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A B C SÁBADO i3 DE ENERO DE 1906. PAG. 7. EDICIÓN 1 a POSTALES EUROPEAS 1 AS C H A U F F E U S E S Las convenci- Y LA ANACONDA das del automovilismo, las chauffeuses, á quienes los rigores invernales ni moderan el ardor ni extinguen el fuego, acogerán con sorpresa una moda que va á imponerles Londres. Se trata de una nueva piel para la confección del clásico é inevitable guardapolvo, lanzada L reptil no son á propósito para la confección de prendas, y sólo la de la anaconda llena las condiciones apetecidas. En efecto, la serpiente sudamericana, llamada por los sabios eunecte murinus, tiene, por lo general, diez metros de larga, y está dotada de los más bellos colores; su piel bermeja, adornada de anillos de oro y grandes manchas negras, forma un conjunto de tonos admirables. Por medio de un tratamiento especial, la lanzadora de la anaconda- -en este caso su ma- los gruñidos del oso vulgar, huirán ahora aterradas al oir los silbidos de la bicha, gritrm do: ¡Lagarto... lagarto... lagarto. F. MORA COSAS CJuen principio de semana... que ahorcan cu lunes! solía exclamar la ironía de ¡IU. -Stros abuelos recelando malos fines allí donde nada buenos se presentaban los comienzos. i S; S. LOS NOVIOS SALIENDO BE LA CAPILLA. Terminada la mi. d ae las velaciones, los nuevos esposos, del brazo, y seguidos de la comitiva regia, se dirigieron al salón de la Armaduras para firmar el acta del matrimonio y hacer la inscripción en el Registro civil. Nuestra fotografía está hecha en el momento de desfilar los recién casados por la galería del salón de la Capilla. Fot. G 0.1i este invierno por una ch- Juffeuse inglesa de alta distinción y de gran mérito. ¿Una nueva piel... Imposible, dirán los descreídos. El repertorio está agotado, y ya no existe en zoología animal peludo á quien el femenil capricho no despelleje para realzar gracias y bellezas. Sin embargo, la original dama inglesa de quien os hablo, parece ser que ha encontrado el medio de evitar los inconvenientes que ofrecen las prendas destinadas á los viajes en automóvil, unas demasiado pesadas, y otras sumamente ligeras y de poco abrigo. Según asegura la revista de modas inglesa; de donde tomo la noticia, la piel de serpiente es de tanto abrigo como la de astracán, la de armiño, la de zibelina, ó la de nutria, teniendo sobre todas ellas la inmensa ventaja de sev mucho más ligera. Pero todas las pieles de má industrial- -ha conseguido que las escamas permanezcan siempre adheridas á! a piel y ésta obtenga la misma consistencia y flexibilidad que la seda ú otra tela cualquiera. La prenda confeccionada con la piel del hermosísimo reptil, no sólo resulta ligera y de mucho abrigo, sino que es también impermeable. Es decir, que la anaconda parece ser que dentro de muy poco ha de constituir e! vestido obligado de la chauffeuse elegante. Sin embargo, los sastres y modistos de West End dudan de la consistencia de la nueva piel y le predicen muy corta duración. Mas no hay que hacerles caso; tal vez sean los celos los que inspiran esas profecías. La piel de serpiente vencerá y no tardaréis en ver á los chauffeur! convertidos en ennecie murinus y á las chauffeuses en anacondas. De juzgar nosotros con el mismo criterio, es cosa de escamarnos del añito que se nos viene encima; porque la verdad es que Enero viene pegando. Tenían antes la fama los calurosos meses de Julio y Agosto de ser los que sacaban de quicio á los mortales, encendiendo y atizando la llama de las pasiones humanas. Muchas de las barbaridades en que incurre el rey de la creación, se las explicaban los sociólogos por el exceso de calor, hasta el punto de que el lenguaje llamaba al arrebato acaloramiento. Y las gentes que antes corrían azoradas ante Ahora nos resulta Enero, el fresco y pacífico Enero, más alborotador de corazones y encendedor de ímpetus y vehemencias, qué Julio y Agosto juntos. Pruébalo plenamente la honda mella que viene haciendo en los pechos que más abro-