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CUATRO HÚm. 3 y 3. CRÓNICA UN 1 VERSALILUSTRADA. MADRID, i9 DE ENERO DE Í 906. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS. Su destino está escrito. Acaso lo esté el nuestro. ¿Es que estos problemas no nos interesan sobre todos los demás? Luis PARI DESDE CRÓNICA TELEGRÁFICA Miércoles, 18, ion. IMPRESIONES PARLAMENTARIAS piLOSOFIAS. Muy breve ha de ser nues tra crónica de hoy: ayer no ocurrió nada. Y sin embargo, á primera hora presenciamos un pequeño incidente que nos llenó de una suave melancolía. Se acababa de abrir la sesión; se había sentado ya en el sillón presidencial el Sr. Al varado; había leído ya el acta del día anterior el señor secretario; y en este punto, este mismo señor secretario comenzó á leer otro documento precipitadamente y con voz opaca, apagada. Ño había entonces en los escaños más que un solo diputado- -el Sr. D Angelo; -se hallaban ¡as tribunas desiertas todavía. Y este documento, que en este profundo abandono, en medio de esta absoluta indiferencia, era leído, lo constituía nada menos que la comunicación en que el presidente de la Cámara afirmaba y ratificaba su renuncia. Y est delicadeza, este puntillismo tan noble, tan castizo, tan español, se perdía en la soledad de las tribunas y en la desolación de los banco desiertos... Este es el destino de las cosas humanas; una ley superior á nosotros y que actúa desde regiones inexploradas, desconocidas para nosotros, dispone de nuestras vidas, de nuestros actos, de nuestros gestos, y hace resaltar á veces en la evidencia hechos indiferentes y vulgares, sen tanto que sume en una penumbra de olvido, de desconocimiento inexorable, aquellos otros emanados de lo más íntimo y puro de nuestra personalidad. Pero no nos perdamos en vanos razonamientos. El Sr. Ranees tenía ayer que protestar de algo en la Cámara; él fue quien consumió todo el tiempo destinado á preguntas. ¿Qué fue lo que dijo este excelente amigo nuestro? Son cosas lejanas; son cosas de que apenas hemos logrado formarnos una idea. Pero estas cosas hicieron que el señor conde de Romanones se exasperase un tanto y profiriese algunas frases mortificantes para el Sr. Ranees. -jAnuncio á S. S. una interpelación! -exclamó este señor, Aunque sean veinte! -sritó el señor con de de Romanones. ¿Qué hemos de decir nosotros de esta réplica de nuestro insigne y buen amigo el señor ministro de la Gobernación? La impasibilidad es lo que nosotros más estimamos. Pazienít auditore del vero, quería Nicolás Maquiavelo que fuera un gran señor. Y una de las máximas capitales del querido maestro Gracián es esta: Nunca perderse el respeto á sí mismo. Terminado este incidente se ha entrado en la orden del día. Ya en esta parte de la sesión, un señor diputado, el Sr. Orueta, convencido proteccionista, ha hecho sus primeras armas parlamentarías con un extenso é interesante discurso. Se- jhablaba de materias arancelarias, había escasa ó ninguna animación en la sala, y nosotros hemos abandonado nuestro puesto para dar una vuelta por los pasillos. Y como hemos comenzado estas líneas haciendo un poco de filosofía, diremos que en los pasillos nos hemos encontrado con algunas discretas y cultas personas y que con ellas hemos comenzado á departir agradablemente sobre cosas del intelecto. Este pequeño grupo era para nosotros á la manera de un gratísimo oasis; estaban aquí el Sr. Mella- -uno de los hombres más eruditos y agudos que conocemos- -el Sr. Maestre 1 RANDOALO La distancia que PORVENIR nos separa de los grandes centros de información nos impide, á los que á este último rincón de Eu- l espués de un sol hermoso, de cuyas caricias disfrutamos todo el día, ropa hemos venido para ser testigos cronistas de tan trascendentales reuniones, cuando el astro se ponía, vino sobre Maformar juicio del grado de interés que en drid una niebla espesa que envolvió á la villa en pocos minutos. nuestro público despiertan. Parecía que estábamos en Londres... Europa y América han enviado legión