Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C LUNES 29 P E ENERO DE 1906. PAG. 9. EDICIÓN DESDE ALGECIRAS CRÓNICA TELEGRÁFICA O Domingo, 28, 9 ti. TRA PAUSA. Otro día en blanco, día de descanso, monótono y huero. El temporal se ha desencadenado en la noche de ayer; el mar está embravecido y lhieve i intervalos. Suspendida la corrida de toros, aplazadas las jiras al campo y las expediciones marinas, la gente de Algeciras se refugia en sus casas, en los cafés y en los casinos, aburriéndose con arte perfecto aprendido de sus vecinos los ingleses. El arte de aburrirse también tiene sus encantos. Se puede uno aburrir jugando á los naipes, fumando pipas de Virginia, paseando en un patio cubierto, de nueve metros cuadrados y hablando de política; pero la perfección suprema del arte consiste en aburrirse sin moverse, sin fumar, sin hablar ni jugar, contemplándose absorto la punta de la propia nariz como un fakir... Yo estoy haciendo mi aprendizaje. Mañana se reanudarán las sesiones para seguir examinando el proyecto marroquí. Se dice que el martes habrá nuevo desencanto y que á fines de semana se aprobarán las bases, abordándose luego la cuestión de policía, acerca de la cual aseguran los que presumen de avisados, que hay acuerdo previo entre Inglaterra, Italia, Francia y Alemania, iniciado durante estos días por el viejo Venosta. Mientras eso llega, se da el caso de que nosotros los españoles, que cuando se dicute en Cortes los presupuestos de la nación no parecemos por el Congreso y saltamos ágiles la enfadosa columna de los periódicos en que se publica el extracto de la sesión, estemos aquí atentos al parecer á una discusión de futuros arreglos financieros marroquíes, que probablemente quedarán en proyecto. Yo siento mucho no creer en el alcance ni en la eficacia de estas conferencias, disintiendo de algunos ilustres africanistas, como mi antiguo amigo Ovilo, que desde Madrid y otros centros son comentaristas asiduos de sus sesiones; pero se me ocurre recordarles á propósito, el viejo refrán italiano que dice: J oma veáuila, fede perdutta. CRÓNICA POLÍTICA El empeño decidido D EMANDA EX- de llevar á los tribuCESIVA nales militares los delitos contra la Patria ha complicado fuertemente la cuestión de las jurisdicciones. Si sólo se tratara, según se creyó en un principio, de restablecer en su integridad el párrafo sépti mo del artículo j. del Código de- Justicia militar, la solución de concordia habría sido viable. Después de todo, ese artículo fue votado por unas Cortes liberales en período de completa calma, sin que nadie levántase contra él su voz. Pero llevar á la jurisdicción militar las ofensas hechas á España por algunos de sus desnaturalizados hijos, no sólo es tremendo agravio á los tribunales civiles, á quienes con ello se les supone incapaces de sentir con viveza no sólo la dignidad de su cargo, sino también uno de los amores que más enaltecen el- corazón humano. Por extensión, la misma injuria se hace á todos los elementos civiles que forman el ambiente en medio del cual esos tribunales han. de vivir. De ahí la fuerte marejada que contra esa pretensión se ha levantado. Es innegable que se ha pecado de incuria y más todavía de imprevisión en el asunto; que delitos mal definidos y peor castigados por la ley común han causado profunda impresión y visible daño en los ánimos de los que aman la Patria y saben cuan necesario es, para la independencia y cohesión de la nacionalidad, que el castigo siga con dureza y rapidez á la culpa. Todo ello, sin embargo, se podría remediar con sanciones más severas que las usadas, con procedimientos más breves y expeditivos que aquellos que á tal objeto conducen hoy, con vigilancia y amonestaciones que empujaran á los remisos y pusieran en movimiento á los perezosos. Pero que la magistratura, que todos los hombres civiles pasen por la afrenta de reconocerse débiles y flojos para defender con la ley el supremo y santo interés de la Patria, no es suposición admisible, aun en el período de depresión moral y de aplanamiento que atravesamos. Condición semejante es la que ha dado al traste con los deseos de concordia del jefe del Gobierno, con las buenas disposiciones de la Comisión del Senado, con las esperanzas de los más optimistas que confiaban en una solución capaz de despejar el aturbonado horizonte y permitir emplear en el bien general las distraídas y