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SE AÑO CUATRO. NÚM. 366. CRÓNICA U N I V E R SAL ILUSTRADA. 1 EMADRID, 12 DE ENERO DE 1906. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS. consuelos de la ciencia á la más imponente morada de los marroquíes donde existe un dolor, son los médicos españoles; como contraste á esa voz triste del musulmán que desde lo alto de la mezquita canta la hora llamando á la oración á los mahometanos, hay un reloj público, demostración de la civilización, que regula con su lengua de bronce, con su idioma universa! Ja vida de todos, y ese reloj es español; español es el idioma que más se habla en Marruecos, español el dinero que más circula, y, en fin, allí donde el progreso haya dado alguna señal de vida, se ve las manos y los sentimientos de los españoles. Nosotros, como Francia, tenemos posesiones en Marruecos que sirven de asilo á toda Europa en África. Somos los verdaderos vecinos, teneaaos intereses comerciales y de subditos como ninguna otra nación. Y si hemos de tonssr en serio el alegato de algunos intelectuales alemanes, de q u í los rubios rífenos son de raza central de Europa, ¿qué podríamos decir á esto Sos españoles y sobre todo la región andaluza, donde hay pueblos tan amigos de sus tradiciones qu conservan las costumbres árabes? En una ciudad muy próxima á ¡a culta y honrada de Algeciras todavía ocultan las mujeres, como las morí s, su sembtente cuando salen á la calle. Los alemanes, los franceses y los ingleses reciben del Tesoro imperial subvenciones ó favores parajos gastos que hacen en terreno marroquí, como, por ejemplo, la concisión militar de cada país. España, cuanto hace, es costándole su dinero, regando allí parte del sudor y ds la sangre de los hijos de esta desventurada nación. Francia, con su política, nos ha restado en Marruecos honores y puestos que nosotros habíamos ganado en buena lid, con trabajos y con virtudes. Ella ha conseguido que sea francés el director facultativo de la Comisión de higiene, en Tánger, cargo que por su índole es de importancia; francés es también ahora el del lazareto de la cos ta; -ella trabajó hasta privarnos de la fabricación de la moneda marroquí; ella es la protectora del sherif de Wazan, personaje religioso de gran influencia entre los moros; francés es el coronel jefe de las tropas imperiales; francés es el encargado de satisfacer los caprichos del Sultán, llevándole bailarinas ó damas que le proporcionen un nuevo placer, y en fin, Francia no perdona medios para aislarnos de influencia en Marruecos y para ser ella la única aue se deje sentir en el Maghzen. La vecina República ha tenido como aliada para conseguir estos provechos, que debían gozar los españoles, excepto el de buscar encantos al Sultán, que es oficio que no sabemos desempeñar nosotros, nuestra indolencia, nuestra apatía, que por algo somos vecinos de árabes. Mientras en Tánger tenemos ya muchos años una comisión militar que cuesta al Erario español mucho dinero, y, que á juzgar por el tiempo que está en tierra africana debe conocer hasta el mas obscuro rincón de Marruecos, los ingleses, los otros tratantes con los franceses en el negocio marroquí, tienen también á sus militares estudiando el campo de Gibraltar, hasta el extremo de que no hace muchos meses decía un personaje diplomático establecido en Gibraltar, que anualmente salen todos los oficiales ingleses á practicar ejercicios de conocimiento del terreno de aquel campo, teniendo todos que llegar al más obscuro y apartado sitio en donde después almuerzan opíparamente. Va para tres años que está descompuesto nuestro cable y todavía no ha sido posible conseguir que se componga, habiendo necesidad de utilizar el cable inglés. Nuestro representante en la Conferencia debe tener la habilidad suficiente para hacer valer nuestros derechos, si nos los quieren negar achacándonos debilidades. Confiemos en su patriotismo. CUULÜRMO SÁNCHEZ CABEZAS ANTE LA CONFERENCIA Algeciras, 1 o de Enero. que han de empezar Próximo el díaenenAlgecíras, el acto más las discusiones iraportante, por lo que entraña, que hasta ahora registra la historia de los pueblos y en el que se probará si ya somos tan humanos que nos doble ga más la fuerza del derecho que e) derecho de la fuerza; es necesario que no haya un español que no conozca en toda su extensión el asunto de Marruecos; importa mucho que todos los corazones que en esta tierra laten palpiten con un verdadero amor á la Patria, y no seríamos dignos de ella