selecta de reporters, que transmiten al día ó en uno de sus arrabales. Hasta hubo las escasas noticias que trabajosamente en Recoletos choque de un automóvil y pueden recogerse, sus sensaciones perso- un tranvía, para tener ocasión de echar la najes, la reseña de cuanto se alcanza á culpa del accidente á lo espeso de la percibir y fantásticas descripciones de so- niebla, que no permitía ver á dos pasos. Lo que se vio claro, no obstante la ñados diálogos é impertinentes interrogatorios, en cuya veracidad os aconsejo niebla, es que por ahora no hay Gran VíaJHa expirado el plazo para firmarla que no pongáis gran fe. El mundo entero tiene puesta su aten- escritura y la casa que había de hacerla ción en lo que aquí están haciendo todos no se ha llamado por su razón social: se esos señores aparatosos, graves y estira- ha llamado andana. Recuerden nuestros dos unos, gentiles y sencillos otros, que lectores que desde el verano pasado lo juntamente con unos cuantos marroquíes presentimos y lo anunciamos. La Diputación provincial celebró seastutos y encorvados bajo los pliegues de sus blanco alquicel, se reúnen de cuando sión y con ella cerró el actual período en cuando para resolver algo que en es- semestral. Se trató de la rebaja del contos momentos á todos atase y á iodos tingente municipal y de la rescisión del contrato de la Plaza de Toros. Presidió preocupa: la paz. Lo que empezó como intentona de am- el gobernador civil, y aquí de la muletibiciones de influjo y predominio sobre lla de los revisteros de toros: ala presi se gran Continente, cuyas montañas veo dencia, acertada Terminó el juicio de la causa llamada surgir entre brumas del azulado mar que el viento riza, por acción de rápida esgri- El niño del portugués con absolución ma diplomática de ese hombre enérgico, general, con puerta abierta para los produro, fuerte, imperioso, que se llama cesados, ya que fue cerrada para el púWilhelm II, estuvo á punto de lanzar, blico, ¡no faltando entre éste quienes, dounos contra otros, cientos de miles de lidos de la decepción, cambiasen el nomhombres que aún no han soltado la em- bre del proceso para denominarle El timo del portugués puñadura de la espada. También respecto al proceso de BeAcaso se buscó un pretexto; seguramente los hábiles supieron esquivar el llas Vistas hubo decepción. El exsargen 1 golpe que iba recto al corazón; pero es lo to Cuerda fue puesto en libertad Los cierto que la paz del mundoaestaba? per- demás testigos y acusados siguen dicienturbada y era preciso buscar fórmula de do que no vieron nada, y eso que se conciliación en el mismo terreno de don- trata de Bellas Vistas. La política gozó de calma. Se conjuró de se había roto el equilibrio. Hay que garantizar contra futuros cho- la crisis parcial que amagaba el Sr. Garques las ambiciones opuestas y poner á cía Prieto, por pláticas de familia de las salvo los intereses múltiples de tantos que siempre hizo caso, al revés que el hombres que se miran de reojo, temiendo legendario héroe sevillano. En el Conque su prójimo se lleve la mejor parte. greso siguió la discusión arancelaria ante Con esta Conferencia quedará escrito el desdén de los venerables padres de la uno de los más interesantes capítulos de Patria. En el Senado se cumplió con di 3 a historia de la baratería internacional rigir un saludo á los congregados en Alen los comienzos del siglo xx, y se habrá geciras. No puede darse nada más cumpuesto quizá los jalones del futuro re- plido. El ministro de Fomento regresó parto del continente misterioso que ofre- de Andalucía. Por la noche siguió la niebla. Al salir ce sus entrañas vírgenes á la germinación fecunda de una edad que nosotros no ve- de los teatros apenas se veían unos á otros remos, porque apenas se vislumbra entre los transeúntes en las calles. Creían hallarse en Algecíras, porque se veía menos los clarores de un alba lejana. Aún Marruecos tiene con España co- i que lo que se ve en la Conferencia. AEMECE nexiones múltiples y hondas afinidades. J MADRID AL DÍA