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I! AÑO CUATRO. NUM. 3 7 8. CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. 1 EMADR 1 D, 24 DE ENERO DE 1906. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS ligro en toda exageración por la derecha ó por la izquierda, que quizá su permanencia en el Ministerio, á pesar de su mal estado de salud, se debe al noble deO HAY QUE OLV 1- Sin animación seo de contribuir á esa obra de armonía. Por otra parte, la junta de Aranceles DARLO ni calor, pero también por eso mismo, va pasando en ha estado y está presidida por el señor el Congreso el proyecto de ley de la lírzáiz, proteccionista convencido, pero reforma arancelaria. A parte de que son persona que pone en toda labor su buer muy pocos los representantes del país deseo y su probada seriedad. Es de suque tienen verdadera competencia en el poner que los trabajos de diferenciación, asunto; á parte también que, según hacía que son hoy la clave de la obra, se hayan notar en la última sesión el ministro de hecho con el cuidado y la escrupulosidad Hacienda, cada cual se limita á pedir con que rio se hicieron los del arancel protección para los intereses que repre- que nos ha regido hasta el presente. Tal conjunto de circunstancias promesenta, sin manifestar claramente, precisamente, el modo y forma con que esa te un mejoramiento en las condiciones protección ha de hacerse efectiva, toda- en que para la producción española se vía la consideración elemental de que la encuentra el tráfico internacional. En el cuestión estriba, mejor que en el proyec- Congreso la tarea ha ido con rapidez. to presentado y discutido, en el des- Ahora pasa al Senado, donde la cuestión arrollo que ha de tener, influye de una m gna de las jurisdicciones absorbe tod ¿manera perniciosa en la atención que se la atención. De ella pueden surgir muchas cosas, una crisis inclusive. Mas para le presta. Por poco versado que un ciudadano la renovación de los tratados de comersea en las materias económicas, solamen- cio, para todo lo relativo á nuestra imte con lo que dicen los periódicos tiene portación y exportación es cosa capital motivos sobrados para conocer la tras- que el proyecto de las bases arancelarias cendencia de la reforma arancelaria. Sin se convierta en ley. ¿Qué sucedería si embargo, no hay forma de que quien se por efecto de una crisis las Cortes se queja de la carestía de la vida, de la ropa cerraran sin la aprobación definitiva de que viste, de los instrumentos que usa, esa ley? ¿No podría desde luego la Alta de la escasez de trabajo que hay en Es- Cámara destinar á la discusión del tai paña, del atraso de nuestras industrias, proyecto una parte de sus sesiones, aundel perezoso desenvolvimiento de nuestro que continuara á la vez con el otro debacomercio, se penetre intensamente de te que tanto interés despierta? que cuanto puede responder á sus queMANUEL TROYANO das y hacerlas menos fundadas y sonoras se halla en la redacción del arancel. Por eso se ha dicho con razón en las mismas Cortes que el punto preciso de favor Ipiesta doble: la del patrono del arzoprestado á un ramo de la producción nabispado y la del Rey. Como hacía cional, sin que otro de ellos padezca, es mucho tiempo que no holgábamos, cuadificilísimo de encontrar. Esto es cuestión renta y ocho horas, rodo el mundo se de una labor lenta, obscura, pero impor- echó á la calle á disfrutar del día, un día tantísima de la Junta creada al efecto. Si de temperatura de hielo, gracias al céfi la tarea hubiera de hacerse en el Parla- ro que nos envió el cruel Guadarrama mento, donde todos los intereses tienen La recepción de Palacio, como todcj defensores, cada detalle sería un empe- los actos palatinos, resultó muy lucida y ñado combate y la obra no se acabaría de una concurrencia oficial inmensa. En jamás. los alrededores hubo mucha gente que Para ¡a aplicación de las bases que hoy aguantó á j ie firme las crudezas de la ó mañana aprobará el Congreso, hay al temperatura y que apuntó en su hoja de presente una ventaja: la amplitud de cri- servicios la