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4 B C S Á B A D O 6 D E E N E R O D E 1906: P A G s i E D I C I Ó N i. a. 000 pesetas ai gobernaaor para las E s cuelas Asilo. 1.000 á k señora marquesa de Squilache para la r fa á beneficio de los pobres. 3. COC al Patronato de la trata de blancas. 6.o5o á la Asociación Matritense de Ca d. d, 5 o o al Asilo de Santa Cristina. A ccidente del trabajo. E n la Fábrica de Tabacos fué cogido ayer p o r una máquina de picar e ¡operario E u g e n i o Alcántara, resultando con varias heridas en ia pierna izquierda, calificadas de pronóstico r e servado. F u é trasladado al hospital Provincial. A rroüado p o r un c a r r o E n la calle del General Ricardos fué arrollado por el carro que guiaba Guillermo Gambo, resultando con la fractura completa de la tibia y el peroné izquierdos. F u é curado en la Casa de S o c o r r o de! puente de T o l e d o Cuicidios. En el embarcadero del Canal se suicidó ayer, disparándose un t i r o en la sien derecha, itn sujeto llamado José Orozco Diéguez. También ayer tarde fué encontrado en el estanque grande de la Moncloa el cadáver de un sujeto llamado Cecilio Guillen. E n un bolsillo de la americana tenía una carta explicando k) s móviles p o r que se quitaba la vida. A primera hora de anoche se arrojó desde el piso segundo al patio de ¡a casa núm. 19 y 31 de la calle de la Escalinata, un sujeto llamado Antonio Bueno, p r o d u c i é i d o s e en la cabeza heridas que fueron calificadas de graves al hacerle la primera cura en! a Casa de S o c o r r o del C e n t r o I os consumeros. Dos empleados de Consumos iiamados Antonio Vi. ñol y D o m i n g o Naranjo disputaron ayer en ei paseo ae la Florida con el jornalero Manuel Pereira, agrediéndole y causándole una hei- ida en la mano derecha. aida desgraciada. Al pasar ayer por frente á la iglesia de San Antonio de la Florida el alumno de la Academia de Caballería D Francisco Cabrerizo, se le espantó el caballo que montaba y le arrojó al suelo. El jinete resultó con la mano derecha fracturada. También sufrió conmoción cerebral. 1 adrón capturado. F r e n t e á u i a taberna del A r r o y o de Embajadores fue detenido anoche lin sujeto llamado Manuel Estévéz, que llevaba un bulto, arrojándole al suelo al ser detenido. Conducido á la Delegación, se negó á declarar la procedencia de los objetos que se le encontraron. Estos eran varios candelabros, un crucifijo, una medialuna y un paño de damasco. El detenido estaba procesado p o r r o b o A tropellado p o r un coche. El coche de punto núm. 4 9 0 atropello ayer tarde, en la Puerta del Sol, á un joven de catorce años, Adolfo Rivero, repartidor de la Central de teléfonos interurbanos, que se causó contusiones graves en la cara y e! cuello. I I na coz. E n la Casa de Socorro de! distrito de Palacio, de M a d r i d fué curado ayer de madrugada un carretero, llamado Esteban Valdés, de la fractura de la séptima costilla, lesión que le había producido al darle una coz la muia del carro que Esteban guiaba. E ¡suceso ocurrió en la ca e de M e n d i zábal. El carretero ha sido conducido en grave estado á su domicilio. núm. 3o, se g u n d o domicilio de los S r e s Nogal y A g e r o robaron ayer mañana una cartera con zoo pesetas, un reloj de plata, otro de acero, dos gabanes y otros efectos. Se ignora quiénes sean l o s autores del hecho. A rrollada por un t r e n Haciendo maniobras en agujas en la estación del N o r t e el tren expreso núm. 2 arrolló ayer mañana á una mujer llamada T e r e sa del Puerto y la destrozó oor completo el pie derecho. Curada de primera intención en el Gabinete médico de la estación, fué llevada en una carai Ha al hospital d é l a Princesa, d o n d e ingresó en grave estado. Parece que la causa de! accidente fué que Teresa estaba recogiendo carbonilla p o r cuenta del contratista de este servicio, y no advirtió que el tren retrocedía hacia donde ella estaba. I os matones de oficio. E n la calle de Claudio Coello, esquina á la de Víllanueva, se