Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SE AÑO CUATRO. NÚM. NICA 36i. CRÓUN 1 VER- S MADRID, 7 DE ENERO DE 1906. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS. venida del rey Eduardo, y mas tarde con las de la presencia del Kaiser. Total, par, Mayo ya lo verán ustedes: seis días df clase y curso aprovechado. Hubo dos novedades teatrales. En la Zarzuela La infatúa de los bucles de oro, un éxito legítimo para Sinesio Delgado, de lo que se alegrará no sólo el autor interesado, sino el público sin pasiones, y en Martín El huerto del Trances, con muñeco muertes violentas, expiación por anticipado y delirio general del públicoamo y señor de todo lo juzgado y po juzgar. El disloque del éxito como dirían anoche muchos de los espectadores. AEMECE SAL ILUSTRADA. con más fervor que nunca, dan una lección á esas naciones civilizadas, demostrándoles con sus actos que no es Marruecos Abd- el- Azis, ni los cuatro árabes que le rodean, sino que lo son todos los que han nacidoen esa tierra, no Jllgeciras, S de TZnero 1906. sirviendo de nada contar con la voluntad de 1 1 os que alcancen con su poderosa y clara uno que se llama soberano, si no se está de inteligencia hasta descubrir los secretos acuerdo con el otro soberano, el soberano del porvenir, deduciendo á través de los casos pueblo. concretos los abstractos, podrán precisar hoy Y no lo dude nadie. Los delegados del Sul cuál es el plan de la Conferencia y profetizar lo tán, que son astutos, tratarán de reírse una vez que en ella ha de suceder. E ¡disgusto de los alemanes con los france- más de la diplomacia europea; si así no fuera, si los arrinconaran tanto que les obligaran á ses, que ha sido el motivo principal de la celehacer algunas concesiones, el pueblo marroquí bración de esta reunión internacional, casi ha desaparecido con la publicación del Libro negará lo que el Sultán ofrezca. Y ya sea por medios pacíficos, ya sea acuAmarillo de Francia, que desarma con sus declaraciones el enojo del rival, contribuyendo diendo á la violencia, si es que eso es lo que también á estas corrientes de armonía las pú- en definitiva se busca, cabe preguntar: ¿Espablicas manifestaciones de amistad y simpatía ña, qué piensa? ¿Cuál será su sitio? Hasta el próximo artículo. que el pueblo germano está haciendo á los ingleses tratantes con la vecina República en el GUILLERMO SÁNCHEZ CABEZA negocio marroquí. Suavizadas en parte estas asperezas internacionales, créese que la discusión principal ha de ser entre moros y europeos; los primeros haciendo valer sus derechos, y los otros busI a densa niebla que envolvió á Madrid cando recursos más ó menos legales para mezdesde las primeras horas de la maclarse en asuntos interiores de la casa ajena. Pero como este asunto de Marruecos está tan drugada y las acertadas disposiciones dicreñido á primera vista con la lógica, cuando tadas por las autoridades años atrás imlos europeos pudieran alcanzar algo, si es que pidieron ayer que los vecinos de Madrid algo alcanzan, de los delegados del Sultán, presenciasen el paso de los Reyes Manada habrían conseguido, porque Abd- el- Azis gos. Se murmura que este año han venies un Monarca que tiene escasa influencia en do en automóvil, á gran velocidad, fal su país. Había que contar con su hermano tando á las órdenes vigentes- -por algo Muley Mohamed, ó sea el pretendiente, que son reyes, y si muchos que no lo son las tiene en pie de guerra, hace cuatro años, á todo atropeJlan, mejor habían de atrepellarlas el Imperio, gobernando en gran parte de él como si fuera legítimo Rey, y hasta cobrando ellos, -y con ¡os divertidos é inevitables en las mismas costas tributos para el sosteni- accidentes de todos los días. En los cenmiento de sus soldados. Es tan grave la guerra tros oficiales, como de costumbre, no se civil que registra hoy Marruecos, que sólo se tenía noticia alguna del asunto. encuentra algún parecido en la invasión de los Al mediodía la niebla se dis pó, y la Benemisas, descrita en forma tan galana por el gente, aprovechando lo benigno de la musulmán autor del Bosque Virgen. ANTE LA CONFERENCIA LOS ESTRENOS Ü N LA ZARZUELA. ía infanta de tos bucles de oro, cuento infantil de Sinesio Delgado, música de Pepe Serrano. Pues, señor, y va de cuento, ya que de un cuento se trata, éste era un rey muy malo, que tuvo un hijo; éste hijo murió siendo muy joven y dejó esposa é hija, una preciosa criatura de bucles de