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PIANO CUATRO KUM. 374. CROí 9 IIMADRID, 20 DE ENERO DE 1906. NÚMERO SUELT O 5 CÉNTIMOS. enérgicamente amable el ilustre teutón? Y entretanto, una gran dama inglesa juguetea, junto á la chimenea del hall, con un magnifico gato blanco de Angora, que ondula su lomo cabeceando amoroso, mientras en sus ojillos inquietos y brillantes, como los de Sidi el Mokri, fulgura la llama de la ironía. Luis PARÍS NICA U N Í VE R SAL IL U S T R A D A DES- DE ALGECIRAS: CRÓKJCA TELEGRÁFICA Viernes, 19, Í i n. x IDA INTERIOR. Hay ett esta gran asairtljlga interiTacional, cuyo interés va en aumento progresivo, un aspec; to delicado íntimo, más propio para las pereepcianes reposadas, lentas, analíticas, que para los impresionismos vehementes del artista. Tratándose de hombres dominadores poF hábito profesional de su- patebra y deí gesto de su fisonomía, paréceme tarea infecunda él abordaje de cualquiera de ellos, enca tiüado detrás del reducto de sus reservas, con el propósito vanidoso de adquirir noticias sorprendentes, que el rancio sistema periodístico, indiscreto y esíérij estimaba como el medio más. eficaz. Imaginaos en presencia de la delegación marroquí, allá en el saíoncíto de su residencia- Suave luz, filtrada por cortinajes de seda bíanca, ilumina la hierática quietud de ías figuras blancas de los moros, que, dispuestos en círculo, espían vuestro rostro. repartiendo, en cambio, lamas perspicaz y activa de la inquisiciomes. Todos sxibrayan con lento gesto inexpresivo vuesfra charla estéril. La desdentada boca de Mohamed Torres, hundida bajo una. nariz de ave de presa y sobre un mentón saliente- y puntiagudo, se pliega lentamente, y los ojitos inquietos y brillantes de Sidi el Mokri se velan rápidos bajo grandes pestañas. La interviú aborta y os vais como enírasíeis. EMos están satisfechos, pero temerosos, esperanzados; y con dejos de angustia; el cristiano es el enemigo perpetuo, la hostííidad su norte, pero tienen conciencia de su inferioridad con mezclas vigorosas en la fiera actitud del musulmán, que. cuando- se ve perdido besa las crines de sií, caballo de guerra y lo confía todo é SM valor heroico. Dejadles jsasar, dejadles esperar; lo demás es inútil, la tarea ha terminado. Vamos en busca de Tattenbach en l lujoso Aírffdeí hotel Reina Cristina. Pasea desde el jardín á la chimenea, apoyado en el brazo de Radowitz para disimular su cojera. Un vigoroso apretón de manos y un saludo rápido y profundo, ponen fin á los cumplidos paseamos los jti- es; Tattenbaeh había mucho, voluble, rá- pfdo; su mirada se fija obstinada, al través de los anchos ventanales, en d lejano peñón de Gibraltar y sigue ha blaiído, Está encantado, todo le parece bien. Revpil es erscaníador; Torres, venerable; ÍC assini, anjeisísimo; Almodóvar, gentlefmaln; Viscaitó: patriarca; todo admirable. ¿Podéis creerlo? ¿Cómo no, sí lo afirma T EMÁSíADO: CON- B e iguat suerte VENCIONAL que quien se dedica á descifrar charadas adquiere, con la práctica continua, perspicacia especial para esta clase de acertijos en la vida pública los españoles nos hemos habituado á desenredar la enmarañada madeja de la política, hasta el punto de ser difícil que una combinación, aun preparada con arte por los hombres de gobierno, resulte impenetrable para la sagacidad ó la malicia. Claro está que en ello los mirones, cuaf íosdel juego del ajedrez, suelen equivocarse, creyendo ver la jugada mejor que los jugadores que sostienen la partida; pues no tocando las consecuencias de lo que han pensado, no contrastan su acierto. Pero, de todas suertes, mientras la realidad no desmiente sus afirmaciones y amiía sus juicios, su opinión sigue en pie. Tal ocurre ahora con la cuestión del fuero ordinario