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A B C LUNES 22 DE ENERO DE 1906. PAG. 5. EDICIÓN 1. dormitan en los escaños rojos oyendo largos discursos atestados de cifras? ¡Es muy cómodo eso! En momentos tan solemnes deben estar en el salón de sesiones, estudiando y discutiendo el proyecto de reforma línea por línea y punto por punto, todos, absolutamente todos los padres de la Patria, puesto que se traía del porvenir de su querida hija. ¿Qué diablos tiene que hacer en su pueblo el dignísimo diputado por Villapáparos del Monte? Para estar allí dándose tono de personaje en el casino ó en el pórtico de la iglesia ¿es para lo que hizo tantos viajes á San Sebastián este verano á molestar á Montero Ríos, y formó en la cola (del ministerio de la Gobernación esperando el instante de agarrarse á los faldones de la levita de García Prieto? mayor abundamiento, ha caído sobre el tapete, y ha de resolverse en estos días, otra cuestión tan grave ó más que la de los aranceles, porque con ella corre gravísimo riesgo de perderse una parte muy importante de la libertad conquistada. El Gobierno ha presentado un proyecto de ley absurda, draconiana, redactada en términos tan vagos y confusos, que con uno de sus artículos cualquier déspota futuro podrá hacer inútiles las garantías que la Constitución concede á todos los ciudadanos. Y que el asunto reviste extraordinaria gravedad, lo prueba el hecho de que los prohombres que habían hecho declaraciones concretas en sentido determinado, han empezado después á recoger velas para preparar una evolución inexplicable, y el de que la Prensa, á quien han de amordazar á la postre por lo civil, por lo militar ó por lo eclesiástico, procura eludir la discusión para no enconar las pasiones, y habla de sacrificios patrióticos y de espíritu de concordia cuando sabe de sobra que una de las partes que discuten no está dispuesta á transigir de ninguna manera. Muchos años hace que la nación no ha atravesado una crisis tan honda. Sólo aunando los esfuerzos de todos, discutiendo el caso serena y fríamente, podrá abrirse con dificultad un boquete en este callejón sin salida. La precipitación, el miedo ó el egoísmo pueden acarrear grandes males: el retroceso hacia un absolutismo más ó menos disimulado, las trabas para corregir la funeste manía de pensar, de hablar y de escribir, la imposición de penas durísimas para castigar faltas leves, el antagonismo entre el pueblo y el ejército... ¡qué sé vo cuántas cosas á cuál peor! Y en estos momentos de verdadera angustia, cuando todas las clases sociales altas y bajas, armadas é inermes, esperan con ansiedad el esultado de las deliberaciones de las Cámaras para que vuelva la calma á los espíritus, muchos diputados, fíjense ustedes bien, ¡muchos! están ausentes de Madrid y tiene que llamarlos el Gobierno para que elijan presidente. ¿Qué idea tendrán de sus obligaciones y qué creerán que significa la representación que ostentan? Por supuesto, que la culpa no la tienen ellos, sino nosotros. Cuando salgamos, si salimos, del atolladero presente, habrá que pensar algunas reformas de las costumbres públicas. Y la primera que es preciso implantar es la de hacer entender á cuantos señoritos mendiguen un acta, que tienen el deber de ocupar todos los días su sitio en el Senado ó en el Congreso para velar por la patria, aunque estén enfermos depiulmonía infecciosa. Y contra los que no lo cumplan deben reunirse todos los hombres útiles del distrito, si es que en algún distrito quedan hombres útiles, y gastarles, por lo menos, alguna broma pesada de las que se usan por esos pueblos de Dios para espantar á los recaudadores de contribuciones. ¿No estamos de acuerdo? SINES O DELGADO GACETILLA RIMADA 25.542 En el sorteo del veinte, la clásica Lotería con un ruidoso incidente perturbó nuestra alegría; y en algunos corazones sembró la desconfianza, matando las ilusiones que cumplieron su esperanza... ¿Y qué fue? Nada, en rigor: un modesto desencanto, un ligerísimo error, un pequeño lapsus... canto. Viendo las bolas correr el muchacho, con exceso, se equivocó sin querer al cantar el premio obeso; y este azar, que sin pensar se presentó, intempestivo, ¡los que buscan el azar lo encontraron abusivo... No hemos de achacar al diablo la confusión pasajera porque el chico (F de Pablo) los números confundiera; pues nadie piensa, señores, en esa causa remota, cuando los buenos tenores cambian también una nota... ¡Pobre número gentil, -el que murió de los dos! ¡Pobre veinticinco mil quinientos cuarenta y dos! Cuando su nombre ignorad se difundió por la sala, se halló grande, fue agraciado con las pesetas del ala; mas pronto vio, con dolor, que otro