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A S C. DOMINGO 28 DE ENERO DB 1906. PAG. 9. FD 1 CJOM j. del Consejo. Y allá va D. Ssgis, ¿quién sabe do va? Los alemanes celebraron el santo de su Kaiser con banquete, cantos, baile y, por supuesto, con cerveza y tente tieso. De teatros, nada. Se despidieron en el Real la Giachetti, que sólo ha cantado cuatro noches, y Bassi, que ha cantado y gustado todas, sin contar las tardes, que también han sido unas pocas. Ha sido el Soriano de la temporada. AEMECE dió. Estaba yo en aquel momento vuelto de espaldas y pagando al cochero; contesté á la pregunta de medio lado, y fue tan instantánea la agresión, que no pude defenderme. Algunos amigos míos que presenciaron la agresión, quisieron atrepellar al agresor, pero yo les contuve. Eso prueba que no fue un criminal- -interrumpe el señor duque de Tamames, -puesto que á un criminal no se le ampara! Y el Sr. Soriano termina diciendo: Y su señoría juzgó el suceso como un hecho vulgar y no consideró á D Justo San Miguel como un hombre de honor. Esta ha sido la contestación del Sr. Soriano. El señor duque de Tamames se levanta para rectificar. El Sr. Soriano ha dicho que yo no consideré á D Justo San Miguel como un hombre de honor. No; póngase el Sr. Soriano en su caso; el S r San Miguel interrogó al señor Soriano y después le agredió. Yo no creo que haya faltado á las leyes del honor. La declaración del señor duque de Tamames fo podía ser más terminante. Hemos tratado de reflejar con escrupulosidad este incidente: esta fue la nota de la sesión de ayer. Con esto queda esclarecido uno de los puntos más debatidos en la discusión de estos días. AZ 0 R 1 N ben atenerse los periódicos que se titulen órganoi del Ejercito. Rectifican ambos oradores. El duque de TAMAMES, refiriéndose á una afirmación sentada ayer por el Sr. Soriano, manifiesta que un representante del país no puede admitir cuestiones personales por asuntos que hayan sido objeto de denuncias en el Parlamento. Dice que no calificó de criminal vulgar al hijo del marqués de Cayo del ReyEl Sr. SORIANO agradece la aclaración hecha por el duque de Tamaraes y conviene en que no debió batirse con dicho señor. El Sr. ZULUETA dirige un ruego al que contesta el ministro de INSTRUCCIÓN PUBLICA. El marqués de CASA- LAIGLES 1 A ensalza en briosos párrafos, los fines de 1 Universidad po pular, institución creada para difundir la cultura, y dice que ya que tantos gastos inútiles se encuentran consignados en los presupuestos, bien pudiera concederse alguna cantidad para el fomento de la referida institución. (Bien en los republicanos) Extiéndese en largas consideraciones acerca de la enseñanza del adulto, especialmente en el extranjero, y termina solicitando la protección del Gobierno. (Los conservadores aplauden) El ministro de INSTRUCCIÓN PÚBLICA le contesta extensamente y se muestra conforme con lo expuesto por el marqués de Casa- Laiglesia y afirma que el Estado debe proteger y alentar estas instituciones que tanto contribuyen a la cultura patria. Interviene también el Sr. MORET y expresa en elocuentes frases la simpatía que le merece la Universidad popular, especialmente porque ha servido para poner en contacto á las clases humildes con las más elevadas y promete ayudarla, en nombre del Gobierno, con los auxilios metálicos más indispensables para su desarrollo. El marqués de CASA- LAIGLESIA di las gracias á los señores presidente del Consejo y ministro de Instrucción por sus cariñosas frases y hace á grandes rasgos la historia económica de la Universidad. LO DEL ESTAMPILLADO IMPRESIONES PARLAMENTARIAS I I NA DECLARACIÓN. Cuando en la sesión de ayer el señor duque de Tamames se puso en pie ante su escaño, se produjo en la Cámara un profundo silencio. El señor duque aporta muy de tarde en tarde por el Congreso; su presencia ayer en la Cámara y el anuncio de que iba á usar de la palabra, despertaron viva curiosidad. -Yo deseo- -dijo el señor duque de Tamames- -que una claridad diáfana ilumine todos los asuntos que se refieren á mi persona. Ayer yo hubiera contestado á la alusión que me dirigió el Sr. Soriano; no me hallaba en la Cámara y no pude hacerlo. Y el orador lee á continuación un recorte de periódico en que se consigna que el señor Soriano manifestó en la sesión anterior que el duque de Tamames le prohibía en nombre de todos los Códigos del honor el entablar acción alguna contra un vulgar criminal Hemos dicho que el orador leía sin duda la versión de los periódicos, puesto que en el Diario de las Seliones no figura esta frase, sino que se dice: el entablar acción alguna contra tan vulgar y criminal hecho -He de manifestar- -proseguía el señor duque de Tamames- -que lo dicho por el señor Soriano es perfectamente cierto en lo que se refiere á alguna parte de sus afirmaciones. Yo creo que un representante de la nación que en cualquier forma sea insultado, no puede llevar el asunto al terreno de las armas. Y mucho más si se trata de una denuncia; porque eso equivaldría á distraer la denuncia. Y si es cierta la denuncia, no se ofende á nadie