sr. Nocedal. El señor ministro déla Y esto es lo que sucede ahora en Aígeciras, Guerra se ha levantado, se ha puesto los lendonde la gente, á excepción de los diplomáti- tes, ha sacado unos papeles de un sobre y ha cos, que han de estar por dentro preocupadísi- comenzado á examinar estos papeles. Después ha apoyado ambas manos sobre- el pupitre, ha mos, sa aburre porque no pasa nada. echado el cuerpo hacia adelante y ha dicho: X TWFo tiene Algeciras los atractivos de París, Señores diputados: yo acepto desde luego la ni la comodidad de Lor. dies, ni el lujo interpelación del Sr. Noceda! y voy á contesüz Víena, ni la vida aristocrática de San Pe- tar á eíla lo más someramente posible según íerskurgo, para que gentes acostumbradas al mi sistema. El señor ministro siente que ¡a in enfori se entretengan paseando por ¡a pl ya, terpelación no se haya formulado antes, según ti contemplando 1 desembocadura del río de la pensaba hacerlo el S r Nocedal, y añade: Miel, ni para que perdieran c! tiempo en cenver- Aquí estaraos todos en perfecta armonías... inútiks, cuando habrá unanimidad de Al decir esto, el orador mira fijamente al se 1 ii 1 1 1 11 i 7 fflff jp l y TM- T- ii1 J mu 1 1 11 ñor conde de Romanones; el señor conde mueve la cabeza asintiendo. Aquí estamos todos en perfecta armonía. Los sucesos de Alcoy- prosigue el señor ministro- -tienen como todas las cosas del mundo su fundamento. Alíí se publica un periódico; este periódico pubiicó violentos insultos contra el Ejército. Yo voy á leerlos, pero ruego á la Cámara que no cons ten en el Diario de Sesiones El Sr. Luque comienza á leer estos insultos; varias voces de protesta interrumpen al orador. Comprendo la indignación de la Cámara dice el señor ministro cesando en su lectura. cYo- -añade- -lo digo con franqueza, á pesar de estos cabellos blancos, si me hubiera encontrado en la calle al autor, no sé lo que hubiera hecho. B Y el Sr. Luque da al decir esto una fuerte palmada sobre el pupitre. Luego c! orador lee una comunicación telegráfica en que se relatan los sucesos de Alcoy. Según este despacho, la guarnición de Alcoy vio el artículo de referencia en el dicho periódico, compró á los vendedores todos los ejemplares y los quemó; á continuación, entregó al juez el autor. Estos son los hechos- -añade el Sr. Luque; -el alcalde de Alcoy ha cumplido perfectamente con su deber. Se nombró juez instructor y s í formó sumaría. En cuanto á la circular de la guarnición de Alcoy, yo he tóegraSads? par que se una á los autos. No ha dicho más el señor ministro de ia Guerra. E! S r Nocedal había insinuado que el señor presidente de! Consejo no estaba muy seguro de su destino. íNadie está más cerca de la muerte que el que vive- -ha replicado ligeramente irónico el Sr. Moret. -Aquí estaremos todos hasta que podamos decir áz una manera tranquila y hasta sonriente que hemos cumplido con nuestro deber. Aquí estaremos hasta que el Parlamento resuelva. Me alegro mucho- -ha contestado el Sr. Nocedal- -y le deseo tantos quinquenios de vida como se prometió el Sr. Maura. Y no ha pasado más. Nos hemos quedado un poco atónitos. No hay oposición en la Cámara decía el Sr. Noceda! al comienzo de su breve discurso. No hay oposición ni hay nada se repetía después por iodos en e! pasillo. Aquí todo marcha admirablemente afirmaba el señor conde de Roraanones en el centro de un grupo. Nosotros no salimos de nuestro ligero asombro. No hay oposición, en efecto. No sabemos tampoco si existe a! menos patria. La patria es una abstracción del pensamiento en la frontera Esta definición la ha formulado solemnemente el señor presidente del Consejo de ministros en pleno Senado español; consta en el Diario de dicha Cámara correspondiente al i 5 de Enero de 1906, página 3. Y si la patria es auna abstracción deJ pensamiento es un artificio, una ficción. Y si es una ficción, no es el conjunto, la síntesis suprema formada, á través del tiempo, por la raza, el medio, la civilización, la lengua, las tradiciones, ¡as ídeasreügiosas y éticas. Abstraer- -dice Edmundo Goblot en su Vocabulario filosófico- -es descomponer una noción en elementos que no piícácn ser separados sin hacerla desaparecer No creemos (y este es s. ntoma de los tiempos) que ningún revolucionario haya llegado más allá que nuestro querido, nuestro muy querido y admirado amigo ei señor presidente de! Consejo. AZOR i N LA PRINCESA ENA todo lo que se refiera ¿la princesa Ena ha de interesarnos, por Jo que ¡a joven hija de ¡os Bsttenberg está llamada á ser en nuestra patria, y por la natural ¡nfii: nda que su carácter alegre, scnciUo y franco, ha de ejercer en nuestra socedad y nuestras costumbres, sigo rancias por cierto, daremos cuera-