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M A D R I D 3 ¿DE NUJVL 38 4 CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. ENERO DE 1906. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS cuando precede inmediatamente al otro. Para barrer hay qué mover lo que ha de ser barrido. Mas si después de haber llenado el ambiente de emanaciones mefíticas y de microbios se cierran puertas y ventanas, ¿qué pasará? El Parlamento necesita cuidar mucho de la higiene. Porque su atmósfera puede envenenar la del resto de la nación. Sin embargo, no siempre se ha tomado esto en cuenta. Se ha creído que las corrientes de aire son lo más peligroso en él. No ha faltado en el caso presente quien sostuviese ese criterio respecto de la proposición de la ley citada, y ya está produciendo sus efectos el aire enrarecido. Cada cual pone al asunto el marco que le gusta. Con ello de fijo no se gana nada. La malicia empieza á extender demasiado ese marco. Vínicamente con luz, con mucha luz, se le dejará. reducidoá las proporciones exactas. La información hecha á conciencia y por hombres de autoridad, vendría á ventilar en toda la exactitud de la palabra la cuestión de los abusos del estampillado. Ese viento sano arrastraría los miasmas morbosos que flotan en la atmósfera con daño cierto de la delicada salud moral de nuestro pueblo. Ño se debe olvidar que hoy más que nunca, con hechos expresivos, hay que afirmar la conveniencia del régimen. Sin jduda en la confianza de que la proposición había de ser rechazada y la demostración conveniente no se haría, habían puesto en ella su firma los ultramontanos y carlistas. En este caso el resultado será contraproducente. Y vendremos á tener, por toda consecuencia de lo efectuado respecto de ese malhadado negocio, un crecimiento del desolador escepticismo, que es la gangrena que corroe el alma española. Ya lo indicó ayer el Sr. Salmerón con abrumadora elocuencia. Mucho preocupan hoy otras cuestiones que pueden influir decisivamente en la marcha de la política y aun en la suerte de la Patria; pero acaso sean nías transitorias de lo que en presencia de ellas imaginamos. Esta otra reviste carácter de permanencia y va en horrenda proporción aumentando sus estragos, siquiera éstos no sean tan visibles. La acción de las Cortes habría de extenderse á más de un caso concreto. El Parlamento no necesitaba convertirse en Convención. Su acción fiscalizadora se habría reducido á ilustrar el asunto ante la conciencia nacional. MANUEL TROYANO DESDE ALGEC 1 RAS CRÓNICA TELEGRÁFICA Lunes, 29, 9 n. A PRIMERA Todos los días, al acabar DERROTA la Conferencia, había visto bajar á los marroquíes las alfombradas escaleras de la Casa Consistorial, sonrientes, alegres y satisfechos. Torres, delante, con su as pecto femenino y sus andares lentos El Mokri, reposado, hierático y solemne. El Sefford, enseñando los blancos dientes con suave risa. Todos juntos en grupo pintoresco. A su paso los moros angherinos de su escolta, que en el patio aguardaban, inclinábanse solícitos con cumplidas zalemas, y entre ellos rápidamente cruzábanse palabras (que alguien nos traducía) de confidencial comentario. Esta tarde los he visto bajar la escalera, uno detrás del otro, por riguroso orden jerárquico, desde Mohamed Torres hasta el intérprete, y atravesar el patio entre las dos filas de curiosas, pálidos, silenciosos, sin contestar ni con la mirada al saludo humilde y risueño de su servidumbre, sin cambiar ni una palabra, ni un gesto, y así han subido á los coches que les esperan á la puerta y se han alejado, llevándose en el corazón la mordedura del primer desengaña, el amargor de hieles de la primer repulsa. L Luis PAR 1 CRÓNICA POLÍTICA A PROPOSICIÓN La proposición de V DISCUTIDA ley presentada al Congreso por las minorías de la extrema derecha y de la extrema izquierda pidiendo que sea