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CUATRO NÚM. NICA 36 7 CRÓUNIVER- MADRID 73 DE ENERO DE 190o. NUMERO EXTR. 10 CÉNTIMOS. SAL ILUSTRADA. Porque si, como es de presumir, la obra se organiza con inteligencia y cariño, ayudando, según se espera, al mejor éxito de ella los Gobiernos hispano- ameT ecompensando el público los esfuerzos y ricanos, los productos de la industria de gastos que representa la publicación de nú- aquellos pueblos, la riqueza de su suelo meros de 16 páginas como los que hemos he- y subsuelo, las manifestaciones de su cultura y de su arte darán noticias interecho para informarle ampliamente de todos santísimas del desarrollo de su vida aclos sucesos de actualidad, con un servicio tual y nos enseñarán á conocerlos y estipostal y telegráfico perfecto é interesantísi- marlos mejor, y á obtener, por lo que á mas fotografías, ha elevado la tirada de nosotros respecta, una ventaja recíproca. nuestro diario en los últimos días á la im- La Exposición atraerá á M. adrid y detendrá en él á muchos americanos que, cuanportante cifra de do viajan por Europa, á lo sumo atravie 1 25.000 ejemplares. san de paso la Península. El trato engendra el cariño, y más cuando la sangre da base para el afecto y las inteligencias r están unidas por el medio capital de comunicación entre ellas: el lenguaje. El ejemplo que nos ofrecen los diplomáticos ALGO DE CONSUELO. Sordina pu- de aquellas Repúblicas y los individuos sieron ayer en Jos asuntos políticos de ellas que permanecen algún tiempo 3 as fiestas de la boda de la infanta María entre nosotros, testifican de esta verdad. Teresa; algo también el interés y la exDesde lejos, no percibiendo de nuespectación que motiva el Consejo de mi- tra vida social sino lo más externo, no nistros que se ha de celebrar hoy. Que- pueden ser los juicios lisonjeros, aunque dó, pues, bastante espacio para que las algo de favorable ponga en ellos la simpersonas que miran más allá del momen- patía. Acostumbrados como nos hallamos to presente apreciasen en todo su valor á vivir dentro de casa y á dejarnos abel Real decreto publicado por la mañana sorber por lo que ocurre en su interior, en la Gaceta y relativo á la Exposición por las contrariedades y contiendas case internacional que de los pueblos de nues- ras, por las nimiedades y hasta miserias tra raza, la Unión Ibero- Americana pro- íntimas, no nos damos cuenta de cómo, yecta celebrar en Madrid. Dicho Real bajo qué aspecto y en qué posiciones los decreto, refrendado por el Sr. Moret, que nos observan desde fuera nos ven. (tiene por objeto la concesión temporal de Acicalándonos un poco, somos mucho más terrenos, para tan plausible y patriótico presentables. La proyectada Exposición fin en los campos de la Moncloa. puede ser ocasión feliz de acicalamiento. Verdaderamente, son meritorios los Por eso hay que hacer votos porque la esfuerzos de ¡a mencionada Sociedad por Unión Ibero- Americana realice su patriósostener y estrechar los vínculos entre tico y fecundo plan, y tributar franco España y aquellas naciones hijas suyas aplauso á los Gobiernos que, como el acique ocupan gran parte del continente tual; ayuden á esa realización. americano, y por crear cada día lazos MANUEL TROYANO nuevos. En medio de la mortal indiferencia que la masa social siente hoy hacia todo, de la apatía con que se asiste. todo, del desmayado escepticismo con que se trata de todo, no es pequeña fortuna la de JDodas son siempre motivo de fiesta. que un grupo de hombres de buena voBodas reales en Madrid lo son de tad conserve el fuego sagrado de esas re- júbilo popular y Madrid alegre, Madrid laciones sacratísimas para todo buen es- en la calle, es el pueblo más pintoresco pañol, en espera de que generaciones más del