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3 C. MARTES 9 DE ENERO DE 1906. PAG. 4. EDICIÓN 2. a registrado en e! juzgado en la madrugada de ayer. Llegó el archiduque Federico, hermano de la Reina, viniendo á aumentar el número de príncipes reunidos en Madrid con motivo de las próximas bodas. Y por la noche se celebró en el palacio de la infanta Isabel una magnífica fiesta, á la cual asistió medio Madrid y con la cual se abre el programa de las muchas solemnidades que anteceden y seguirán al fausto acontecimiento anunciado para el día i 2. La política en calma. N o hubo crisis, esto es, no hubo Consejo de ministros. Así está de firme la situación. vínculos á las familias reales de Europa. Con el tío del novio, el príncipe D Alfonso de Baviera, ha venido su esposa Luisa deOrleans, hija del duque de Alengón. Tiene treinta y cinco años, está casada desde 1891 y tiene un hijo. Los príncipes Jorge y Conrado, que también han venido, son dos apuestos mancebos, oficiales del Ejército bávaro, y nietos por parte de padre, del Regente de Baviera, y por parte de madre, del Emperador de Austria. H e tenido curiosidad de ver estos días el cuadro de Galofre que representa la boda de la infanta doña Amalia con el príncipe Adalberto, abuelos del futuro de AEMECE doña María Teresa. Se verificó la ceremonia el 25 de Agosto de j 856, y los retratos de la Reina Isabel, del rey Francisco, de O Donnell, de Ríos Rosas, de Pastor Díaz, de todos los que figuran en el cuadro, son de un gran parecido. Como N PROBLEMA Ninguno de los pro- dama de la Reina figura la duquesa de Fl NANCJ ERO blemas que va á resolver la Conferencia de Algeciras interesa tanto Medinaceli. Isabel 11 está guapísima á España como el de ¡a creación de un Banco con uno de aquellos ricos trajes de vonacional de emisión en Tánger. Si las Poten- lantes de encajes que ella solía usar, y que cias se ponen de acuerdo para crear un esta- realzaban tan admirablemente su figura blecimiento de esta índole, sí el Sultán acepta majestuosa. la idea, recibirá un rudo golpe nuestra influenEl príncipe Adalberto era todo lo que cia comercial en el Imperio, porque la moneda se llama un buen mozo de arrogante preespañola es la única que allí circula. Pero no es sencia, y doña Amalia era muy bella. esto lo más grave: lo temible, lo aterrador es Ya no vive ninguno de los que figuran que con la creación de un Banco de Estado volverían á la Península más de cien millones de en el cuadro, y á ios cincuenta años de aquel matrimonio se celebra el de los plata española que circulan en Marruecos. Cuando vamos convenciéndonos de que uno nietos de los que entonces se casaron. El príncipe de Battenberg, que pasó de los factores que más han influido en nuestro cambio, ha sido el excesivo número de monedas ayer por Madrid, es hijo del difunto Ende plata en circulación, cuando están de acuer- rique de Battenberg y de la princesa do la mayoría de los economistas en que debe- Beatriz de Inglaterra, hermano, por lo mos cuanto antes desmonetizar gran parte de tanto, de la futura Reina de España, t s esa plata, surge el pavoroso ploblema de la repatriación de más de cíen millones con los cuá- oficial de la Marina inglesa. El rigodón de honor con que se inaules ya no contábamos. La plata vale hoy 1 10 francos el kilogramo; guró anoche el baile en el palacio de la como el kilo representa 200 pesetas de nuestra infanta doña Isabel, fue un rigodón de moneda, la plata acuñada vale menos de la mi- príncipes en el que estaban representados tad de su valor nominal. Esos cien y pico de los Borbones, los Hapsburgo, ¡os Witmillones, al regresar á España, aumentarían tellbach y los Orleans. por lo tanto considerablemente nuestro stock Los hijos de la infanta doña Eulalia de moneda enferma; su aparición en la Penín- son muy gallardos, y recuerdan á los sula haría subir indefectiblemente el precio de hermanos de su abuelo paterno el duque los francos y el de las libras. Se complica el problema si consideramos de Montpensier, que fueron los mejores que en esta cuestión estamos completamente mozos de Francia cuando reinaba su paaislados; nuestro caso es especialísimo, y para dre Luis Felipe. UN MADRILEÑO las demás naciones no han de tener valor los argumentos que en nuestra defensa podemos aducir. Se trata de regenerar á Marruecos, de ensanchar las relaciones comerciales con el Imperio, de europeizar su Hacienda, para que le sea posible pagar los intereses de los empréstitos emitidos desde que estalló la insurrección. E J! baile dado anoche por la infanta doña IsaPara regularizar la situación económica es in bel en su palacio de la calle de Quintana dispensable la creación de