abierta una información parlamentaria sobre los abusos del estampillado, tenía á la opinión pública más intrigada que lo que tal vez han supuesto quienes no deseaban seguramente que el asunto pasase más adelante. Nadie dirá viendo las firmas que autorizan dicha proposición, que éstas son vales de escándalo. Indudablemente el objeto que con aquélla se perseguía era algo parecido á una fumigación y á una ventilación moral. Se podrá lamentar más ó menos la oportunidad con que el Sr. Soriano ha promovido el asunto del marqués de Cayo del Rey, el arte con que ha explanado su interpelación, los tonos que la ha dado, el sesgo que la ha impreso y hasta los incidentes que han surgido en el curso del debate. Pero no se puede negar que en el espíritu público ha causado honda impresión. Partiendo de la base de este hecho evidente, es fácil medir las proporciones que Ja cuestión alcanza á los ojos de la generalidad de la gente. A ello responde la proposición mencionada ayer tarde discutida. Revolver la basura no es limpiar. Sólo es aceptable ei p r i m e r procedimiento amagos dé debate sobre lo de Alcoy, pero se arregló todo por el momento y- se ratificó el slaíu quo. En el Congreso, nuevo debate sobre el estampillado, con voto de confianza y todo para el Gobierno. En el Senado, la siesta muy corta. El tiempo fue bueno. Sin embargo, cayó sobre Madrid El Diluvio, esto es, el periódico barcelonés de este título, con una petición á las Cortes, que, en estos tiempos y dadas las circunstancias del presente, equivale á pedir peras a! almo. De Algeciras, noticias telegráficas de que aquello e, stá obscuro y huele á tormenta. De San Sebastián, lo de todos los días: ida y vuelta á Mouris ot. Contrarió bastante la enfermedad del rey Eduardo VI 1, no sólo por el interés que despierta z soberano británico, sino porque ya se sabe que mientras él no venga á Madrid, de Jo dicho no hay nada oficialmente Y la gente quiere boda. Con la noticia de la enfermedad del rey de Inglaterra llegó la de la muerte del de Dinamarca. Los asociados municipales tuvieron sesión para tratar del arriendo de los Jardines del Parque, donde el verano próximo sólo costará dos reales el aburrirse soberanamente, en vez de la peseta que costaba el año pasado. La noble navaja ejerció sus diarias c inevitables funciones en Carabanchel. Sus heroicos esgrimidores desaparecieron hacia la parte del Riff. AEMECE IMPRESIONES PARLAMENTARIAS Ü 1 N DEL ESTAM- El Sr. Salmerón se PILLADO ha puesto en pié. El Sr. Salmerón desea que se depuren todas las responsabilidades que el asunto de la deuda estampillada puede entrañar; para esto nada más oportuno que nombrar una comisión parlamentaria. Esto es lo que defiende el Sr. Salmerón; esto es lo que se hace en todos los países de régimen parlamentario. Las tribunas se hallan llenas de espectadores; la Cámara oye con profundo interés al Sr. Salmerón. El so ñor Salmerón está apocalíptico, grandilocuente. cr ¿Es que la cuestión de que se trata es estrictamente judicial? grita el Sr. Salmerón con voz tonante. No contesta el orador, y su mirada pasea por todos los lados de la Cámara. ¿Es que es una cuestión de orden mixto judicial? torna á preguntar el Sr. Salmerón. Se hace una breve pausa; la mano siniestra del orador pende de uno de los bolsillos del chaleco; el Sr. Salmerón da media vuelta, mira fieramente al banco azul y dice lentamente, extendiendo su mano derecha: Pueden estar tranquilos los defraudadores si sólo se dispone en contra de ellos del recurso contencioso No; esta es una cuestión de índole especial. ¿Es que acaso no ha habido actos que demuestran el abandono de la Administración? MADRID AL DÍA J fflucho ruido político y pocas nueces fue, en resumen, lo que hubo ayer. Moret llegó de S an Sebastián prece Jido de rumores de crisis. Menudearon los cabildeos, hubo Consejo de ministros,