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ABC. MIÉRCOLES 24 r E ENERO DE 1006 P ¿VG. 8 EDICIÓN 1 M, i. T r Ji 4 f ü ti ¿iji MIP lV v E ltoi íHSí i SfcV LLA. EL ENTJfcRRO DEL CARDENAL SPJNOLA SALIENDO DEL PALACIO EPISCOPAL S -JW- V Tí 1- T L ot ÍHireía EL CARDENAL Y LOS NIÑOS A Ha en el presbiterio, bajo dosel, presidiendo a su corte, cercado de sacerdotes con vestiduras de oro, envuelto en nubes de incienso que coloran con tonos de arco iris los rayos de sol al pasa -por las vidrieras de los altos ventanales, destaca la roja figura del Cardenal Postrado esta ante el reclinatorio; e! cuerpo es delgado, el rostro enjuto; recuerda su silueta la de los místicos y ascetas de otros siglos. Hay momentos en que adopta inmóviles y artísticas actitudes que evocan las inmortales creaciones pictoncas de Pradilla y Villegas. Continúan los cánticos litúrgicos, resuenan vigorosas las notas del órgano y de los instrumentos músicos, y Ja muchedumbre vista desde el coro asemeja un abigarrado y movedizo tapiz. Termina la solemne ceremonia, y separándose por unos instantes de Comisiones oficiales y de la masa de gentes devotas que le atosigan implorando su bendicon, el Cardenal, acompañado de un familiar, se dnige a visitar a los en fermitos pobres y desgiaciados, exclamando tac ramen -e: Dejad que me ace. que a los niños Ya desde su palacio se preocupo por su suerte, protegió la obra que los ampara, y al hallarse ce ca de ellos, por molimiento corJial y espontaneo, se dispuso 1 visitados cantstuo y bondadoso. Cambió las galas pomposas por las vestiduras de camino, y ágil, con nerviosos ademanes, ligero andar y fisonomía sonriente, visito con despacio aquella humilde casa, dio consejos a las Hermanas, MARIO SANMARCO NOTABILÍSIMO BARÍTONO OUE HA D 3 UTADO t N EL TEATRO REAL acaricio a las asombradas criaturas, poco acostumbradas a tales visitas, y nuestras almas quedaron, como hubiera dicho Santa Teresa, coa grandísima ternura, de manera que se querían deshacer, no de pena, sino de unas lagrimas gozosas, hallándose bañadas de ellas, sin sentirlo, sin saber cuando ni como las lloramos. Sí, lloramos gozosamente; parecía como que aquel principe de la Iglesia simbolizaba una carmínea aurora que después de trece años de espera alboreaba en lo alto. En un año escaso se había levantado un gigantesco templo a la orilla del mai, junto a nosotros, gracias a la fecunda y generosa fe de los creyentes; acababa de inaugurarse con pompa, y el que dejo oír la palabra de Dios en las naves repletas de fieles, sin séquito, ni acompañamiento, venia a decirnos- Tenéis razón, estas criaturas son templos vivos que regenerados físicamente alabaran a Dios; sanadles y hacedlos buenos; no desmayéis. Jesucusto, a quien represento, 03 visita, os conforta, os anima. Amad y esperad Y amamos siempre y amaremos mas, y esperaremos a que la caridad de los hombres no nos faite, para dar cima a una empresa que juzgábamos fácil y hacedera y presenta dificultades que parecen msuperab es. (Oh buen Pielado que sabe abandonar su tesidencia y recorrer las calles de su pueblo implorando limosna para los hambrientos; que sin aparente cansancio, vigjiOaO y atrito, a pesar de sa ejad ¿y 1-