un Banco, lo desean abre el programa de fiestas con que se festejatodas las naciones; Francia, Inglaterra y Ale- rá la boda de la infanta doña María Teresa y mania, en desacuerdo sobre algunos puntos, en el príncipe D Fernando de Baviera. éste están de acuerdo; somos los únicos á quieA la riquísima decoración artística de la casa nes ese proyecto afecta profundamente. se agregó la de las flores, prodigadas con esCon lo dicho sobra para demostrar que la plendidez, y la de la luz, que á torrentes ilutarea de nuestros delegados en Algeciras ha de minaba los salones del palacio. La gran fiesta, el baile, se celebró en los ser ardua y muy delicada, y que las decisiones de la Conferencia pueden tener una influencia cuatro salones que tienen vistas á la calle de indirecta en nuestra vida económica interior. Quintana: el verde, en el cual se destacaba un soberbio retrato de! príncipe Luis Fernando, con uniforme santiaguista; el blanco, decorado con soberbios espejos, en el cual, y sentados en ricos sillones, presenciaron un momento la JWladrid alberga estos días á príncipes fiesta los Reyes; el verde, de gusto moderno, y princesas que han venido para y el gris, donde la infanta suele recibir á asistir á la boda de la infanta María T e- diario. El buffet se había instalado en el comedor, resa y que están unidos por estrechos cuyas paredes ostentaban ios hermosos taoicss de Goya. La mesa formaba herradura y ella brillaba riquísima vajilla y primorosa cristalería. La orquesta estaba en la ga ería próxima a! gran salón. A las nueve y media empezaron á llegar los invitados, subieron las señoras directamente á los salones haciendo escala muchos de los hombres en las salas de tresillo y de fumar que están á la derecha. No solamente los salones mencionados; todos los demás departamentos de la casa, el despacho de S. A. la biblioteca, el estudio de música, estaba abierto y á disposición de los visitantes. Por cierto que entre ellos se comentaba la cuestión de las Ordenes militares, de la que tanto se ha hablado estos días. El Rey, se decía, ha devuelto el escritoprotesta con la fórmula de visto Al señor Coello se le ha admitido la renuncia que presentó de consejero de dicha Orden. Y no ha pasado más. Citar nombres de las personas que, además de la familia Real, asisferon, sería incurrir en omisiones involuntarias y en el enojo de las comprendidas en la omisión. Para las invitaciones se guardó un orden que comprendía, en primer término, álos grandes de España, á sus hijos y á sus nietos y seguidamente al Cuerpo diplomático Del Gobierno estaban el Sr. Moret, el duque de Almodóvar, y los Sres. García Prieto y Gasset, estos dos últimos con sus respectivas señoras. También estaban el gobernador civil y el alcalde. Poco antes de las diez llegó la familia Real, siendo recibida por la infanta doña Isabel. Vestía el Rey de almirante; la Reina, de encajes blancos y se adornaba con brillantes; las infantas doña Teresa, de rosa; doña Paz, de blanco listado de azul y rosa, luciendo aderezo de brillantes y rubíes, y doña Eulalia, de blanco con valiosas joyas. El Príncipe viudo, que no bailó, vestía uniforme de general, y el príncipe Fernando, de capitán de Húsares. Los príncipes austríacos vestían uniformes militares de su país. La infanta doña Isabel lució un precioso traje Pompadour, brochado blanco, con ramos de flores. Inútil es decir que se multiplicó atendiendo bondadosa á sus invitados. En el rigodón de honor, tomaron parte, además de las Infantas y los Príncipes de ¡a familia, el embajador de Alemania Sr. Radovitz, como diplomático más antiguo, y en ausencia de su señora, la del ministro de! Brasil, que le sigue en orden de antigúe dad. El Rey bailó con la infanta doña Isabel. La familia Real pasó si buffet á- las doce y media. Poco después se retiraba el Rey, porque á las siete de esta mañana marchará á La Ventosilla, y momentos después la Reina, la infanta doña María Teresa y el príncipe don Fernando. Doña Eulalia, sus hijos y demás Príncipes se quedaron al cotillón. Los invitados pasaron a! buffet cerca de las dos. En el cotillón se repartieron á los extranjeros, como regalos, panderetas y castañuelas. A las tres salían ios invitados de! Palacio de la calle de Quintana, que por cierto estaba iluminado con luces eléctricas imitando hachones HÍ sido una fiesta magnífica y digna de la infanta doña Isabel. Con esto está dicho todo ANTE LA CONFERENCIA U EN EL PALACIO DE LA INFANTA ALTEZAS REALES DE PALACIO S. M el Rey con el príncipe viudo de Asturias y el príncipe Adalberto de Baviera, fueron ayer en automóvil á ¡a Casa de Campo. El Rey ha agraciado con el Toisón de Oro al oríncioe Alfonso de Envera.