Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
29 DE 383. CRON 1 CA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. ENERO DE 1906. NÚMERO SUEL TO, 5 CÉNTIMOS SAN SEBASTIAN Y POR TELÉGRAFO Y TELEFONO -INFORMACIÓN DEL I a princesa Ena en San Sebastián. San Sebastián, 28, 1 t. A las ocho y CRÓNICA TELEGRÁFICA. -íoo PALABRAS media de 3 a mañana, después de haber oído DOMINGO, 2 8 7 T. misa en Miramar, salió el Rey en automóvil a vuelven camino de Mouriscot los auto- con su comitiya. Vestía uniforme de húsar. móviles. San Sebastián les ha acompañaA las doce y diez ha vuelto á entrar en la do con sus aclamaciones Tiasta Ategorrieta, y ciudad acompañando á las princesas Beatriz torna á su tranquila vida invernal sacudida y Ena. por un estremecimiento de placer. La comitiva la formaban cuatro automóCuando del interior de España sólo llegan viles. á ¡a playa donostiarra rumores de odio y ecos En el primero venían el gobernador civil, de llanto ¿cómo no había de ser recibida á co- señor barón de la- Torre y el alcalde, señor razón abierto esta preciosa niña que desde las marqués de Rocaverd e. orillas del Medina, ese río de nombre español En el segundo, el general Pacheco y el marque riega la pintoresca isla de Wight, trae á qués de Viana. ks del Urumea su espíritu lleno de auroras y En el tercero, que era el Regnault de la Reisu boca llena de risas? na, las Princesas y D Alfonso. La bella Easo se vistió hoy de fiesta; oyó En el que cerraba marcha venían Alejandro misa temprano, se lanzó á la calle, dejando en- de Battenberg, con uniforme de marino inglés, g lj nados sus balcones. Y euando á poco más miss Cochrane, dama de compañía de la prinde mediodía cruzó ia población el automóvil cesa y lord Cecil. qaz conducía al Rey yáia Princesa, una de esas En el alto de Miracruz, límite del término misteriosas corrientes- de simpatía que parecen municipal, esperaban el gobernador civil y el venidas de lo alto, se estableció de súbito entre alcalde. Este, en nombre de la ciudad, saludó á Victoria de Battenberg y los que hoy ya la las Princesas y k s ofreció ramos de flores. han rendido homenaje de Soberana, adwrtiénEn el citado sitio se habían reunido en nudase perfectamente que al calor sincero de las meroso grupo muchas de las señoras que haaclamaciones dei pueblo respondía en él espí- bitan los chalets del pintoresco barrio de Ateritu de la Princesa ttn vivo sentimiento de gra- gorrieta. titud, reflejado en la afabilidad de sus saludos. La princesa Ena, contestando al saludo que Después, durante todo el día, esta primera la dirigió el alcalde, dijo n frases correctísiimpresión se na consolidado en las contadas mas que agradecía mucho la atención, y que la personas que han podido saludarla en Mira- complacía mucho entrar en una tierra como la mar. Los que la han- visto de cerca y despacio española, que tanto le encanta. al pasear en lando por el interior de San En todo el trayecto, desde Miramar hasta Sebastián, han ratificado: los unos, que es sim- el puente de Santa Catalina, ocupaba los espopatiquísima; ¡os otros, que es hermosa. Quie- lones de la carretera- y paseo llamado de Puernes han sido honrados con su conversación se tas Coloradas 1 vecindario de las casas de esta hacen lenguas de su discreción, de su tacto, parte de la población, que saludó y vitoreó al de su voz; quienes la hemos oído reír, encon- Rey y á la Princesa. tramos en su ingenua carcajada aquellas notas En el puente, en toda la avenida de la Lidel agua que enamoraban á Becquer; quienes bertad y caJks de Easo y Zubieta hasta la sólo la han visto pasar, han sentido el hechizo Real residencia, el gentío era inmenso, y las de su belleza. manifestaciones de cariño se mukíplicarón. Día memorable hoy para todos; para la ReisLa- entrada ha sido verdaderamente triunfal, na Cristina, que no ocultaba su satisfacción; contribuyendo á darla animación la festividad para la princesa Beatriz, que acaso recordaría del día, que, según tradición aquí, hace que su última visita á San Sebastián en compañía desde temprano se eche, todo el mundo á la de la reina Victoria, bien ajena entonces