consabida nota de valor, terio que para este orden de cuestiones acreditado tiene el actual ministro de Hacienda. En Los teatros, de bote en bote y en la el triunfo que el proteccionismo ha lo- Zarzuela casi puñetazos para entrar á grado en casi todos los pueblos cultos, admirar á la Cleo, á quien los revendedo- algunos de los cuales han exagerado y res piensan erigir una estatua en son de exageran la nota, D. Amos Salvador es gratitud, aunque en realidad la merecelo que se llama un oportunista Sabe que dora- de tal homenaje es la autoridad, que las lalaciones económicas son tan compli- les consiente explotar el negocio á sus cadas, se entrecruzan de tal manera, qae anchas y como si fuesen huelguistas ds es absurdo pensar en someterlas á prin- algo. cipios preestablecidos y que exigen la fleEl proceso seguido por el fúnebre haxibilidad indispensable para señalar á cada llazgo del Canalillo siguió su curso sin una su margen adecuado de protección. nuevos incidentes ni más indicios de culSe siente tan convencido de que hay pe- pabilidadpara ei acusado. El respetable DESDE CRÓNICA ALGECIRAS POLÍTICA CRÓNICA TELEGRÁFICA A Martes, 23, i i N BORDO. En rápida lancha de vapor que cort las olas que escupen su perfidia, fui desde el muelle á bordo del Carlos V. El ministro de Estado aguardaba ya recibiendo con los jefes y oficiales del crucero á BUS invitados. La guardia hacía los honores á Jos representantes de las Potencias y la banda anzaba al aire ei himno nacional ele cada uno de los que iban llegando. La toldilla del buque, transformada en jardín y cubierta con los pabellones de todas las naciones, iba llenándose de damas elegantes, de brillantes oficiales ingleses y franceses, de nuestros compañeros de la Prensa extranjera, de las autoridades civiles y militares de A! ge iras y Gibraltar. Pocos momentos después era imposible dar un paso en el gran salón improvisado, y mientras resonaban suaves tandas de valses, empegaba el reparto dei té, servido con delicadeza Exquisita. Nuestros marinos son caballeros cumplidísimos, maestros en e! arte mundano de recibir en su casa notante, y al cabo de un instante roe parecía circular con mi gorra bajo el brazo y mis flores en el ojal del esmoking, por cualquiera de los grandes salones en donde tantas veces he tenido el honor de pasear mi tedio. Alejándome lentamente de aquel lugar me deslicé escotilla abajo hacia el interior del buque, abierto todo él á la curiosidad de los invitados por la cortés tolerancia del comandante, y poco á poco, recorriendo su admirable panza, dispuesta con todos los refinamientos de la moderna arquitectura naval de guerra, iba sintiendo cómo mis melancolías se transformaban y tornaban á otros rumbos. Ya no ¡legaban hasta mí los ecos suaves de Ja música de baile ni el rumor alegre del five dock muy lijos. Austero silencio me rodeaba ys ó! o aparecía el orden riguroso de la fortaleza flotante del buque de guerra protegido por duros blindajes, animada por motores potentes, erizada de artillería, atestada de hombres de armas disciplinados y correctos, y por, angustiosa progresión de ideas encadenadas en serie pensaba en el horror de todo aquello en el instante trágico, en ef momento culminante del combate, cuando las mangas de agua hacen correr la sangre sobre el enarenado piso de hierro, cuando el barco retiembla desde las cuadernas hasta la torre blindada, cuando las explosiones abren un volcán sobre el cual pasa abrasador y vertiginoso el huracán áe acero y fueg Y subí á las baterías ávido de orear mi frente con el aur tranquila de la tarde. Las cornetas tocan atención; un cañón á estribor y otro á babor, alternativa y rápidamente, disparan; el fogonazo me ilumina. Huelo á pólvora; ¡as cornetas baten marcha; la guardia formada presenta armas; todos saludan. Yo también me cuadro y descubro mi cabeza y mis ojos se anublan mientras arrían lentamente la bandera agitándose ondeada por el viento. Allá á lo lejos resplandecían ya las luces de Gibraltar, y Sierra Bullones erguía sus crestas sombrías s re Jas aguas del mar. Luis PARÍS MADRID AL DÍA