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14 DE 368. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. ENERO DE 1906. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS. -Sin embargo, témese que, cuando menos, Los ingleses no vieron por dónde salir, que quedará debilitada la influencia moral de algún dando su proyecto á la altura de las babuchas país. que calzaba el Visir. Mohamed Torres fijó sus melancólicos ojos GUILLERMO SÁNCHEZ CABEZA en mí, quedándose un rato silencioso, hasta que exclamó repentinamente, como si hubiera encontrado la solución de algún problema: -No; nada ocurrirá. Sería muy lamentable que por cuestiones de esta índole tuviera que registrarla humanidad un nuevo disgusto... Nada, nada, la paz será con todos. ESTABA DES- La gente se halla tan Y dándose cuenta de que llevaba la converJ- CONTADO escarmentada con la sación á terreno peligroso, con mucha habilidad cambió de rumbo, hablando de cosas ex- falta de lógica con que aquí se desarrotrañas hasta que se despidió de nosotros cara llan los acontecimientos, que la observairse á la mezquita. ción, hecha ayer por un importante peEsto es cuanto pude sacar de Mohamed T o riódico, de ser muy posible un compás de rres. Mas este poco fue debido á que el moro, espera como resultado del Consejo de por su temperamento, es reservado y por su ministros que había de celebrarse por la fanatismo, receloso de todos los cristianos. N o tarde, encontró acogida en todos los ánidirán sus representantes seguramente cosa más mos. substanciosa en los debates de la Asamblea inVisiblemente, el propósito del Gobier ternacional, porque ellos en discusiones de esta naturaleza ni iluminan, ni se enfadan, ni des- no, por lo menos el del Sr. Moret, era agradan. El gestO cariñoso y la frase melosa 5 llegar con esta cuestión al Parlamento. no los abandonan en asuntos diplomáticos. Son Ya en pasados días se hubo de examinar dos armas de maravilloso poder, con las que en este mismo lugar la ventaja de que han salido muchas veces vencedores. en las Cortes se manifestase claramente, Nada niegan ni nada dan, ofreciéndolo todo, resueltamente el parecer de los partidos pero poniendo siempre plazos para cumplirlo. políticos sobre el trascendental asunto. El Sultán, por no convenirle, pues abrir las Cuanto equivaliera á aplazar la crisis puertas á la civilización sería tanto como abdicar de su trono, y el resto de los marroquíes para conseguir semejante objeto, habría de significar una habilidad en provecho por impedírselo ese fanatismo tan encarnado en ellos, unos indirecta, otros directamente del régimen liberal y del partido impeson resueltos enemigos á la europeización. rante. Por esa causa se tuvo desde luego A propósito de esto recuérdase que hace ya por cosa segura que en la reunión de los años cierto príncipe inglés inició el proyecto consejeros responsables se mantendría la de formar un Sindicato comercial inglés en balanza en el fiel. Sobre ello versaron Marruecos. La iniciativa, no sólo encontró todas las conversaciones de los hombres apoyo entre los ingleses, sino que quisieron políticos, los cálculos de probabilidades, ponerla inmediatamente en práctica. las previsiones, las profecías y todo géAl efecto, formaron una comisión, presidida nero de cabalas. Porque aun en situapor el Príncipe, para proponer al Sultán el proyecto. Marchó la comisión á Fez, encon- ciones francas, despejadas, se gusta aquí trándose con que e! gran Visir buscaba siem- de contar con lo misterioso y con lo pre un pretexto para no recibirla; pero como imprevisto. ¡No hay para qué decir en este caso la informalidad árabe luchaba con cuánto se prestan los sucesos de estos la terquedad británica, el musulmán no tuvo días á esa clase de aficiones! más remedio que atender por fin al Príncipe y La solución de dejar á la mayoría de á sus compañeros. las Cortes el cuidado de fijar el criterio El moro, envuelto en su blanco ropaje, sendel partido liberal sobre la extensión del tado en el suelo, llevándose de vez en cuando fuero de guerra acerca de los delitos conun polvo de tabaco á la nariz, escuchaba con indiferencia la conversación del Príncipe, que tra la Patria y contra el Ejército- -espele aseguraba que con la creación de