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A B C. JUEVES 11 DE ENERO DE i 9 c 6 PAG. 3 EDICIÓN 2. a los 23.420 niños que nos han enviado sus memoriales, pero... ni Gaspar. Melchor y Baltasar juntos, ni nosotros teníamos dinero para complacer á tantos. ellos, encorvado su cuerpo por diplomática reverencia, pasan saludando, joviales, los novios; graves, los reyes; dignos, los príncipes; gallardos, los infantes. Junto á los representantes de las cortes extranjeras permanecen los introductores de embajadas. -Toman asiento ya los Reyes en el estrado, previamente dispuesto en ei salón donde se ha de bailar; en él se sientan también los Príncipes y los Infantes; poco más tarde siéntanse también, próximos á ellos, los embajadores extranjeros. Y súbitamente se extienden, armoniosas y delicadas, las rítmicas notas de los bailables, compuestos por autores antiguos, tal vez para fiestas palatinas. Poco tiempo después, los mayordomos y gentiles hombres hacen un espacio entre los invitados, y en él, pausadamente, se forma el cuadro del rigodón de honor. Báilanlo las dieciseis parejas, en cuyo obsequio es el baile. Hacen vis á vis S M el Rey, que lleva uniforme de capitán general, la banda de Carlos III sobre su pecho y las insignias del Toisón, y la princesa Pilar que viste un precioso vestido de- delicado tono cruzándose con la banda de María Luisa. Las demás parejas las formaron: el archiduque Federico, que vestía el uniforme de teniente coronel del batallón de cazadores de Fígueras, que bailó con la infanta Paz; el príncipe Jorge de Baviera, con uniforme de oficial bávaro, con la infanta Eulalia, elegantísima con una blanca toilette y soberbias perlas; el príncipe Luis Fernando, con uniforme de Calatravo, con la infanta Isabel, que lució un bonito; vestido verde de delicado tono; el infante don Alfonso de Orleans, con la condesa Ow; el príncipe Reniero, con la condesa viuda de Toreno; el duque de Almodóvar, con la condesa de Tovar; el príncipe Conrado de Baíiera, con la embajadora de Inglaterra; el príncipe D Enrique, con la duquesa de San Carlos; el príncipe Adalberto, con la señora de Moret; el príncipe D Alfonso de Baviera, con la señora de García Prieto; el príncipe D Genaro de Borbón, con la condesa de Tattenbach; el príncipe D. Felipe dea Borbón, con la esposa del ministro del Brasil; el infante D Luis de Borbón, con la condesa de Mirasol; el Sr. Moret, con la duquesa de Fernán- Núñez. Todos los infantes y los príncipes vestían de Calatravos, á excepción de D. Conrado, D Enrique y D. Jorge, que lucían el uniforme del Ejército bávaro y cruzaban sus pechos con Jas bandas de Carlos I I I Las infantas y las damas que bailaron este rigodón de honor llevaban sobre el pecho las bandas de Carlos III, unas; otras, las de María Luisa. Y era una nota bonita ver con qué pericia sorteaban ellos los sables y las espuelas de sus uniformes, de las gasas y bordados de los vestidos de ellas, y con qué simultaneidad, con qué precisión hacían unos y otros las distintas figuras del ceremonioso rigodón. S. M la Reina, con el Príncipe viudo, veía desde el estrado, con singular complacencia, el señorial baile. Una vez terminado este rigodón, se bailaron otros más alternando con walses, y fueron todos ellos indistintamente bailados por el Rey, los Príncipes y los Infantes, con distinguidas y bellas damas de las muchas que había entre las invitadas. Enumerar á todas ellas es labor superior á nuestra fuerza, y forzosamente, por ser tantas las que acudieron anoche al baile de Palacio, habíamos de incurrir en error. ¿Los primorosos vestidos que llevaban? ¿Las valiosas joyas que lucían? Tan imposible es describirlas, como dar los nombres de sus poseedoras. Sería cuestión d? mucho tiempo v de mucho espacio, cosas ambas de que, teniendo en cuenta la hora algo avanzada de la noche en que terminó la fiesta palatina, no disponemos. El buffet se abrió á mitad del baile, entrando primeramente el Cuerpo diplomático y los grandes de España. Después los demás invitados. EL BAILE EN PALACIO A las nueve y media de la noche comenzaron á llegar á la Plaza de Armas coches conduciendo álos invitados á la fiesta regia. Una muchedumbre de gente curiosa se agolpaba cerca de la puerta de Palacio para ver descender de los carruajes á las señoras, que lucían primorosas toilettes de diversos colores y valiosas joyas, y á los caballeros, que ostentaban vistosos uniformes de las distintas armas, de las distintas órdenes militares, de las distintas dignidades civiles. Muchos también vestían de negro frac, calzón hasta la rodilla y media de fina seda, ceñida á la pierna. El zapato de estos caballeros era un zapato escotado de charol, con un bonito lazo de negra seda. Los invitados subieron por la espaciosa escalera del alcázar, adornada, con el lujo y buen gusto propio de los servidores de los reyes, con artísticos grupos de plantas y de flores. En las caras todas reinaba la alegría, y los