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A B C. SÁBADO 6 DE ENERO DE ¡906. PAG. 8. EDICIÓN i LA PRINCESA LUISA DE BAVIERA X QUE LLEGO AYER A MADRID, SALIENDO DE LA ESTACIÓN DEL NORTE seduce á su victima. Y no, Mariana prefiere el vuelo azorante pero libre de los pájaros, un amor de primavera, un calor de juventud, el de una juventud que no conoce, que ni siquiera la ha rozado con sus alas de mariposa, y une su suerte á la de un pintor bohemio de arranques bravios y simpáticos, de arrogancias que recuerdan las de Marcial en La Pasionaria. El pintor la libra á tiempo de posibles y nuevas asechanzas, y los esposos establecen su nido entre flores y besos, muy alto, cerca de lo azul, y son felices como en los amables cuentos de color de rosa, mientras el S r Bautista va agonizando lentamente, asfixiado p o r el calor de su o r o ante las mal reprimidas impaciencias de los parientes que aguardan su último suspiro para entrar á saco la caja... Esta es, como antes digo, la figura del avar o un gran acierto de Rusiñol, que Borras con talento pródigo destacó con arte supremo en el gesto, en la voz, en todos ¡os elementos coadyuvadores. E n los sacudimientos de su impotencia, en los transportes de cólera a! convencerse de que el o r o no domina cuanto abarca nuestro deseo, y principalmente en el acto segundo, en la escena con Rosario Pino, de una crudeza brutal, asqueante, pero de una habilidad soberana, estuvo maravilloso sencillamente. Antolín, el viejo tenedor de libros, nos inspira una profunda y viva simpatía. T r a e á nuestro recuerdo este delicado personaje, que ya Rusiñol hizo vivir anteriormente en un cuento suyo, la manera de Daudet, su íntima poesía de que tanto gustaba vestir á los héroes sencillos y modestos de sus narraciones... Mendiguchia lo hizo con tanto cariño como sobriedad, con expresión sincera y sin desnaturalizarlo ni un momento. También el joven actor S r Llano, en su agradecido papel, oyó muchos aplausos. Rosario Pino, como siempre, admirable. F u é Mariana una legítima compañera de otras creaciones de la insigne actriz. La obra tuvo un señalado y caluroso éxito. Sin embargo, reducida á más breves pro- EL PRINCIPE lili -rr r, iv DE SAVIERA X QUE LLEGO AYER A MADRID, AL SALIR DE LA ESTACIÓN CON EL REY Fot. GoñI porciones y limpia de algunos efectismos de mal gusto, ganaría mucho, El acto tercero sobra de raíz. La traducción, como hecha p o r un temperamento tan delicado como el de M a r t í n e z Sierra, primorosa. X p N E L G R A N T uestra Jiweníud, come TEATRO dia en cuatro actos. T uestra Juventud, representada no hace mucho en la Princesa por la compañía de F e r a u dy, es, como todas las comedias de Capús, una obra generosa, noble, expansiva, dialoga da con soberano ingenio. A su tiempo hablamos de esta obra, uno de los éxitos más grandes del teatro francés, y por lo tanto sólo debemos alabar hoy el buen gusto que los hijos del matrimonio T u b a u Palencia han demostrado haciendo un respetuoso arreglo, hábil y viable de la comedia de Capús. El éxito fué creciente, progresivo, y el público salió muy contento de la maíinée y encantado de la interpretación, especialmente p o r parte de M a r í a Tubau, que estuvo felicísima. FLORIDOR UN ESTAFADOR p r xiste en M a d r i d un individuo que se dedi ca á cometer estafas usando el nombre de personas y de casas conocidas. Entre los nombres que usurpa figura el de nuestro compañero S r Castell. Precisaremos un caso para conocimiento y advertencia del público. Se presenta en casa de un profesor de la Universidad, el S r V diciendo que es i edactor- jefe de A B C y tiene encargo de escribir un Diccionario Popular para la Casa editorial de los Sres. M o n t a n e r y Simón, de Barcelona. Solicita del S r V datos biográficos y dos ejemplares de cada una de sus obras de texto; obras que promete devolver á los pocos días ó, en otro caso, su importe, para lo cual extiende un recibo que firma O. Castel. Vuelve á los pocos días diciendo que necesita más datos y que aún no ha recibi- do fondos de la Casa editorial de Barcelona. Pide un vaso de agua ó busca un pretexto para que se aleje del despacho el dueño de la casa. Queda después, al despedirse, en volver al día siguiente. El confiado señor que le ha recibido no vuelve á verle; pero, en cambio, echa de menos en su despacho algunos libros ú objetos que, en su momentánea ausencia de la habitación, le hurtó el tal individuo. Tenemos noticia de que esto mismo ha hecho con otros varios profesores de! Instituto y en una sala de armas. Hemos puesto todos los medios, dando cuenta á las autoridades, para dar con el estafador, pero no lo hemos conseguido, y á fin de evitar nuevas sorpresas publicamos estas líneas. El sujeto en cuestión, se llama unas veces Castel (el recibo que firmó así obra en el G o bierno civil) y se dice redactor- jefe de A B C ó redactor de El Jmparcial, ó articulista de E? País; da á unos las señas de su domicilio en la calle del P e z á otros en la plaza del Á n g e l El individuo es, según las personas q u e p o r desgracia, han tropezado con él, alto, delgado, de cara afeitada y viste con bastante descuido. La casa de Montaner y Simón no tiene tal representante, según nos comunica contestando á un requerimiento nuestro. Son varias las veces que usurpando el nomb r e de nuestro director, S r Luca de T e n a ó de nuestro redactor- jefe, S r Castell, se cometen abusos semejantes, y debemos advertir al público que nadie de esta casa pide favores de esa clase y que no hay periodista en M a d r i d á quien pueda mortificarse pidiéndole un d o cumento de identidad, porque t o d o s poseemos un cííraeí librado p o r la Asociación de la P r e n sa y firmado p o r el gobernador civil, con el retrato del portador. Agradeceremos mucho a nuestros lectores que nos avisen los casos como el que consignamos ó que desde luego entreguen á ¡as autoridades, bajo nuestra responsabilidad, á las personas que se presenten usando el nombre de algunos de los redactores de este periódico ó el de este periódico mismo, sin justificar su personaüdad.