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CUATRO NUM. 3 7 5. CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. fjMADRID, 11 DE ENERO DE 1906. NUMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS conseguido una victoria incomparable. Si va, doloroso como un torcedor perso Alemania abandonase su proyecto de sec- nal- -quizá lo sea- -nos quita toda espetores territoriales y dejase en pie las pre- ranza de alcanzar algo de bueno en nintensiones franco- inglesas, nada habría que guna dirección y en ningún sentido, lo temer del sesgo cordial de esta conferen- mismo en la cuestión diplomática que en CRÓNICA TELEGRÁFICA cias; pero, ¿sucederá así? Nadie lo espe- cualquiera otro orden de relaciones. Sábado, 20, 11 I A PONENCIA. Apenas hace ocho ra; todos siguen más atentos cada vez á Ahora mismo se está ventilando en el días que estoy aquí, sometido á la los movimientos del vecino que á las ini- Congreso la cuestión más trascendental influencia del medio ambiente, yendo y ciativas propias, temerosos de una antici- que en la vida moderna puede afectar viniendo á Gibraltar, contemplando des- pación de ideas que descubra su verda- normalmente á una nación. ¿Qué interés despierta el debate sobre la materia arande la toldilla del vapor, en el centro de dero objetivo. Y así continúan los trabajos de la po- celaria? No obstante, implica la robustez la bahía de Algeciras, las cimas de Sierra Bullones, charlando con moros y sefardíes nencia, mientras los gacetilleros d mos ó la debilidad del desarrollo económico del problema africano, cargado con libro- vueltas alrededor, charlando con moros y de España en un largo período. Discurtes, mapas é itinerarios, y he llegado á judíos, hojeando libros y periódicos y sos, como el muy notable pronunciado creer que conozco ya las trochas y veri- contemplando la dura silueta de Sierra anteayer por el diputado Sr. Sala, pasan fuera de la Cámara casi inadvertidos. Bailones. cuetos del intrincado laberinto... Luis PARÍS Y no es porque no se le alcance á la Pero como he contraído con el público gente la magnitud del asunto; es porque y conmigo mismo el compromiso de ser se considera que nada de bueno se hará. sincero y de estampar aquí á diario mis Esta desconfianza de todo lo que reclama sensaciones personales sin orden ni plan gestión colectiva se agrava cuando en previo, escritas al correr de la pluma, sin ella han de influir voluntades extrañas, pasarlas antes por el tamiz de la reflexión, negocíese un tratado de comercio ó nuesno quiero sustraerme á los influjos de cuanto ARASMO AL Quéjansealgunospe- tro porvenir en el Mogreb. No sólo nos me rodea, y abandonándome á ellos voy, EXTER 1O R riódicos del escaso una vez al menos, á dejarme caer por el interés que el público español pone en el sentimos muy caídos, sino que tenemos aplano inclinado de mi erudición africa- asunto de la Conferencia de Algeciras. la convicción de que lo mismo ó peor nos fnista, discurriendo alrededor del asunto El hecho lamentado es visible á todas las ven Jos demás. Todavía los hechos puramente interiores nos importan algo, del día. distancias. La Prensa de Madrid y aun sobre todo si pueden decidir de la conTattenbach, Regnault, El Mokri, Mal- la de otras capitales de la Península, ha inusi y Pérez Caballero, nombrados po- enviado á la hermosa ciudad andaluza re- tinuación ó la caída de un- Gobierno nentes, redactan en estos momentos el dactores de gran inteligencia y de activi- acaso por esto únicamente se hable tanto formulario que ha de servir en la próxima dad infatigable, algunos de ellos de los del asunto que hoy ocupa la atención ge- conferencia como proyecto de articulado que dan más lustre á la profesión y mejor neral. Sin embargo, los hombres de bue. para el protocolo de medidas internacio- están