un Banco, cie que corría como muy válida- -llenaba la construcción de algunos muelles en los pue- de sorpresas y confusiones á los parlablos de Ja costa y tender ciertas líneas férreas, mentarios. La intención con que se lleconseguiría el Imperio grandes beneficios. varían las aguas por ese cauce, era objeto Cuando el ingles hubo concluido, el musulde mil cavilaciones y pesquisas. Y desde mán, soltando la cajita del polvo, señaló hacia el camino para llegar á la disolución de el Príncipe dirigiéndose al interprete: Dile á este señor Príncipe que he oído con mucho las actuales Cortes, nasta la eliminación gusto su relación, pe o que el Sultán no acep- de determinados elementos, todo se bustará lo del Banco, porque tiene las cajas del te- caba por ese lado. Ya se anticipaba por soro llenas de oro, utilizándolo cuando quiere los mejor orientados que no se resolvería y sin trámites de ninguna clase. En cuanto á en el Consejo de ministros la cuestión de la construcción de los muelles, ignoro si el se- fuero, limitándose el proyecto de ley, ñor Príncipe ha visto las muchas lanchas y que en é ¡habría de leerse, á fijar la conlas muchas barcazas que hay en toda la costa creta y severa penalidad para los señalapara llevar las mercancías á los buques, cargándolas y descargándolas los moros. Y por dos delitos y el procedimiento para hacer los procesos sumamente rápidos. De último, que admitiríamos lo del ferrocarril si supiéramos en qué emplear tanto camello, tanto ese modo el punto más grave se dejaba asno, tanto caballo y tantos moros para la car- para el Parlamento y se sacaba al Minisga. y arrastre. terio, por lo pronto, de ¡as proximida- Jl él todo se lo debemos y de él todo lo esperamos. Nuestro más profundo agradecimiento. La tirada del número extraordinario de M B C de ayer está agotada. Mlcanzó la cifra de 186.000 ejemplares. CRÓNICA POLÍTICA ANTE LA Aígeciras, 11 de Enero. A DIPLOMACIA Mohamed Torres es MORA un anciano venerable, de mediana estatura, blanco como los copos de nieve y con modales propios de un fraile mistico. Sus compatriotas reconocen con satisfacción los triunfos que ha conseguido en su larga vida de estadista y la acrisolada honradez que ha demostrado siempre. Su salud ha quedado algo quebrantada en su reciente viaje á Fez, adonde fue para recibir instrucciones del Sultán con motivo de la Conferencia, pues no se hace, con los ochenta y pico de años que cuenta, esa clase de viajes íin sentir quebrantos físicos. Había hecho yo gestiones varias veces para sostener con él una entrevista; pero su hijo puso al principio algunos inconvenientes, alegando que su padre estaba muy atareado. Por fin, después de esperar cinco días, recibí aviso de que me esperaba Sidi Mohamed Torres. Acompañado de! intérprete de la Legación española, fui al domicilio del viejo ministro, una casa de construcción antigua y de triste aspecto, lino de los soldados moros que había en el porta nos condujo á una habitación interior, pintada de azul y que recibía claridad por un hueco abierto cerca del techo. Cubría el suelo una linda alfombra de fabricación árabe, reduciéndose á esto, á varias colchonetas y 8 tres sillas todo e! decorado y mobiliario. Al vernos entrar el anciano, abandonó una de las colchonetas en donde estaba sentado, y después de saludarnos, hizo ocupar al intérprete una silla, á mí otra, sentándose é! en la que estaba frente á mí. -Es para mí un gran pjacer- -le djje- -cambiar algunas palabras con el hijo de Marruecos que ha empleado toda su habilidad en defender con la mayor lealtad y nobleza á su país... ¡Oh! no he hecho más- -interrumpió T o rres- -que cumplir con mi patria como todo fyuen hijo debe hacerlo con la suya. Y cambiando de conversación inmediatamente, me preguntó: ¿Ha pasado usted por Algeciras? -Sí, señor- -ie contesté- -y por cierto que había en ella alguna alarma porque creían que wo iba á celebrarse allí la Conferencia. -Vuestro Gobierno- -agregó- -propuso que se celebrara la Conferencia en Madrid, pero, por fin, ha desistido de sus propósitos. A ese acto se le concede mucha importancia. ¡Oh! sí; -s muy importante, pero nada ocurrirá. ¡La paz sea con todos... sí, con todos... con todos- -repetía el vieio musulmán aigo emocionado. L