á que calle. antes de mucho volvería á Miramar acompaLas calles del tránsito estaban también adorñando á casi otra Reina; para, el Rey, que ve nadas con mástiles, banderas y guirnaldas. Las sancionada por España 1 a elección de su alma; flores abundaron también. para Ena de Battenberg, á quien su primer La colonia inglesa, que es numerosa, ofreamor ofrece el trono- de este país que ella en- ció bouquete á las Princesas. cuentra tan bello y que Napoleón creyó poseer La comitiva entró en Miramar por la puerta al acariciar la cabeza d e los leones de la esca- principal, donde daba guardia el Cuerpo de lera de Palacio, -olvidando que para regir un Miqueletes, cuyo uniforme llamó la atención de pueblo hay que entrar en su corazón. la princesa Ena. La princesa Ena ha entrado ya en el coraEn Miramar, en la escalinata que conduce zón español. ¡Quiera Dios que siempre, como al salón blanco, esperaban S M la Reina, el hoy en la terraza de Miramar, reflejen gozo- presidente del Consejo de ministros, la duquesas sus pupilas el bellísimo cielo de este país; sa de San Carlos y el marqués de Villalobar. este cielo que hoy ha vestido sus mejores galas Entre la Reina y las Princesas se cambiaron para festejar á la mujer dichosa que empezó á saludos cariñosos muy efusivos, pasando al saserlo el día en que, al abrir sus ojos por vez lón, donde hubo la presentación de autoriprimera, atrajo dos chíspalas de azul del firma- dades. El Sr. Moret regresó al Gobierno civil. mento y las aprisionó bajo sus párpados! X 171 paseo de la tarde. T. LEVELF 1 ELD San Sebastián, 2 Sí. L a ¡familia R e a l almorzó sola en el salón de ia biblioteca Después de almorzar salieron las regias per sonas á dar una vuelta por el jardín, autorizando á los fotógrafos á hacer diversas foto grafías. A las cuatro salieron de paseo, ocupando el primer coche las princesas Beatriz v Ena co el Rey. En otro iban la Reina y el príncipe Aleja dro, y en un tercer carruaje la duquesa d San Carlos y miss Cochrane. Las augustas personas recorrieron las calle de la población, recibiendo constantes y cala rosas ovaciones. También estuvieron en la Zurrióla. Muchas casas aparecieron con colgaduras. Ahora regresan á Palacio, donde tomarán e té, y después las Princesas regresarán á Mou riscot en automóvil. Félix. -X T egreso á Biarritz. San Sebastián, 28, 6 f. A las cinco y cuat to han regresado las Princesas á Mouriscot. Hicieron el viaje en automóvil, ocupando uno el Rey con las princesas Beatriz y Ena, otro el príncipe Alejandro y miss Cochrane, y otro los marqueses de Pacheco y Yiana y ú conde del Grove. El pueblo aclamó á las regias personas al salir de San Sebastián. El Rey regresará á las ocho en tren especial. X I a impresión de Moret. El jefe del Gobierno dirigió ayer á lo ministros el telegrama siguiente: San Sebastián, 28, 3 i. Entrada de las Princesas honra á este pueblo, modelo de cultura y de afabilidad. La recepción que S. M la Reina las ha li cho nos ha impresionado á los que ¡a hemos presenciado, por su sencillez y ternura. Después de la presentación, y antes del almuerzo- de familia que se está celebrando. Su Majestad me ha dado audiencia, que se repetirá esta noche. l a impresión que produce la princesa Ena excede á cuanto de ella se ha dicho. X INFORMACIÓN DE LA NOCHE JT etalles varios. San Sebastián, 28, 7 f. Puedo asegurar que es inexacta la infoi tnacióh de un periódico inglés, según la cual el Rey ha pedido la mano de la princesa Ena al rey Eduardo por medio de una carta. Oficialmente JIO sabe nada todavía Su Majestad británica, sin que por eso pueda afirmarse que ignore lo que muy pronto va á ocurrir. El Rey saldrá mañana, á las ocho y media, para Biarritz, donde almorzará. La Reina irá por ¡a tarde, haciendo el viaje á la ida- como á ja vuelta, en automóvil. El Rey regresará por la noche en automóv 1 X I o que dice Moret. San Sebastián, 28, 11 n. Acaba de ba jar de Miraraar el presidente del Consejo dí ministros. Manifestó que había puesto á la firma del Rey vanos decretos. (Apártelos telegrafío) -A preguntas nuestras contestó que había dado cuenta á S. M de la marcha de los