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A B C DOMINGO 28 DE ENERO DE 1906 PAG. 6. EDICIÓN 1 wv. S. M. EL REY D. ALFONSO X 11 J LLEGANDO EN SU AUTOMÓVIL Á LA VILLA MOURISCOT. I Ot MendtJjQurc LOS REPOSTSRS FOTÓGRAFOS QUE HAN ACUDIDO Á B 1 ARRITZ CON MOTIVO DEL VIAJE DE S. M. OBTENIENDO INSTANTÁNEAS C ONTRA EL TABACO Ayer acompañé á un amigo á casa de cierto famosü especia. lista, y en Sa sala Je espera aguardé largo rato mientras celebraba su consulta. No hay placer comparable al de encontrarse solo en un sitio desconocido. Sin tener con quien dialogar, libres estamos de las propias y de las ajenas tonterías, y nuestro pensamiento va y viene de un lado á otrc, saltando como un pájaro, feliz al evocar sus recuerdos y al hallar nuevas y venturosas sensaciones. La sala del doctor está decorada discretamente. El pape! es obscuro; los muebles limpios y de buen gusto. Un reloj sin estilo, colocado sobre la chimenea que despide alegría y calor, nos invita á pensar en que el tiempo pasa inmutable y m o n ó t o n o sobre nuestras tristezas y sobre nuestras venturas. Penden de! as paredes algunos cuadros de plácidos asuntos, propios para distraer el espíritu de los que niíí h e g a n xontui badod. El sofá y los q son de gutapercha, como para apagar las quejas del paciente... Con el cigarro pot única compañía, hice en aquel rato largos é interesantes viajes á esos países ideales que no figuran en el mapa ni en las guías de ferrocarriles. De vuelta á la tierra, mis ojos tropezaron con una Revista extranjera, pérfidamente colocada sobre un velador entre varios libros con estampas y diversos, pir i ó d i c o s ilustrados: La T evue iniernaíidnah de la iuberculose. V X DE LA VJLLA MuUKJSCOT DONDE SE ALOJA LA PRINCESA ENA No recuerdo la fe cha de esos números que cayeron en mis manos; sí. recuerdohaber le do en ellos ciertas cosas desagradables, con la insaciable curiosidad que se apodera de todos los legos en presencia de cua quier escrito que haWe de medicina ó di higiene. Se trata de un extenso trabajo del doctor G e o r g c s Pétit combatiendo enírgicamente el uso del íabaco. Parece ser qi ¡2 su influencia es perniciosa en los organismos atacados ó predispuestos á la íuber-