desviadas fuerzas del poder público. Ella ha despertado bruscamente los mal dormidos rumores de próxima crisis, motivado el viaje del Sr. Moret, puesto sobre sí á la displicente opinión y dado á la resistencia ante la excesiva demanda una extensión y consistencia que hasta aquí no tenía. Porque mientras se entendió solamente que se trataba de delitos contra la entidad Ejército, esa masa social no prestó al asunto intensa y particular atención. Le pareció natural la exigencia de velar normalmente, legalmente, por su propio prestigio, sin verse precisado á tomarse la justicia por su mano. Pero desde el momento mismo en que se pretende hacer un privilegio del sentimiento patriótico, cual si éste ya no cupiera sino en el corazón de una clase del Estado, el resto de la sociedad española juzga que su decoro ante el extranjero se encuentra comprometido. Pues no se la considera con amor bastante á su nación para imponer con sus protestas, con sus deseos, con su voluntad á Gobiernos y Tribunales la acción indispensable al castigo de los malos ciudadanos que maldicen y perjudican á España. Desde fuera podría creerse en tal caso que el vínculo moral del amor á la Patria se halla tan flojo en el ánimo de la inmensa mayoría, que se puede considerar como roto. Y éste es el mayor de los peligros para la nacionalidad. Hay, por lo tanto, un motivo racional y justo, sentimental y valioso para la negativa á la demanda de que los delitos contra la Patria pasen á la jurisdicción de Guerra. j Vendrá la crisis, vendrá lo que quiera que sea! pero vendrá también ser imposible que 18 millones de españo les se resignen á confesar, con la r ¡Ja elocuencia de un hecho, que en el terreno donde todos y cada uno pueden influir y operar, no hay más que quince mil ó veinte mil hijos de España que sientan amor á la madre común. MANUEL TROYANO fc ¡7? li i3 1 lii DESAGÜE DE MINAS POH TELÉGRAFO artagena, 28, 5 t. Se ha celebrado con gran solemnidad la inauguración oficial del desagüe de las minas de) Llano del Real. Los expedicionarios salieron en tren especial á las nueve y media de la mañana. Pasaban de ciento, figurando entre ellos el presidente del Sindicato Sr. Lacierva, el capitán general S r Auñón, los senadores Sres. Aznar y Maestre, los alcaldes de Cartagena y La Unión y representantes de la Prensa local, regional y madrileña. En la estación de La Unión esperaba gran gentío y una música. En dicha estación se unieron á los expedicionarios otros mucho invitados. Llegados al Llano, visitamos las tres instalaciones denominadas San Quintín, San Juan Bautista y Tfaiti. En esta última vimos funcionar la bomba y la máquina de extracción eléctricas, con admirable resultado. La bomba eleva 3.000 litros por minuto; el motor es de 21 o caballos efectivos; la maquinaria, que es magnífica, ha sido adquirida en las mejores fá bricas del extranjero. Terminada la visita, se sirvió á los expedicionarios un espléndido banquete en el círculo Industria Minera del Llano. Al beberse el champagne brindaron los señores Lacierva, Maestre y otros. -Monlwtai DE ALCOY A yer recibimos los siguientes telegramas, los dos primeros con más de dieeiséis horas de retraso, lo que prueba que han pasado por el gabinete negro donde tal vez hayan sufrido mutilaciones, por observarse en su texto algunas frases incompletos. X POS TELÉGRAFO j Icoy, 27, y t. El periódico semanal anar quista Humanidad, que se publica en esta ciudad, insertó hoy un artículo contra el Ejér cito. Le suscribe Miguel Martínez, de Algemesí. Entre la oficialidad del regimiento de Vizcaya, que guarnece esta plaza, produjo ei ar tículo gran indignación. El autor del artículo fue preso y puesto á disposición del Juzgado de instrucción. La oficialidad del citado regimiento fue á la redacción y se incautó de la tirada completa del periódico impreso en Alcoy. El coronel del regimiento, el alcalde y el juez instructor, han celebrado una detenida conferencia sobre el asunto. X A Icoy, 27, 8 n. Un grupo de socialistas se situó en la plaza del Ayuntamiento pidienTM do la libertad del preso Martínez. Once guardias civiles á caballo han despejado de gente dicha plaza. En la plaza de San Nicolás sonó un tiro. La benemérita acudió á aquel sitio y también lo gró disolver los grupos. X A Icoy, a 8, a t. Anoche, después de cerrar se el Telégrafo, cuando ya no podía comunicar nada, se incautó el juez del preso Mar