ocupaba su puesto... ¡La víctima ctel error tiene un premio más modesto! ¡Que por causas misteriosas nada hay seguro en lo humano! ¡Nada, nada... ¡Ni aun las cosas que tenemos en la mano... Sin demostración ninguna ya nos dicen en la escuela que todo, hasta la Fortuna, como los pájaros ¡vuela! Tal pensara, con rencor, el número desdeñado, que ahora resulta expremiado con el expremio exmayor... Y ¡oh suerte maldita y vil, de qué manera le afrentas... Las ciento sesenta mil se han reducido á quinientas. GIL PARRADO Allí los altos árboles mezclan sus ramas, espesuras de frondosos arbustos forman senderos misteriosos, y la brisa del mar lo invade todo, refrescando deliciosamente el ambiente. En esos parajes de dulce quietud es donde muy pronto, probablemente el día 26 de este mes, será pedida la mano de la princesa Ena de Battenberg para el Rey de España. La distancia que separa Mouriscot de M ¡ramar es apenas de 43 kilómetros, la carretera que pasa por Pasajes, Irún, Behobia, San Juan de Luz y Guethary, antes de llegar á Biarritz, es ancha y hermosa y con un automóvil no existen ya largas distancias. Lo probable es que la princesa viuda ae Battenberg y sus hijos permanezcan un mes en Biarritz. Acompañados por la princesa Frederica de Hannover dan estos días largos paseos por el camino del faro y por las altu ras que dominan la plage des Basques. La colonia extranjera y el vecindario les prodigan expresivas muestras de respeto y de simpatía. ¡Biarritz se siente orgulloso de sus augustos huéspedesl ALEGRÍA POPULAR p o m o el tiempo está aún pasadero, y un sol palidillo, pero bonachón, tiene á bien mostrarse casi todos los días, las matinées domingueras de nuestro excelente pueblo de Madrid conservan todavía todo su esplendor. Los Cuatro Caminos, Amaniel, la China, la Manigua, la Fuente de la Teja, las celebérrimas Ventas hormiguean de gente animada y alegra que se divierte, á pesar de todo. ...Las calles de Fuencarral y de Bravo M u rillo tienen estas tardes el aspecto de una romería medioeval. Patrullas de hombres y mujeres suben ó descienden bulliciosas por las aceras. Los tranvías atestados recuerdan vagamente aquellos carros en que hacían los bárbaros sus entradas triunfales. Tras ellos un enjambre de chiquillos corre desolado hasta agarrarse á los topes, á los estribos. Suenan los aires nacionales en desacorde potpourrí, entonados por voces roncas ó chillonas. Un abigarramiento de toquillas rojas, mantas grises ó pardas y polícromos uniformes desciende envuelto en la bruma de la noche por la ancha calle, al compás descompasado de una jota entonada á coro. O ya son las parejas: el inveterado idilio de la Maritornes y el Marte sin graduación, sudosos, empolvados, jadeantes de haber bailado mucho; el estudiante y su novia, la modistilla retozona y pizpireta, de andar menudito; el organillero y su gachí, peinada como sólo ellas saben; el buen obrero, con la parienta un poco malhumorada de tanta escala en los templos de Baco... y mil y mil parejas más, hasta el honrado par de la benemérita, con fusil y mochila bajo los sendos capotes neerros. Y así, entre risotadas ingenuas, empellones, gritos roncos, trozos de canción y coro de ocurrencias semi- ingeniosas, al compás de mil ruidos distintos de instrumentos improvisados, vuelve la gente de los Cuatro Caminos al Madrid de todos los días. En la calle oigo una voz desaforada que grita con toda su alma: ¡Franciscoool Y otra que responde á pleno puimon: ¿Qué hay... Este diálogo á distancia vuelve á repetirse entre carcajadas varias veces, hasta que se pierde en la ola general de discordancias estrepi tosas. ...Pasa la turba un poco fatigada, pero vibrante aún de excitación, alegre... como quier tomarse la palabra: alegre de vino, de bulla, de aturdimiento; de esa alegría española tanto más admirable cuanto es sin motivo, sin interés v á pesar de todo. MANUEL MACHADO MOUR 1 SCOT A sí se llama la deliciosa villa donde vive estos días, con su madre y su hermano, la princesa Ena de Battenberg. Cuando en 1889 la princesa Ena acompañó á Biarritz á la reina Victoria, iba con frecuencia á Mouriscot. Los mágicos esplendores de una naturaleza maravillosamente hermosa, el espectáculo siempre nuevo de los Pirineos, cuyas puntas van ondulando hasta llegar á las ruidosas aguas del Cantábrico, habían dejado una impresión profunda en su memoria. Mouriscot es propiedad de M r Bellairs, vicecónsul de Inglaterra. Allí viven, desde hace muchos años, la princesa Frederica de Hannover y su marido el barón von Pawel Rammingen. La casa refleja su elegante silueta en las aguas cristalinas de un lago que se llama como ella y que la separa del Bosque de Bolonia.