con decir la verdad; y si es falsa, los tribunales habrán de decidir. El señor duque hace una breve pausa; s paW labra es un poco lenta. Después prosigue: -Esto es en lo que yo estoy de acuerdo con el Sr. Soriano. En lo que el Sr. Soriano no está en lo cierto es en afirmar que yo pueda calificar de criminal vulgar á D Justo San M i guel. La explicación misma del S r Soriano, demuestra que no es un criminal. El señor duque cuenta después la agresión de que fue víctima el Sr. Soriano ateniéndose 1 relato que éste le hizo á raiz del hecho. Y yo no creo- -concluye diciendo- -que esto sea un hecho criminal. Se trata de un hijo que defiende el honor de su padre. Y yo podré tachar este hecho de poco oportuno, pero no de criminal. Esto es lo que ha expuesto, fielmente reproducido, el señor duque de Tamames. El señor Soriano se levanta á contestarle. -Agradezco en el fondo de mi corazón- -dice el Sr. Soriano- que el señor duque de Tamames haya venido á confirmar lo dicho por mí. Momentos después de ocurrir la agresión, al entrar yo en la Cámara, encontré en ios pasillos al señor duque y le referí el suceso. Había yo bajado del coche, cuando un desconocido se acercó á mí y me preguntó: ¿El señor Soriano? Servidor contesté yo. Y entonces el desconocido be echo sobre mí y me agre- SENADO SESIÓN DEL DÍA iy DE ENERO DE 1 9 0 6 e abre la sesión á y diez minutos, y SEnseellee y apruebaestálas cuatrola anterior. los el acta de banco azul el ministro de Marina; escaños de la mayoría están casi desiertos; en los de las minorías, catorce ó dieciséis senadores. ORDEN DEL DÍA Se aprueba la autorización pedida por el señor García Jalón pava sustituir parte de los valores con que acreditó la renta necesaria para ser admitido al cargo de senador. Se suspende hoy también la continuación del debate acerca de las obras de canalización y riegos del Ebro, por no haber número bastante para la votación. Dada cuenta del orden del día para el lunes, se levanta la sesión á las cuatro y cuarto. CONGRESO SESIÓN EEL DÍA I1 DE ENERO DE! O,o6 A las tres y veinte abre la sesión el Sr. Canalejas. En el banco azul, los ministros de Instrucción pública y de la Gobernación, éste de uniforme. El salón, lleno; las tribunas, atestadas. El ministro de INSTRUCCIÓN contesta á varias preguntas que en días pasados le dirigió el conde de Cañada- Honda. El ministro de la GOBERNACIÓN lee desde la tribuna tres proyectos de ley. El Sr. SÁLVATE LLA se ocupa de la situación actual de Cataluña. Refiere que á raiz de los últimos sucesos fueron denunciados unos periódicos y suspendidos voluntariamente otros, y lamenta que en cambio se siga publicando La Estaca, que insulta á diario á los catalanes y no es denunciado. ¿Dónde se publica ese periódico? pregunta el conde de ROMANONES. En Barcelona, contesta el Sr. SALVATELLA; y el último número publica el retrato del gobernador Censura después que algunos periódicos militares aboguen por que se proscriba el catalanismo, incluso haciendo desaparecer el idionja. Le contesta el ministro de la GOBERNACIÓN. Manifiesta que la situación de Barcelona es uno de los asuntos que más preocupan al Gobierno. Lamenta que existan papeluchos como La Estaca, pues es preciso distinguir éntrela Prensa honrada y esa Prensa procaz que debería desterrarse. En cuanto á ios periódicos militares, lamenta también que rvo existan leyes como existen en otros países, que determinen las condiciones á que de- Interviene en este debate el Sr. NOUGUES. Dice que no va á sacar á relucir nombras, sino á estudiar con gran serenidad el asunto del estampillado con el solo objeto de averiguar si se trata ó no de una defraudación. Estudia la cuestión en su aspecto legal, y cita todas las leyes y Reales órdenes relacionadas co la materia. (El Sr. Puigcerver interrumpe y pide la palabra. Refiérese al Real decreto de 9 de Agosto, de dicho Sr. Puigcerver, del cual arranca toda la cuestión. Dirige grandes censuras al referido decreto, pues tanto por su redacción como por su mala estructura, sólo pudo originar confusiones, en perjuicio siempre del Tesoro. ORDEN DEL DÍA Se aprueba el dictamen de la Comisión de actas referente al distrito de Vilademuls. Continúa el debate sobre la reforma arancelaria. El Sr. 1 RANZO rectifica. Intervienen los Sres. MALTRANA, CODECIDO, SALA, vizconde de EZA y DOVAL. Se desecha una enmienda del Sr. Jranzo y s levanta la sesión á las ocho menos cuarto. DE PALACIO Como estaba anunciado, ayer á las nueve de la mañana salió en el rápido con dirección á San Sebastián S. M la Reina. Con la augusta dama salieron la señora duquesa de San Carlos, el marqués de la Mina y el S r Palomino. Acudieron á la estación á despedir á Su M a jestad las infantas doña Isabel y doña María Teresa, el infante D Fernando, el Gobierno, las autoridades, muchos funcionarios palatinos, los ayudantes del cuarto militar del Rey y algunas aristocráticas damas. El infante D Carlos ha adquirido para su uso un magnífico automóvil de 35 caballos. Los infantes doña María Teresa y D Fernando pasearon ayer en carruaje por las calles de la población