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A B C DtOMINGO 7 DE ENERO DE 1906. PAG, i 2. EDICIÓN CONCURSOS DE A B EL DE LAS UVAS señor notario contó los granos, desprendiéndolos uno por uno de su tallo, y él, bajo su fe, posee el número de uvas, número que consignará en el acta notarial que se extienda y que publicaremos como término de este concurso. A B C ofrece como premio á la persona que acierte el número exacto de u as del racimo, QUINIENTAS PESETAS CONCURSOS DEA BC EL DE LAS UVAS E l RACIMO TTENE Nombre 4. a Las soluciones sólo serán admitidas hasta el día 3 ¡de Enero á las tres de la tarde. Las que se reciban con posterioridad serán anuladas. 5. a El día i de Febrero procederemos ante el citado señor notario á examinar los boletines recibidos y á adjudicar el premio á la solución aue señale el número exacto de uvas Si dos ó más soluciones coincidiesen se procederá á un sorteo. UYAS de las siiseripciojses reeemtoolsables de A 15 C en la Empresa anunciadora L TIROIJEWEM, C o n d e d e R o m a n o n e s 7 y 9 ent. los bonos reemboisables de las suscripciones de A B C, Dornicm Población JOSÉ DOMÍNGUEZ Plaza de Matute, 8, 3. derecha. CAFES aroma concentrado con R e a l privilegio. S e r r a n o 31, y E s p o z y Mina, IX. CONDICIONES ¿CUÁNTAS UVAS TIENE ESTE RACIMO? Ante el notario dei muy ilustre Colegio de esta corte D Federico Plana se ha hecho la fotografía del racimo de uvas que publicamos. Hecha la reproducción fotográfica, el propio Son las siguientes para tomar parte en este concurso: 1 Llenar el boletín anterior. 2. Cada lector puede enviar las soluciones que quiera, siempre que para cada una utilice un boletín. 3. a Las soluciones pueden enviarse á la mano á nuestras oficinas ó por correo franqueadas como impresos, con un cuarto de céntimo, indicando en el sobre CONCUASO DE TAS UVAS A B C. SECANO, 55, SE COMPRAN bonos de ¡as suscripciones reembolsables de A B C, en las siguientes Agencias: Sociedad General de Anuncios, Alcalá, 6 y 8. D. Emilio Cortés, Jacometrezo, 5 0 La Prensa, Carmen, 18, primero. NO SE DEVUELVEN LOS ORIGINALES IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE A 8 C 26 BIBLIOTECA DE A B C 43 NEGACI 0 N Y AMOR ZJ índole, que no estaran en pugna con vuestro legítimo dolor: por la tarde, hermosos paseos, magníficos sermones; por la noche, una partida de whist con personas amables y formales. Esto es lo que os ofrecen de todo corazón vuestras dos primas y amigas sinceras. Aceptadlo sin titubear. VALERIA Y OFELIA DE VARSANGE, aNiza, 5 de Diciembre, Villa de las Magnolias. El conde casi no me dejó terminar. -Bien, pequeño, tengo ganas de aceptar. Soy como 1 wn animal herido que trata de huir. En cuanto á las pri- mas, me parece que se han vueito terriblemente predicadoras. ¡Bah! No debo aburrirme más tiempo aquí. Tú vas á volver al colegio para trabajar de firme y obtener el bachillerato; Pedro me echaba en cara que hubiera aceptado tu sacrificio; estará satisfecho. Aprovecha estos meses de invierno, pues pretendo á mi vuelta encontrarte hecho todo un bachiller. Durante el almuerzo se ocupó de los preparativos de su marcha con prisas algo infantiles. Hubiese deseado ponerse en camino al día siguiente. Esto era un indicio seguro del aburrimiento que le dominaba. Me habló largamente de sus primas. -Hace treinta ños que no las he visto; no eran hermosas entonces; la mayor, Valeria, con diez años más que yo, fea, raquítica, buena chica, excelente chica, si no se hubiese dejado guiar por Ofelia, que es una peste. Ofelia io dirigía todo en la casa: padre, madre y hermana; se le puso en la cabeza que había de casarse conm go. ¿Sabes por qué? Para no cambiar de nombre, para que sus hijos llevasen e! apellido de Varsange. ¡Ah! está orgullosa de nuestra nobleza, de ello respondo. Muy rica, mucho más rica que yo, no me gustaba y, además, amaba á Edith, á mi querida, á mi dulce Edith. La irascible Ofelia no quiso perdonarme; no se ha casado, no sé por qué. Una herencia ha sido causa de nuestra riña absoluta. N o importa, debo agradecerles, ahora que estoy viudo y triste, que se acuerden de mí: tendr gusto en volverlas á ver. Terminados sus preparativos se puso en camino; volví al colegio, donde encontré á Pedro muy satisfecho de la resolución de su padre. Aquí un temor se apodera de raí y me obliga a pararme. Temo ser demasiado severo con el hombre débil y bueno que fue mi bienhechor. Temo que una palabra de censura brote, contra mi deseo, de mi pluma, y, sin