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SE AÑO CUATRO. NUM, 38 2 CRÓ NICA U N I V E R SAL ILUSTRADA. ABC -A. MADRID, 28 DE ENERO DE 1906. NUMERO SUEL TO, 5 CÉNTIMOS LA BODA DE Di ALFONSO XI 11 DESDE CRÓNICA TELEGRÁFICA 36o PALABRAS B! RRJTZ, 7 9 N. 1 as cuatro ventantes del pabellón derecho de Mouriscot tenían, como ayer y anteayer, abiertas sus persianas desde muy temprano. Como ayer también se vio en ellas á una fiel sirvienta mirando hacia Ja orilla izquierda del lago, hacia el Jado por donde se tiene seguro que salga el sol como que venga el Rey todos los días. Serían las diez cuando se oyó lejano el laf taf de un automóvil. La donceliita desaparece súbitamente de su observatorio; un momento después Alfonso XJ J (no creo que le llame nadie, ni en broma, el conde de Covadonga) llegaba á la histórica vüla tan de incógnito como siempre. Los fotógrafos, avisados por cierta simpática promesa, se retiraron discretamente al fondo del jardín, sin enfocar. Era mejor aguardar á la hora del paseo, entonces... el automóvil no correría raucho, según Jos profetas. Hubo, pues, dispersión general, regreso á Biarritz y mutua cita para las dos. Cuando llegó el príncipe de Asturias con sus ayudantes para hacer una visita de cuarto de hora á los augustos huéspedes del barón Plowel, la carretera estaba desierta. ¿Que ocurrió en esas cuatro horas dentro del jardín de Mouriscot, que al regresar ios fotógrafos á la finca se les advirtiera cierto desasosiego en las actitudes y hasta cierto velo de tristeza en las miradas; se les veía acercarse al amabilísimo Mr. Paoli é interrogarle y habiar con los más humildes servidores de los Príncipes en tono de interrogatorio, aproximarse al marqués de Viana pidiéndole cariñosamente algo? Es que se había dicho no se qué de unos retratos hechos en su ausencia y hasta de un grupo de una pareja enamorada sola en un banco (y á mí me consta positivamente que nadie podrá verle porque no se ha hecho) y esto era bastante para inquietarles en su justísimo celo profesional. ¿Qué ocurrió luego? Yo sólo sé que vi abrirse de par en par, á dos metros de mí, la puerta central de villa Mouriscot, y, como si salieran á comprobar si el estado del tiempo permitía pasear, fueron apareciendo por ella, sucesivamente, el Rey, Ja princesa Ena, las princesas Beatriz y Federico el príncipe Alejandro, el barón Plowel, lord Cecil, miss Coochrane y el marqués de Viana, que sonreía con Ia satisfacción de quien ha hecho una buena obra. Aquello fue un fusilamiento. Los huéspedes de villa Mouriscot no podían ni moverse. Durante dos minutos hiciéronse 200 fotografías. Yo, mientras tanto, concentraba mi atención y mi vista solamente en una augusta dama en plena juventud, vestida con falda roja y blusa blanca, de líneas vigorosamente acusadas, de tipo más germano que inglés. La cual dama, ya que no podía apartar su arrogante figura á los ojos de todos, jugaba inquieta los suyos de un lado á otro, con el terror candoroso de los niños que se tapan la cara para que no los vean. Cuando se retiraron al interior de ja villa, un cariñoso aplauso les saludó. ¡Viva el Rey! gritaron todos aplaudiendo y C l Infante en Biarritz. uno de ellos partió el viva por la mitad mali- Biarritz, 27, 6 t, A las once y media ciosamente: ¡Viva la (puntos susoensivos) prin- llegó esta mañana el infante D. Carlos en e. cesa Ena! automóvil del marqués de Tovar, acompañado Esta segunda aclamación fue también calu- de este señor y de los ayudantes marqueses de Hoyos y de Ja Mesa de Asta. rosamente contestada. Quedaron entonces los comentarios; es muy D. Carlos permaneció quince minutos en guapa; es altísima; es muy impática, nos de- Mouriscot cumplimentando á las princesas dt cimos unos á otros, y aún hubiéramos seguido Battenberg. los piropos si poco después el automóvil regio Esta tarde marchó en el rápido, despidiénno hubiera deshecho nuestro grupo dole en la estación los ayudantes del Rey. entre hurras y vítores. X Y allá van camino de Fuenterrabía, como pf n la villa Mouriscot. ayer de Dax, los dos novios en