y 3 e nuesfra época si ¡a Prensa no se dirigiera á infundir en los espíritus de este noble pueblo los grandes alientos que para este caso se precisan. La historia con sus narraciones y la experiencia con su obligada enseñanza nos demuestran que Jos pueblos, como los hombres y como las familias, tienen también su fin, precediéndole un período agónico. Estas idas y venidas, estas discusiones de las Potencias sobref- Marruecos, no dicen otra cosa sino que ese imperio está llamado á desaparecer. Marruecos está muriendo, y esa reunión de naciones no es más que concilio de allegados que quieren recoger la herencia. Es muy aventurado profetizar lo que en Algeciras va á ocurrir. Tenga ó no un fin siniestro la Conferencia, si no material, cuando raenos moralmente tienen algunas naciones que perder algo. Si hemos de hacer caso á las palabras que me dijo el Mokri, derechos legítimos sobre Marruecos nadie tiene; pero si hemos de dar crédito á lo que otros llaman sus derechos sobre ese Imperio, nadie los posee ni en calidad, ni en cantidad como España. Los ingleses hablan de la ley que impone la neutralidad del Estrecho; los franceses se presentan como vecinos por la Argelia y como acreedores del Sultán; los alemanes buscan el pretexto de sus intereses comerciales; los italianos basan su influencia como nación bañada por el Mediterráneo, y, por último, los Estados Unidos nos salen ahora diciendo que ellos tienen más derechos que nadie, en cuanto fueron los primeros que abolieron la esclavitud y que hicieron tratados con los Estados berbericos. La colonia española es la más numerosa que hay en Marruecos, y si ella no ha podido hacer fortuna, porque no ha dejado de ser materia explotable y explotada, tiene el orgullo de advertir que esos edificios alegres, risueños, llenos de luz y de color que se levantan frente al aduar marroquí, como si con su alegre aspecto fueran la satisfacción que siente el progreso freníe al atraso, están construidos por la mano del obrero español; los que han llevado allí la propaganda de las doctrinas civilizadoras y cristianas han sido los frailes españoles; los que han abierto escuelas en todos ¡os pueblos de la costa, facilitando amplía instrucción para todos, crean en Jesús, crean en Ma? homa, oren en la sinagoga, oren en la capilla Sprqtestante, somos los españoles; el vapor que relaciona al mundo con Marruecos, es español; ios que á las doce del día dan de comer á todos los que tienen hambre en las cocinas económicas, son españoles; Jos que asisten á los enfermos por obligación, gratuitamente, y llevan los POLÍTICA UZ y TAQUÍ- P o r no variar de RAFOS tema, ayer se habló también de crisis. Con menor oportunidad no se puede tratar del asunto. Hoy es un día fausto para la familia Real. Con motivo del matrimonio de la iníanta María Teresa y del príncipe Fernando de Baviera, son numerosos los personajes extranjeros de regia estirpe, huéspedes de Jos Reyes de España; numerosos los festejos que se celebran. Incluir en el programa una crisis ministerial, siquiera sea cai acterística de nuestro país, equivaldría á forzar demasiado la nota. Además, una nueva crisis á espaldas del Parlamento sería un hecho harto crudo é indigesto aun para estómagos acostumbrados á digerirlo todo. La Representación nacional, la nación misma tiene derecho á saber por qué cambian á cada paso los directores de sus asuntos. No olvidemos que en Diciembre de 1904 se verificó la salida del Sr. Maura del Gobierno, sin que parlamentariamente aquel singular acontecimiento haya sido explicado todavía. Tampoco se sabe la causa de la sustitución del general Azcárraga por D. Raimundo Villaverde, ni la de los diversos cambios y mudanzas efectuadas en su Gabinete por el Sr. Montero Ríos, y, aun cuando las de la salida de este señor y la entrada del Sr. Moret en el Gobierno se conocen demasiado bien, la premura por sacar los presupuestos adelante y la misma presión de las circunstancias no han consentido que parlamentariamente se ventile bien ese hecho. Mas, ahora, el de producirse una crisis y quedar la opinión pública ayuna del verdadero proceso de aquélla, de los trabajos llevados á cabo para evitarla, de la razón de su inutilidad, de los grados de transigencia ó intransigencia que se han marcado en las negociaciones, de todas las circunstancias, enfin, que pueden contribuir al esclarecimiento del juicio público, dejaría un fondo amargo y funesto de recelo y de enojo en el alma de la nación. L Bietiora DE o r a s GEOGMROS y SOOAIB