enterados del asunto. Las empresas na voluntad que se esfuerzan por reanijnales contra el contrabando de armas y periodísticas no escasean los recursos ma- mar el decaído espíritu público, levantan acta de toda ventaja que logramos, para municiones en Marruecos. teriales para que sus lectores se enteren Apenas reunidos, pidió El Mokri tiem- bien y pronto de cuanto en la reunión de demostrar que no somos tan insignificanpo para consultar al Emperador, y los los diplomáticos ocurre. Las biografías, tes ni estamos tan desdeñados como anundelegados europeos, afables y corteses, las semblanzas, el relato de las entrevis- cia el pesimismo; pero no triunfan de contestáronle que consultase cuanto gus- tas son. á veces verdaderas obras de arte; éste. Acaso lo refuerza el recuerdo de lo tara, sin perjuicio de que la Conferencia los fotógrafos ayudan poderosamente á prosiga su camino á grandes jornadas y ilustrar cuanto en la ribera de aquella acaecido en Melilla en 1893 y 1894. Comparando el marasmo sombrío de hoy Europa acuerde cuanto ha de prevalecer bahía ocurre. áz, un modo eficaz. Sin embargo, el espíritu de nuestra con el estrépito que entonces se produjo España, por su parte, anticipa su de- gente no acaba de entrar en la cuestión. y el entusiasmo que tan destemplada vecho privilegiado de disponer en sus te- En todos los centros de reunión, desde mente se provocó, se cae en la cuenta rritorios africanos, como hace Francia en el salón de Conferencias hasta la cerve- de que los excitantes que se propinaron Argelia, los procedimientos de policía cería, y desde el casino hasta la acera de al ánimo popular en aquella ocasión, así- fronteriza sin necesidad de intermedia- la Puerta del Sol ó la calle de Alcalá, se como poco después con motivo de la, rios. A su vez, Francia é Inglaterra es- habla mucho de la cuestión militar, del guerra de Cuba, determinaron el ardor peran que Alemania no haga hincapié en estado de los ánimos, de la Comisión del patriótico que, al extinguirse con la ca. -t a futura disposición de la policía inter- Senado, del probable dictamen de ésta, tástrofe, ha sido causa principal de este nacional, y entretanto el trabajo cunde y de lo que hará ó no hará el Gobierno, de aplanamiento que desespera á cuantos la inteligencia mutua sigue su camino con la actitud de los militares respecto del quisieran ver un estado de opinión en relativa rapidez. general Concas y de los magistrados to- armonía con las proporciones del pro Nadie cree en la utilidad de las con- cante al Sr. González Blanco, de la ti- blema en Algeciras planteado. Y los periódicos que en ese desnivel sultas de los moros á su Gobierno; Euro- rantez de las ánimos en Cataluña, sobre pa está decidida á impone su voluntad, todo en Barcelona; de la brillante elec- meten sin gran resultado mucho dinero, y el Mogreb, por esta vez, habrá de re- ción de D. José Canalejas, del alejamien- quizá por la lógica de los hechos tropie nunciar á su clásica política de aplaza- to de- la crisis, de todo se trata con ma- zan con una sanción de la realidad. mientos y treguas; pero nadie cree tam- yor detención y más cuidado que de la MANUEL TROYANO poco en que las sesiones de la Conferen- Conferencia de Algeciras. ¿Por qué esto? cia tomen el aspecto de una Arcadia feliz. Todo aquel que se hace esta pregunta, Sí á España se le concediese la juris- la contesta señalando como causa eficiendicción de policía en todo el Norte de te y principal la profunda depresión osa de niños fue el incidente que ayet Marruecos, Fez y M? nez, con su de- moral en que se halla hoy nuestro país. conmovió á Madrid en sus cimienmarcación saarrs ui, nosotros habríamos EL sentimiento de la impotencia colecti- tos; pero niñada y todo, fue de DESDE ALGEC 1 RAS CRÓNICA POLÍTICA M MADRID AL DÍA