mundo, entusiastas, más clarividentes y mejor Hubo, pues, peregrinación universal á educadas acierten con cuanto la comuni- la plaza de Oriente. Los afortunados cación amplia, frecuente, intensa, intelec- mortales que tenían invitación penetra tual y material de los pueblos hispanos ron en Palacio. No todos alabarán su de uno y otro lado del Atlántico puede fortuna, porque si buen espectáculo pretener de elevada, fecunda y provechosa. senciaron, buenos sudores y buenos apre Y uno de los medios más eficaces para tones sufrieron. Era curiosísimo, y con avanzar hacia el ideal de una familia de ello podría escribirse un saínete, ver dennaciones que mutuamente se aman, se tro de Palacio las agudezas á que apelaamparan y protejen, sin menoscabo algu- ban muchas personas para poder peneno de la propia autonomía y representa- trar en las galerías sin tener autorización ción en la historia, habrá de ser el pro- para ello. Unos habían perdido las papeyectado Certamen, el cual ¡ojalá llegue á letas, otros las habían dejado olvidadas convertirse en Exposición permanente! en casa; quién iba invitado por él mis- CIRCULACIÓN DE A B C CRÓNICA POLÍTICA MADRID AL DÍA mísimo Rey, pero con invitación personal, telefónica; quién era grande de España y se había dejado el uniforme en casa; ésta era dama de la Reina; aquélla pariente de la institutriz que fue de la Infanta. Todo inútil. La consigna era terminante. Mucha gente, con invitación y todo, se quedó en los patios porque ya no había sitio para más en las galerías. El sexo débil se mostró, como siempre en estos casos, el más fuerte: rompió las filas militares, arrolló á la fuerza armada, casi justificó la tan cacareada reforma del Código militar... Era la plaza de Oriente al mediodía un hervidero humano. El Madrid que allí se reunía tenía conciencia de que no iba á ver nada, y, sin embargo, allí se congregaba al olor de la fiesta, sucumbiendo á su irresistible tentación de manifestarse en bullicio. Una temperatura tibia y un sol velado por ligeros celajes prestaban á la reunión mayor atractivo. Cuando los recién casados se asomaron al balcón de Palacio, la fiera rugió de sa- tisfacción. Ya estaban recompensados su paciencia y su deseo. ¡Vivan los novios! gritó con toda confianza. jVivan los Infantes! hubiera sido el grito más cortesano; pero el de ¡vivan los novios! era más llano, más madrileño. Y ese grito fue el que resonó por la tarde en las calles que los novios recorrieron al ir á visitar á la madrileñísima Virgen de la Paloma; á la Pilarica de la villa del oso y del madroño. Día grande, en fin, día fausto; día de los que Madrid desea para ofrecerse todo lo alegre, todo lo callejero, todo lo efusivo que él es, porque lo lleva así en la sangre. Más de doscientas bodas se celebraron para aprovechar la coincidencia, y de paso los premios y las medallas concedidos álos que se hiciesen leer la Epístola en ese día. Y doscientas bodas representan ochocientas ó mil familias madrileñas en festín continuado. Con lo que holgada será la advertencia de que la fiesta regia matrimonial trascendió á muchos hogares y á muchos rincones de Madrid. No hubo otros asuntos, ó si los hubo, como el político que se presentó amagando tormenta hasta el punto de hacer decir á mucha gente, á imitación de los vendedores de billetes de Lotería: Mañana sale, mañana ó como el del proceso del crimen de Bellas Vistas, en el cual hay ahora, según todos los indicios, pista segura y no pisto como lo hubo antes, la atención pública estuvo atenta solamente al acontecimiento regio. Veremos, si hoy hay boda, con quién se casa el Gobierno, ó si, como también, se dice, no se casa con nadie. A última hora de la noche hubo en las Vistillas un incendio que orodujo m m o DF t r a s GEOGRÁFICAS Y SQOAIB