Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C DOMINGO 21 DE ENERO DF cr 6 P O 7 F m n o M NOTAS AL MARGEN p A S A UN A U T O M Ó V I L P a s a un automóvil... t Taf! ¡taf! ¡taf! Apartaos un poco, si no queiéis perecer laminados bajo sus pies ligeros y crueles... Cuando se desvanezca la espesa nube de polvo que levantó á su paso, ya se habrá perdido en la lejanía Sorteó los peligros de la ciudad, serpenteando entre coches y tranvías, esquivando a viandantes y curiosos a la imperiosa voz de su bocina; y ahora c o r e en libertad por el camino, dispuesto a tragarse leguas y leguas en nsaciable vértigo que le hace vencedor del tiempo y del espacio. El labrador obscuro que al frente de sus bueyes guia la carreta tosca y rechinante, quedase estupefacto viendo cruzar el aligero vehículo Y el caminante humilde funden en una sola mancha verde que pasa y se esfuma sin dejamos huella; y os pájaros que se arriesgaron a ras de tierra, mueren aplastados por ¡os neumáticos... ¡Cuan lejanos los tiempos en que las diligencias alegraban el valle con las risas de sus cascabeles y el castañeteo de su látigo... Para el alma sedienta de bellezay de emoción tranquila, ¿no es preferible el sosegado viaje a través de los encantos de la tieira, bañándose en la calma del paisaje y gozando de la pareza del ambiente... Pronto la airosa raza que nos pies, tó su concurso habrá teiminado por completo su misión. Ya no son necesarios sus servicios, y sera redimida de su penoso trabajo como premio á su paciencia y mansedumbre. El coche moderno corre sin caballos. La fogosa sangre del gallaido animal ha sido sustituida por un ventos materiales oue la cambian v la transforman... Solo con! a llegada del automóvil, la sociedad ha vanado en un momento mas que con la secular predicación de una doctrina filosófica, porque los adelantos modernos, como los antiguos conquistadores, imponen con orgullo la ley del vencedor... ¿No es otro el aspecto de nuestras calles y paseos, de los caminos y carreteras por donde el automóvil corre veloz, dejando su perfume desagradable? Han nacido también nuevas fabricas constructoras y nuevas pequeñas industwas. Han aparecido profesiones y oficios no sospechados hasta eJ día. Y un sport más, y otra higiene, y otra indumentaria, y otro trato social, y otras costumbres... Y ha sursndo, en fin una nueva forma di LA PRINCESA HENRY DE BATTENBERG Y SU HIJA. LA PRINCESA ENA X EN LA E l ACIÓN D ORSAY DE PARÍS AL IR Á TOMAR EL TREN PARA BURR 1 TZ Fot, üeiv. mt. peidido en ¡as combi de la noclie ve con espanto los ojos encendidos del nfoime monsti uo y le siente pasar muerto de miedo. ¿Habéis viajado en automóvil Su carrera íeloz llega a parecemos andar modesto, palpita el corazón con violencia, despiertanse nuest as dormidas ansias, y quisiéramos correr, coner sin freno y sin descanso, atravesando el mundo, que halla pequeño nuestro febril deseo de conquista... t Mas alia ¡Mas allá ¿Quien piensa perecei en tal momento ¿Ni que importa encontrarla mueite, cuando vamos buscando lo imprevisto En este caso no sería la muerte la intrusa- quz llego sin ruido y sin aviso, mas bien fueiamos nosotros los intrusos de su remo... t Mas alia t Mas alia Y de prisa, corriendo, volando, como nuestro tiempo, que ha suprimido las distancias y que ante nada se detiene... Los panoramas se suceden lapidos. los arcóles del camino se con- líquido pestilente... ¿Que en esta revolución del movimiento, el petróleo ha desempeñido su natural pape! Solo que en vez de i icendiar, impulsa... Todo es destruir, esto es, (todo es crear! Asombra el lapido triunfo de estas revolucíones practicas, en que la c encía aplicada a la industria extiende por el mundo los beneficios de sus conquistas. Asombia también la transformación que llevan á la vida y el cambio radical que imprimen a las costumbres. Las más puras ideas filosóficas tardan años y años en abrirse paso, y no consiguen ser universales, un invento cualquiera, apenas nace, ya ímoone su utilidad y tiene declarada su importancia. Sólo la fuerza dinámica es hija reconocida por el Progreso, en esta edad en que Moisés no podría competir son el ultimo ingeniero, y en que hasta la Moial ha de abrir la puerta de sus regiones especulativas a los in- la imprudencia temeraria sugeridora de una nueva intranquilidad de conciencia Pasa un automóvil... El caminante descuidado ó torpe, cae bajo sus luedas y perece Y el vehícuio corre, llevando a su dueño insensible acaso al dolor, o tal vez temeioso del castigo. ¿Quién es, como se llama el autor de la desgracia? El mismo que impulsa la teja que cae precisamente cuando alguien pasa. El que desgaja la rama que paite una cabeza. El que hunde el barco en los abismos de los mares. El que desata la corriente de los ríos. ¡Ese dios á qu. en llamaban Destino los antiguos! Vayamos con cuidado para evitar sus ríes gos, y no seamos nunca victimas del Progreso, a que aplaudimos sus conquistas y nos aprovechamos de sus ventajas... ANTOXIO PALOMERO