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SUSCRIPCIÓN PAGO A N T I C I P A D O Madrid, por cada mes, i,5o pesetas. Provincias, 5 pts. trimestre. Trimestres Portugal, 6 pesetas. Unían Postal, 8 francos. Adminisírscióní 55, Serrano, 55, Madrid N. 379. MADRID, JUEVES 25 DE ENERO DE 1906 NUMERO SUELTO, CINCO CÉNTIMOS EN TODA ESPAÑA Calefacción higiénica, sin tuberías, de seguridad absolata y sin olor, por AB PUBLICIDAD SOLICÍTENSE TARIFAS Anuncios económicos. Reclamos. Anuncios por palabras. Noticias. Informaciones. A. dminístración: 55, Serrano, 55, Madrid ALCOHOL Varios modelos desde 25 pesetas. Reforma de los de petróleo. A I Í C O H O I Í 90 cts. litro. CM de alambrado á base de A l i C O H O I P R E C I A D O S 9. ABAHICOS, SOMBRILLAS Y PARAGUAS DIALOGO Mercedes. -Adiós, Carolina. ¿Qué t a i t a va? Carolina, -M. 11 Y bien. ¿í á ti, Mercedes? M. -Divinamenle. ¡P e r o chica, qué elegante vas! C- ¿Te gttsta- este traje? M. -Sí por cierto, es muy bonito y un color muy aceptable, y tan da moda. ¿Quién te lo lia hecho que te está también deespaída y de todo? C. -No té lo digo, ilf ¿Por qué? C. -Porque no te lo digo. ilí. -Pues no eres una verdadera amiga. C. -Pues eso quiero yo, qué como amiga me guardes el secreto. Este traje que ves tú tan bueno y tan elegante lo he comprado de ocasión, en donde los hay á centenares, y todos muy bonitos, M. -Pero diaie en. qué sitio. C- -En. la. eMle ie P e lay 5 allí yerá. s tres puertas grandes, donde encontrarás infinidad de objetos, muebles y antigüedades. Ú n i c o s cafési p n r o s i n p i n t u r a s T e l 1 8 5 3 5 1 M o n t e r a 5 1 Sucursal n. o l, Plaza de San Miguel, n. 9. M. DE DIEGO P U E R T A B E I SOIi, 13 Único verdadero cafó torrefacto marca ALHAJAS COMPRO á los m á s altos precios PELIGROS, 5, rinconada Tasador antoñzado A ñlG S- LA ESTBELLIÍ MONTERA, 32. 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N o sé qué suma piensan dedicar sus esceleníes padres á limosnas, pero ya que me consulta usted, permítame decirle que no sería razonable hacer concebir esperanzas que p r o n t o se convertirían en exigencias. Contesté despechada, porque no es agradable verse contrariada cuando se tiene una buena intención; -E s e dinero es mío, puedo disponer de él sin el consentimiento de mis padres en fa or de esa mujer que no pueden ó no quieren emplear. -N o- -d i j o con gravedad, -una hija no puede hacer nada na obrar bien á espaldas de su madre. Luego, aludiendo á la tumba de la condesa E d i t h continuó: -S i quiere usted, señorita, reemplazar á! a noble mujer qac ha sido la bienhechora de este pueblo, consiga usted de su madre el permiso para visitar á los p o bres; lléveles usted con la limosna un corazón compasivo; conózcalos, ámelos, aconséjelos; no es suficiente el dinero, ha de ir acompañado de palabras que elevan, constielán y fortalecen. ¿M e perdona usted este sermón? E r a un. sermón, no caoia a u a a y en general no me gustan fo 3 sermones; así es que no sé cómo me resigné á oirle, n c sólo con protesta, sino con gratitud. Le hablé de mt buen deseo, de mi docilidad en feguir sus conse jos. Q u e d ó convenido que una criada vieja suya, llama da Jacoba, rae acom. pañaría cuando consiguiese el permi so de mamá. Hice p o r liltima vez ante la blanca tumba la señal de la cruz y me dirigí hacia la iglesia algo inquieta porque rae había retrasado; gracias á Dios, mamá no estaba allí, así es que no tuve que hablarle de mi encuentro con e! S r OnésÍTOo Dupuis; jya tenía y o un secretito! entraría niínct en la casa. H e abogado inútilmente en su favor, Al volver á mi cuarto, he apartado de mis economías cien francos, que enviaré al notario para su protegida. L u e g o he tardado mucho en dormirme. Pensaba en la condesa y me decía á mí misma que no me causaría ningún miedo verla aparecer y que desearía parecerme á ella. 2 6 de Mayo. H e pedido hoy á mamá permiso para ir á la iglesia; me lo ha d a d o N o la he engañado; quería, en efecto, ir á la iglesia, pero p o r el camino más largo, y no había comunicado á nadie lo que realmente proyectaba. D e seaba encontrar en las calles del pueblo al S r Onésimo Dupuis para entregarle- mi limosna; era imposible enviársela p o r un criado, sin que lo supiera mamá; los vigila hasta el ounto de saber minuto p o r minuto cuanto hacen. P o r otra parte, aunque ese dinero es mío y aunque me considero libre de disponer de él á mi antojo, sabía que me reprenderían p o r mi prodigalidad. M a m á es muy buena, muy caritativa, pero no de ese modo; me hubiera acusado de dilapidación; en fin, me hacía gracia tener secretos y o también. Así es que, provista de mi billete, fui á buscar al notario. Qué contratiempo! F u i de aquí para allí, sin tropezar con él. Si mamá n o fuera tan severa cuando se trata de conveniencias sociales, lo más sencillo hubiera sido entrar en casa de! notario. E n suma, después de buscarle sin éxito durante una hora, viendo que pasaba el tiempo, me dirigí hacia la iglesia; tuve entonces una inspiración que calificaré de providencial. Se me ocurrió visitar, en el cementerio, la tumba de la condesa E d i t h N o rae costó trabajo el encontrarla, no sólo porque es muy hermosa, con su gran cruz d i- mármol blanco, sino