oro; las dos desaparecieron de la corte y no se supo de ellas en mucho tiempo; pero un buen día, el rey malo tuvo remordimientos de la trágica muerte de su hijo, y para evitar una guerra civil en su reino, mandó á varios emisarios que recorrieran todo el reino, aldea por aldea, hasta encontrar á la infantita, que había de ser, á la muerte del rey, la herei dera de la corona. La infantita, ignorante de su verdadera condición, vivía como una pastorcita, en el campo, feliz y enamorada de un zagal, dulce como el arrope y bueno como una bendición. Los emisarios la encuentran en una posada, al lado de una vieja, que en las largas noches invernales la hacía relación de cuentos y consejas. La pastorcita recobra su rango, y es proclamada, á presencia del rey, como futura reina. El monarca, por razones de Estado, quiere que se case con uno de los tres príncipes que la propone; pero ella Jos rechaza, porque se acuerda del pastor de sus villancicos, y mal lo pasaría la pobre si no viniera en su ayuda la viejecita de las historias, que delante del rey se despoja de sus hábitos y se da á conocer como la viuda del príncipe, como madre de la infantita, á quien ya se lo dada el corazón. s El rey se espanta ante la súbita revelación. Los negocios en la corte no pueden ir más desastrosamente; la guerra compromete sus dominios, la catástrofe se avecina, la derrota es inevitable... Pues, señor, que cuando el Rey espera tristes noticias, anuncio del fin de su reinado, se ve sorprendido por la llegada de su ejército, que le da jvivasl un poco desentonados, pero entusiastas- -hay que tener en cuenta que vuelven de la guerra y ¡buenas traen las gargantas para exigirles que vengan afinados los valientes guerreros! -y proclama iriuns fante, victorioso á un desconocido que, como llovido del cielo, cayó, reanimando á las desorganizadas huestes y decidiendo con su coraje el buen éxito de la batalla, y este desconocido resulta que es el zagal de nuestro cuento, por que no hay nada más fuerte que el amor. Se casan, son felices y colorín colorado. MADRID AL DÍA Había que entenderse con el Raisuli, que cuenta con algún ascendiente entre sus compatriotas, y obra conforme á su capricho, sjendo por miedo á su poder y á sus hazañas, reconocido por el Emperador, mientras él no reconoce la autoridad del Sultán más que en aquellos casos en que cree que no existe disparidad con su criterio. Había que saber qué harían los disidentes como el hossain del Sus; qué pensarían bandidos como, el moro Valiente, y cuál era el estado de ánimo de todos los marroquíes: si continúan sintiendo en sus pechos el odio contra el invasor, contra todo lo que proceda de los extraños y hiera su fe, sus tradiciones y sus costumbres. Entonces podrían las naciones europeas afirmar que trataban con el pueblo de Marruecos. Es increíble que países como Francia, como Inglaterra, como Alemania, como Italia, como los Estados Unidos, se i- eúnan alrededor de unos moros astutos, con intención de alcanzar de eüos cosas que sólo pueda conceder el país, sin fijarse en que mientras los delegados discuten, los marroquíes, el que es joven y el que es anciano, el que viste rica chilaba y el que cubre su cuerpo con harapos, todo lo que constituye pueblo, con sus amenazas, con sus demostraciones de odio, amartillando sus escopetas, afilando sus gumías y hasta orando temperatura, se dedicó á pasear para tener un motivo razonado de cumplir hoy el descanso dominical, ya que en una semana que ha traído dos días festivos no será el trabajo lo que la rinda. La recepción en Palacio estuvo muy concurrida, según los que á ella asistieron. De puertas afuera tuvo mucho público, para el que siempre es una novedad cosa tan poco nueva como el desfile de coches y la exhibición de uniformes. Pero sobre gustos no hay nada escrito, con haberse escrito tanto. Todo fue palatino ayer. Además de la recepción, hubo por la mañana capilla pública; por la tarde, capitulaciones matrimoniales, y por la noche, banquete íntimo. Por algo era día de Reyes. El crimen de Bellas Vistas siguió despertando la curiosidad pública, algo desconcertada ya é inclinada al pesimismo. Se dictó una Real orden á gusto de los estudiantes. Se dispone que se abran las clases, como si nada hubiera pasado, cuando terminen las actuales vacaciones. Las actuales que se empalman con las de la boda, y éstas con las de la visita de los reyes de Portugal, y luego con las de la