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B C. DOMINGO 28 DE ENERO P E 1906. PAG. 5. EDICIÓN i. p l empadronamiento Ei negociado correspondiente ha llamado la atención del alcalde acerca del considerable número de habitantes cuya falta de empadronamiento se advierte, ya por no haberse hecho el reparto y recogida de padrones con la preteisión debida por los encargados de este servicio, ya por negligencia de los vecinos ó por inexplicable resistencia de los mismos á cumplir aquel requisito que la ley preceptúa. E! alcalde ha ordenado que se haga una minuciosa comprobación de los padrones recogidos con la estadística de casas y habitaciones, proponiéndose imponer severos correctivos, tanto á los funcionarios y dependientes que no hayan hecho escrupulosamente el reparto y recogida de las hojas de padrón, como á los vecinos, sea cual fuere su clase ó categoría, que traten de sustraerse á las disposiciones legales sobre emoadronamiento. algún acto semejante a. ataque cíe la Bastilla, habría de salirles caro; os reitero mí consejo: tened mucho cuidado de no pasar de las palabras á los hechos, pues tendríais que sufrir las. inevitables consecuencias. Ningún miembro del partido socialista contestó á esta amenazadora advertencia, y el canciller pudo creer que se lo tendrían por dicho y que desistirían del propósito de efectuar la gigantesca manifestación proyectada. No obstante, con la tranquila tenacidad que les caracteriza, seguían los socialistas sus preparativos para el gran día en que se proponían fraternizar con los revolucionarios rusos y protestar contra el sistema de elecciones para el íandtag, sistema que el mismo Bismarck, á quien ciertamente no se puede tachar de soñador ni de sentimental, calificaba de retrógrado, injusto y absurdo. Llegó el 11 de Enero, aniversario! del docajies principales, en los barrios extenores, se situó igualmente fuerza armada. Fuera de estos insólitospreparativos, ofrecía la ciudad su aspecto ordinario, debido, á mi juicio, más que á la confianza inspirada por las medidas adoptadas, á la idea de que los soda listas, obedeciendo á las instrucciones de sus jefes, se mantendrían en una actitud pacíficaY así fue. Admirable es en todo sentido la disciplina del partido socialista. Ei mismo había organizado su propia policía para mantener el orden en caso de que elementos extraños, de esos que surgen en las grandes ciudades no se sabe de dónde los días de revuelta, trataran de perturbarlo. La policía oficial había sido prevenida de no intervenir sino en caso de que la especial, formada por los socialistas, requiriera su auxilio. LAS PRINCESAS BEATRIZ Y ENA DE BATTENBBRQ SALIENDO DE LA VILLA MOUR 1 SCOT EN BlARRITZ bot, Muílo- i Baen? CRÓNICA DE BERLÍN Berlín, 32 de Enero de igo 6. p l 14. de Diciembre del año último, contés tando el príncipe de Bülow en el Reichtstag á un discurso de Bebel, en el cual establecía paralelo entre la Alemania del siglo XIX y Ja Francia anterior á la revolución del 93, pronunció las significativas palabras siguientes, memorables en los anales de las discusiones parlamentarias de la representación nacional del Imperio. Dipénsenos S. S. de tales comparaciones; y tened además por entendido y por muy seguro que si los socialistas trataran de ejecutar mingo rojo en Petersburgo, y cincuenta mil obreros en filas compactas, tranquilos, graves, silenciosos, se distribuyeron por los diferentes barrios de la ciudad La víspera, el presidente jefe de la policía había publicado un bando invitando á los vecinos pacíficos á permanecer en sus casas en previsión de! os acontecimientos que podrían ocurrir, no dejando duda alguna sobre cuál sería la actitud del Gobierno en caso del menor desorden Y los cañones rodaron por las calles de Berlín. Una batería de campaña faé emplazada á las puertas del Palacio Imperial, custodiado además por un batallón de infantería, dos escuadrones de huíanos y dos regimientos, -de dragones de la Guardia, en p e de guerra. Alrededor de todos los edificios públicos, en las En Berlín y sus alrededores tuvieron lugar noventa y tres reuniones, y en ninguna de ellas se dejaron llevar al menor exceso. A las diez de la mañana salió el Emperador en automóvil, sin guardia de ninguna clase dfó un paseo por el Thiergarten y regresó á Palacio á las once, sin que se produjera nin- gún incidente. IÍTOUI esí bien que flnit bien pero esa organización y esa disciplina dan mucho que pensar. X ppnogo. En los periódicos de la noche se inserta una comunicación del Emperador al presidente jefe de la policía de Berlín, manifestándole en términos expresivos su real agrado por haber transcurrido el domingo sin el más ligero trastorno de orden público. EDUARDO HAHN