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Bien sabido ea que los relojes de torre sistema Canseco son los mejores conocidos en todo el mundo que gozan de privilegio de invención en España y en el Extranjero; pero por si acaso aún hay qnien dnde de la snpei- rioridad de los relojes de torre sistema Canseco, véanse las siguientes CERTIFICACIONES Provincia de Madrid Sr. D. Antonio Canseco, relojero, Madrid. En nombre de esta Corporación quo presido, tengo el gusto de manifestarle lo completamente satisfecha que se encuentra la misma de la exactitud y equidad con que ha cumplido usted su compromiso adquirido con dicha Corporación, colocando en el edificio quo ocupa este Ayuntamiento el reloj convenido, que además de su mérito artístico y elegante está dando el resoltado que so apetecía desde su colocación en el mes de Octubre de 1882, hasta la fecha, pudiendo competir con el mejor y do mayores aspiraciones. Lo que tengo ia satisfacción de comunicarle para los efectos que procedan. Dios guarde á usted muchos años. Valdelagu na, etc. El Alcalde, FRANCISCO HIGUERAS. a D. Manuel Villalsilla, Alcalde Presidente del Ayuntamiento de Orusco (Madrid. CERTIFICO: Que el reloj de torre colocado por D- Antonio Canseco, relojero de Madrid, en esta villa ea cj mes de Sepüom bre de 1880, está dando excelentes resultados, no habiendo sufrido hasta el día teterioro de ninguna especie. Y para que conste y satisfacción de dicho Sr. Canseco, expido la presente que firmo y sello con el de esta Alcaldía, ea Orusco, etc. Firma por su mandato, Pío VAÍLEJO ASTOLARIO. D. Pascual Sancho, Alcalde- Presidente del Ayuntamiento de Mejorada del Campo (Madrid) CERIIHCO. Que en el mes de Enero del año 1885, adquirió este Municipio un reloj de torre de los del sistema de D. Anto nio Canseco, relojero de Madrid, habiendo ofrecido tan buenos resultados que hasta la fecha no ha sido necesario reclamar ningún auxilio industrial, marchando exactamente como el primer día en que quedó colocado. Y para que dicho Sr. Canseeo pueda hacerlo constar donde le convenga, expido la presente que firmo j sello en Mejorada del Campo, etc. -PASCUAL SANCHO. D. José Ordoñez Ortix, Alcalde del Ayuntamiento de San Martin de la Verja. CERTIHCO: Que el año 1886, se insta ó por D. Antonio Canseco, vecino de Madrid, un reloj de torre de los de su sistema, el cual por sus buenas- QOndiciones ha seguido su marcha sin interrupción alguna, y con el cual este Ayuntamiento y vecindario en general se halla altamente complacido por sus excelentes resultados. Y para que conste á petición del indicado Sr. Canseco, pongo la pre ente que ürmo y sello, etc. -JOSÉ ORDOÑEZ. D: Manuel Gutiérrez Villaverde, Secretario del Ayuntamiento de Peñascosa. CERTIFICO: Que el reloj de torre colocado en este Ayuntamiento, por cuenta del Sr. Canseco, en primeros del año 1888 viene marchando con ia mayor regularidad desde su instalación hasta la fecha, por cuya razón este vecindario está completamente satisfecho de su adquisición. Y para que pueda el referido Sr. Canseco hacerlo confiar dunde le convenga, libro la presente que firmo y sello, etc. MANULL GUTIÉRREZ (Se continuará) Los pedido? dirigirse á D. ANTONIO CAWSECO, Paseo de las Delicias, 52, Madrid. 3 A. BIBLIOTECA DE A B C ABNEGACIÓN Y AMOR 35 Me? bsazó. -Haz So que has resuelto, Onésimo; eres el mejor d? ios des Se fue á París, y entré en casa de! Sr. Colard. 5 de Tebreío. Esta na iana, durante el almuerzo, Jacoba me ha anunciado el casamiento de Reina Viriaux; se casa con un procurador de Besanccn. -No es por hablar, señor, pero habían pensado en usted. El gran Viriaux es rico; ha comprado casi todas las tierras del señor conde... Cuando Reina me encontraba no cesaba de hacerme preguntas... ¿Qué hace el notario? ¿No estaría mejor casado? Ya comprendía yo de io que se trataba. Quizá haya hecho raai no ha blándole á usted antes; pero Reina no le convenía á usted. Hi dinero no lo hace iodo; usted no es de su clase. Después de esta conclusión inesperada, me eché á reir: no es de mi ckse; yo, hijo de aldeano! Entonces tomó la palabra el aristócrata Bautista: -TPep. e razón, Sr Onésimo; no hay que reírse de lo que d ¡ce. Ya sé que usted es hijo del tío Dupuis, que era irás interesado, si c a b e que el gran Viraux; pero eí señor conde y la señora condesa le han formado, por decido así, á su imagen, y ahora es usted como ellos, byeno para el pobre y el corazón en la mano. ¿Es que no sé yo lo que sucede en la notaría? No persigue lisíed á los que no pueden pagarle y presta usted dinero en seciero á los deudores que van á ser embargados. ¿Es que nc! os veo enjugándose los ojos cuando se marchan? E! tío Basseí me lo ha dicho el otro día: Es un notario de Dscs. No, Reina Viraux no le convenía á usted; tra bajadla, si Jo es; pero interesada como su padre, capaz de csqi ar un huevo para vender su pelo. El parentesco nada significa. No se avergüenza usted de su origen, y tiene usted razón; pero le han inculcado á usted ideas cuando era pequeñito; esas ideas han crecido con usted, y chora no podría usted prescindir de ellas. Los Viraux son honrados, pero de otra clase. -Entonces, amigo Bautista, estoy condenado al celibato, pues no creo que ¡a marquesa de Aiglcmont me ofrezca nunca ia mano de sus hijas. -Yo tampoco! o creo, Sr. Onésimo; pero deje usted, la señora condesa, allá en e) cielo, influirá sobre nuestro destino; sabe mejor que nosotros lo que á usted ¡e conviene. He estrechado la mano de) anciano. Tiene usted razón, Bautista. i 5 de Febrero. Después de su casamiento, el conde v; ajó más de dos años. Visitaron los recién casados Suiza, Holanda, Aubtria, pasaron todo un invierno en Roma, otro invierno en Argel. Su ausencia fue hábil; las gentes olvidaron la precipitación con que se habían casado, el origen humilde