encontraba ayer tarde el estudiante José Serrano hablando con una ins titutriz. Pasaron p o r dicho sitio dos chulapones, que comenzaron á dirigir al estudiante frases molestas. Serrano recriminó sus impertinencias, y como insistieran dio un puñetazo á uno de elios, llamado José Verdasco, el cual sacó uña navaja y le infirió una herida grave en una ingle, que le fué curada en e! Gabinete médico del barrio de Salamanca. El agresor, que hace dos días salió de! a cárcel, fué conducido á los calabozos de! j u z gado. Robon la calle de la M o n t e r a E 24 BIBLIOTECA DE A B C ABNEGACÍON Y AMOR 21 N o tuve que sentirlo; el éxito ha sido mayor de lo qué podía esperar; he pagado casi p o r completo la N o taría; marcho hacia una honrada y sóüda fortuna. P e r o la ausencia de P e d r o rae hace sufrir. Cada día echo más de menos la intimidad perdida; ya nadie me habla el lenguaje que tanto me gustaba oír. Asisto como espectador consternado, y al mismo tiempo impotente, á la lucha desapiadada d é l o s intereses, de las ambiciones: hermanos que tratan de despojar á sus hermanos, hijos que engañan á sus padres, ya ancianos; p o r todas partes la avidez, la avaricia, muchas veces la mala fe. Un gran cansancio se apoaera ue mi ante la inutiÜdaa de mis esfuerzos, y ante la desaparición de lo que era no ble hermoso y b u e n o 28 de Úiciemhre. M e q u e a e con el conde. M i misión fué más difícil de lo que presumía, y á veces tenía intenciones de ¡amar á P e d r o en mi ayuda. El conde era cada día más irascible, su alma aebil no podía soportar el dolor con la valentía necesaria. A veces, quejas indignas; aveces, lamentaciones pueriles; Jacoba había quemado una salsa, los p e r r o s estaban enfermos, ó bien llovía demasiado ó bien la sequía era alarmante; suspiraba, se lamentaba. Las vacaciones trajeron á P e d r o pero la presencia de su hijo no dulcificó el triste humor del conde. E r a de los que, para ser buenos, no pueden prescindir de la felicidad; la prueba á el que se veía sometido, le irritaba, le agriaba el carácter. E r a difícil reconocer en aquel hombre lleno de fantasías, atrabiliario, colérico, a! padre alegre, indolente y tierno de antes. El período d é l a s vacaciones hie una época triste aquel año; P e d r o volvió al colegio, donde debía preparar sus exámenes d é l a Escuela Politécnica. flor que prefería; sus manccitas pálidas estaban cruzadas sobre su corazón. P e d r o se inclinó sobre la cama V las besó. P o r lo l a r g o desgarrador y profundo que fué aquel beso supremo, creí que su alma iba á sucumbir. Luego, sin gritos, sin lágrimas, mirándola con máü amor que dolor, se arrodilló. Pasamos así la noche entera. E! fué quién d o o s i t ó á la muerta querida en el féretro, después se negó á abandonar ese féretro mientras la última paletada de tierra n o lo hubiese cubiertoYo estaba detrás de éi, preparado para retenerle en mis brazos si tropezaba al b o r d e de esa tumba, dispuesta á llevárselo si desfallecía. N o fué necesaria mi ayuda; terminados los funerales, volvimos al castillo donde nos aguardaba el conde. L o s accesos de su desesperación formaban contraste con e! dolor tranquilo de mi amigo. Sollozando, rfos estrechó entre sus- brazos: -M o r i r é no p o d r é sobrevivir. ¡Oh, hijos míos, sola tengo á vosotros en el mundo 1 N o me abandonéis vunca. -V e n d r á usted á vivir con nosotros, p a d r e mío; sólo nos separaremos para asistir á las clases; e acompañaremos, le cuidaremos, le querremos. ¿Vivirconvosotros? ¿DejarVarsangc? ¿Cómo pueden proponérmelo, hijo mío? ¿No están aquí todos los r e cuerdos de tu madre? Abandonar Varsange, sería como perderla por segunda vez. -P e r o ¿y nuestras carrera, nuestros estudios? ¡Vuestra carrera! ¿Para qué? Lo mejor es renunciai á ella. Soy rico; viviréis aquí. -C o m o usted quiera- -dijo P e d r o tristemente. Para él era, ya lo sabía yo, un d u r o sacrificio; no titubeó en hacerlo; pero se me presentaba á mí una ocasión única de pagar mi deuda de gratitud; fui á hablar