y del fuero militar que se ventila en el Senado, Se la hadado un aspecto de logogrifo que basta y sobra para que mucha gente, buscando la solución, se devane la sesera. En vísperas de dar dictamen la Comisión de la Alta Cámai a esto es de interés principal. Habrá que convenir, desde luego, en que cuantos han hablado sobre ella han procurado, sin quererlo tal vez, obscurecerla más y más. Así, el gran público, si hubiera intentado formar su concepto por lo que se dijo en el Senado en las sesiones deí martes y del miércoles, estaría á estas horas sin atinar con el fallo. Pero una larga experiencia le induce á buscar datos para su juicio directamente, rechazando los que los interesados traten de aprontar. Por la expresada poderosa razón, para darse cuenta de la verdadera actitud de los elementos militares, la generalidad de la gente atiende mejor que á lo que se dice en ías Cortes, á cuanto manifiesta la Prensa político- militar. El interés de ésta por reflejar el espíritu de aquellos elementos es muy directo y muy vivo; sus redactores están con ellos en íntimo contacto y no en mera relación oficial, y sobre todo, hay un argumento que cada ciudadano se hace á sí propio y que no tiene vuelta de hoja. De ser las cosas POLÍTICA como las han pintado en el Senado el general Luque y el general Weyler, los periódicos aludidos estarían desfigurando los hechos en daño de su crédito profesional y en perjuicio del Ejército. En sernejante caso, el general Luque habría sido el primero en procurar el castigo de los propaladores de e s p e c i e s contrahechas, cuya finalidad no podía ser otra que soliviantar los ánimos. Es así que nada ha intentado en tal sentido, por ío tanto, el dato es exacto, fehaciente á despecho de las indicaciones del Sr. Montero Ríos en la misma sesión. Mirando de frente á la realidad, viéndola al través de las palabras, es como se puede conocer la naturaleza de una cuestión y actuar respecto de ella con arte, con razón y con lógica. Éxitos pasajeros y á la larga nocivos son los que se obtienen desfigurando los hechos, aun cuando por la categoría social que se ocupa ó por la autoridad que se ostenta sea cosa llana sugestionar al público. La, realidad sigue su marcha incontrastable y acaba por vengarse de quienes la han desconocido ó disfrazado. En el asunto de actualidad palpitante, como en todos los de trascendencia política, importa mucho que sobre la depurada y sólida verdad se establezca un estado de opinión. En el teatro podrá todo ser convencional; en política- -lo dice á toda hora el sano sentido común- -los convencionalismos la hacen demasiado teatral. Y el carácter de farsa, lo costoso ó malo de ella, es lo quemas la perjudica en; en el ánimo de nuestro pueblo. MANUEL T R O Y A N O MÁDKTDTLTDIA p u é el día de ayer esenx; ial mente madrileño, porque la villa no tiene términos medios. En sus costurt bres, en sus aficiones, en sus simpatías ó en sus malqucreres es siempre extremosa. Hasta su clima participa de su manera de ser: para el calor es un horno; para el frío una nevera. Ayer alardeó de los dos extremos. Durante el día disfrutamos de solj á la caída de la tarde nos propinó un viento frío capaz de partir pulmones de acero, Y vamos viviendo. Gran fiesta la celebrada por la mañana en el Ayuntamiento. Aquello fué una pequeña República del centro de América. Hasta el público se creyó asistido de derecho para usar de la. palabra. El escándalo fué mayúsculo. El comedimiento minúsculo. El comentario para que todo sea gramático debe consistir en muchos puntos suspensivos y otras tantas admif raciones. La política siguió encalmada. El Congreso eligió presidente ál Sr. Canalejas, con lo que gana el Parlamento tanto como pierde la tribuna; porque eso de qus