quienes está fija Biarritz, 27, 5 lista tarde ha habida la vista de España entera. Dejémosles correr, en los alrededores de Mouriscot más animaya que sólo podremos seguirles con la simpa- ción que ningún día. El Rey, en vista de la desesperación de lot tía, y ya con pensar que ha llegado el caso de fotógrafos, invitó á la princesa Ena á dejarsf cantar la frase áerffugunotes: 11 lempo vola lasdame partir, contestarle con Tasso que el fotografiar. En efecto, á las dos y media aparecieron eh tiempo consagrado al amor nunca es perdido la puerta principa) de la villa el Rey y la famiLEVELF 1 ELD lia Battenberg- Hannover, dando orden de qu X entrasen los fotógrafos y periodistas. POK TELÉGRAFO Y TELEFONO Al entrar éstos, dijo el Rey á los fotógrafo INFORMACIÓN DEL DÍA- en son de broma: ¡Ahora sí que pueden ustedes- despacharse A plazamiento. París, 27, j i m. El corresponsal del á su gusto! Y así lo hicieron. Las placas impresionadas Fígaro en Biarritz, telegrafía que sigue la incertidumbre acerca de la fecha de los espon- fueron innumerables. La princesa Ena, sonriente y amable, sopor sales. Añade que si éstos se retrasaran, se aplazaría la boda hasta Octubre. Se cree que tó todas las instantáneas que se hicieron. Todos quedamos complacidísimos. el viaje de la reina Cristina á San Sebastián También se hicieron fotografías de la prinpuede traer una solución definitiva. cesa Federico y de su esposo, separadamente y X en grupo. l Rey en Londres. X. París, 27, 4 t. Telegrafían desde MaINFORMACIÓN DE LA NOCHE drid á Le Gaulois que después de la visita del rey de Portugal, que se verificará el 24 de Tpn Fuenterrabía. Febrero, S. M. D. Alfonso Xlll irá á Lon- Biarritz, 27, 9 n. A las tres salieron elv dres para firmar en presencia del rey Eduardo automóvil la princesa Ena, el Rey y la dama de su contrato de boda con la princesa Ena de compañía de aquélla. En otro automóvil iban la princesa Beatriz, el príncipe Alejandro y d Battenbera. marqués de Viana. A La gente que estaba en las cercanías de 1 a excursión de hoy. Mouriscot, vitoreó á los novios y á España. San Sebastián, 27, 5 f. El Rey marchó Los expedicionarios llegaron á Fuenterraá Biarritz hoy más tarde que los días antebía, donde visitaron el histórico y ruinoso casriores. Con S. M. iba en el automóvil Panhard de tillo de Carlos V, donde estuvo preso el rey 35 caballos, descubierto, el marqués de Via- Francisco 1 de Francia. Adquirieron tarjetas postales con vistas ai na. En otro automóvil iban el marqués de Pacheco, el conde del Grove y el barón de la la histórica ciudad. A las cinco y cuarto salieron de la ciudad, j Torre. al desfilar por la calle Mayor, las señoritas d En Miramar se recibió noticia de la feliz la ciudad, en compacto grupo, ofrecieron rallegada de S. M á Biarritz. mos á El gobernador, como ayer, quedóse en chos de flores la la princesa Ena, que oyó ma ¡vivasfá futura Reina de España. L lrún para cumplimentar al infante D. Carlos, Princesa agradeció mucho estas manifestacioy luego regresó á San Sebastián; pero se pro- nes. pone volver á lrún para acompañar al Rey en Las Princesas Legaran mañana a as once el tren especial en que ha de venir de Biarritz y cuya llegada coincidirá con la de S. M. la San Sebastián. Después de almorzar visitarán la ciudad Reina. Ahora salen para Zumárraga, donde espe- regresarán en automóvil á Biarritz. Félix. X rarán á la Reina, el presidente y el vicepresi 1 os Reyes en San Sebastián. dente de la Diputación. En el sudexpreso llegó esta mañana el Prín- San Sebastián, 28, 1 1 El Rey llegó á cipe viudo, esperándole las autoridades. En el San Sebastián á las once menos cuarto en un automóvil del marqués de Tovar marchó á Bia- tren especial. Esperábanle en la estación lai autoridades, y en unión de ellas el Monarca rritz á saludar al Rey. De Fuenterrabía comunican que son espera- pasó al salón de espera, con objeto de aguardos allí las princesas de Battenberg y el Rey. dar la llegada del tren que conducía á la Reina Esta llegó á las once en punto, acompañada de Cruz. la duquesa de San Carlos. E