saludos entre los conocidos, amigos y parientes eran afectuosos, motivando las conversaciones generales el deseo comande la felicidad de los Infantes. Las personas que asistían á la brillante fiesta, caminaban por el soberbio salón de las Columnas y continuaban lentamente á causa de la aglomeración, admirando las bellezas que encierran la saleta, la antecámara de Gasparini, fas habitaciones de Carlos III, que tiene sus altos ventanales sobre el espacioso jardín del blanco alcázar. La admiración d e todos sube d e punto cuando, después de caminar lentamente, llegan al gran comedor, habilitado para el regio baile. Allí la luz inunda la estancia, haciendo brillar, como lluvia de oro, el oro de los artesonados, los tonos claros de los frescos que los grandes maestros pintaron en los techos y en los muros, ¡os tapices de difíciles y artísticos entretejidos que con su trama imperceptible reproducen escenas históricas ó novelescas. Se aproxima la hora de la presentación de la Corte. Un gesto de impaciente curiosidad se dibuja en los semblantes, sonrosados por la tibieza del ambiente, embalsamado de perfumes diversos. A los tonos claros de los vestidos de las damas hay que sumar la nota, también pálida, de las flores delicadas que adornan el salón. Al fin se abren pausadamente las puertas del salón del Trono; un murmullo que se extiende por la estancia es precursor del silencio que se hace después; suenan graves, sonoras, unas palmadas, y de las habitaciones de la Reina madre parte ceremoniosa la comitiva Real, abriéndola paso los mayordomos de semana y el jefe superior de Palacio. Después de éstos, aparecen joviales, sonrientes, las Reales personas, á cuyo frente marchan los novios; ella, con elegante toilette de blanca gasa, sobre viso rosa, y adornándose con una diadema de brillantes y esmeraldas y collar de las mismas piedras; sobre su pecho crúzase la banda de Carlos 111; él, luciendo el uniforme de húsar español y con la banda de la misma Orden. Una ola de luz recorre el hermoso salón; las gentiles cabezas, al inclinarse graciosamente hacen rebrillar las joyas que ostentan; el oro de los uniformes irradia también, y entre esta ola de luz caminan, saludando, joviales, sonrientes, las Reales personas que forman la Real comitiva. Esos representantes de las cortes extranjeras aguardan rígidos, inmóviles, e 5 paso los novios los reyes, príncipes é infantes, y ante POR TELÉGRAFO 1 a exemperatriz Eugenia. Varis, 10, 11 m. Procedente de Londres, ha llegado anoche á esta capital la exemperatriz Eugenia. X 1 a princesa de Battenberg. París, I O 7 La princesa de Battenberg ha visitado hoy varios Museos. Esta noche asistirá á la representación de la Ooera. X p l presidente- de la República. París, io, 7 n. M r Loubet, en compañía de su esposa, ha asistido esta tarde al concierto que la famosa orquesta inglesa London Sytnphony Orchestra ha ejecutado en el teatro del Chatelet. X a elección presidencial. Pasado mañana se firmará el decreto convocando á la Asamblea nacional para la elección de presidente de la República, la cual se verificará el día 17 y no el 16, como se había dicho. L PARA LOS GOLFOS cincuenta pesetas que nos entregó Lasseñora Madrileña casi cubana para una los golfos, y que nosotros pusimos en manos def Dr. Tolosa Latour para que las diese el empleo que considerara más conveniente, las ha entregado éste ilustre y querido amigo nuestro al Gobernador civil, como secretario del Real Patronato de las Escuelas- Asilos, para que las ingrese en tesorería. Reiteramos las gracias á la anónima donante y hacemos votos porque su hermoso proceder sirva de ejemplo y estímulo. miiK. jjiimim i FIRMA DEL REY yer firmó S M las siguientes disposiciones: Marina. Nombrando comandante general de la escuadra de instrucción al contralmirante 1 D Juan José Matta. -Ídem vocal del Centro Consultivo al contralmirante D. Juan Jácome Pareja. Ídem director del personal al contralmirante D Federico Estraín. que cesa en el cargo de vocal del Centro Consultivo. ídem director del material al capitán de navio de primera clase D Julián García de la Vega, y cesando en este cargo D Emilio Luanco. Nombrando á éste director de Hidrografía. Nombrando ayudantes de S. M el Rey á los capitanes de fragata D Ángel Luances y; D. Joaquín Barriere. Concediendo la gran cruz del Mérito Naval blanca á D. José Ricart. Promulgando las leyes de fuerzas navales) para los años de 1905 y 1906. Guerra. Haciendo merced de hábito de la Orden militar de Montera, á los príncipes Enrique, Jorge y Conrado de Baviera. Concediendo cruz de segunda clase del Mérito militar blanca, pensionada, al maestro de fábrica de segunda clase, D José Colomina, y al teniente coronel de Estado Mayor D Claudio de la Cuesta; y disponiendo se declare pensionada la que se concedió al teniente coronel de igual Cuerpo D Rafael Aparici. Ídem de primera clase sin pensión al teniente de artillería O. Joaquín Usunáriz, y al co- A