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fl. BC. VIERNES 5 DE ENERO DE 1906- PAG. 1 J. EDICIÓN 2. ROBO FRUSTRADO POR TELÉGRAFO Aafladolid, 5, 2 t. Hoy al amanecer se ha intentado cometer un robo audaz en el almacén de tejidos de los Sres. Santos y Junquera, situado en la acera de Recoletos, pero afortunadamente el timbre de alarma colocado en la puerta avisó á los dueños, los cuales bajaron armados de revólvers y dispararon sobre los ladrones. Dos de ellos huyeron y otro rué detenido ipor la policía que acudió atraída por el ruido de las detonaciones. La población está alarmada ante ia repetición de estos hechos escandalosos y reclama que se aumente en debida forma el servicio de pol- icía para garantir la seguridad del vecindario. el Papa no recibirá á D Alfonso en el Vaticano si éste persiste en su proyecto de visitar á los reyes de Italia. Un supuesto criminal POR TELÉGRAFO El Vaticano en Oriente POR TELÉGRAFO O orna, 4, 10 m. Dícese que el Gobierno italiano ha convenido un arregfo con el Vaticano sobre el protectorado de Italia en el Extremo Oriente, poniendo aquél á la disposición de la Santa Sede 35o.000 liras anuales. DE MEL 1 LLA POR TELÉGRAFO TT on Benito, 4, 10 m. Al tomar el tren en la estación de Magacela, fue detenido por Ja pareja de este puesto, Andrés Diestro y José Bermejo, el gitano José García Fernández, que por indicios era perseguido como autor del crimen de ayer del cual di cuenta. Es natural de Albacete; su fisonomía es repugnante. Al saberse la noticia de la captura, y que era conducido por la Guardia civil á esta cárcel, salió la multitud al camino y á voces pedía su muerte. Los guardias lograron librarle de las iras populares y meterlo en! a cárcel. -Montero. LAS REGIONES ESPAÑOLAS Mañana, sábado, publicará nuestro querido colega Blanco y Negro un númeroalmanaque para jpo 6. Sus 48 páginas, impresas á varios colores en papel estucado, estarán dedicadas á las regiones españolas, y por la originalidad de su forma literaria como por el lujo con que está editado, llamará extraordinariamente la atención y obtendrá de seguro un éxito inmenso. A O N ALFONSO XIII Y EL VAXJ TICANO POR TELÉGRAFO AAelilla, 4, 1 t. El vapor correo Sevilla 1 llegó de arribada forzosa á causa del mal tiempo. Se dirigía al Peñón, y á su bordo va el señor Villanueva, que tuvo un afectuoso recibimiento. Las obras del puerto continúan paralizadas, comenzando á emigrar los obreros. El Roghi visitó la factoría de la Mar cftica para ver el canal que se abre á su costa. Le parece excesivo y engañoso el precio de 76.000 duros que le piden para continuar los trabajos. Se gestiona el establecimiento de un zoco en Melilla con primas de exportación para neutralizar los efectos engañosos de la factoría. SE COMPRAN BONOS de las suscripciones reeembolsables de A B C en la Empresa anunciadora JL. OS T I R O L E SES, C o n d e ele R o m a n o n e s 7 y O, ent. 8 los bonos reembolsabas de las suscripciones de A B JOSÉ DOMÍNGUEZ le Matute, 3. derecha. SE 9O MPRAN bonos de las suscripciones reembolsables de A B C en las siguientes Agencias: Sociedad General de Anuncios, Alcalá, 6 y 8. D. Emilio Cortés, Jacomeírezo, 5 0 La Prensa, Carmen, 18, primero. NO SE DEVUELVEN LOS ORIGINALES ¡MPRENTA Y ESTEREOTIPIA Db A 8 C EL KAISER A ROMA POR TELÉGRAFO t í e r l í n 4, 9 n. Hablando hoy con el embaParís, 4, 4 t. Telegrafían de Roma a! Echo jador de Italia, el Kaiser Je ha anunciado de Varis que, en las declaraciones del Libro su visita á la corte de Roma, visita que realiza Blanco, la Santa Sede indica claramente que rá cuando vaya á la Exposición de Müán. 2O BIBLIOTECA DE A B C ABNEGACIÓN Y AMOR 1 J to no podía, por lo tanto, ni inquietarnos ni sorprendernos. Muchas veces me he preguntado á mí mismo después, de qué fuente misteriosa, deque profundidades del alma brota el terror que llamamos presentimiento. No olvidaré nunca la mirada de súbita angustia que me lanzó mi amigo, el temblor de su voz, el apretón convulsivo con que su mano estrujaba mi brazo: ¡Onésimo, ha sucedido una desgracia en casa! Me encogí de hombros, bromeé; pero al entrar en el locutorio se desvaneció mi confianza. Bautista estaba allí, no el Bautista parlanchín, sino un pobre viejo, cansado, con el cuerpo inclinado, la cabeza baja, los ojos inyectados; apenas podía murmurar con sus labios temblorosos: ¡Señor Pedro! ¡Oh, señor Pedro! Ni el uno ni el otro nos atrevimos á interrogarle. El director nos dirigía palabras de tierna compasión, buscando el medio de amortiguar la dureza del golpe que tenía que darnos; palabras que y a conocíamos: resignación, sumisión, decretos de la Providencia. Lo decía con dulzura, murmurando bajito, y escuchábamos temblando bajo la amenaza. Esas palabras tan dulces tenían un eco terrible en el fondo de nuestros corazones. Pedro las interrumpió con un grito desgarrador: Muerta! Y luego, no dijo más. con un gesto de su mano impuso silencio y se dejó llevar. Cuando entramos en el castillo oímos sollozos, y en algunos momentos gritos de cólera y de rebelión. -Vuestro pobre padre se desespera; señor Pedro, es preciso ir á su lado. Pero Pedro se había dirigido hacia la habitación de su madre; nadie se hubiese atrevido á retenerle. Sin que lo notaia, le seguí. La muerta dormía sobre un lecho de rosas blancas, la dose a todo, no temiendo nada! Nos podremos enorgullecer con ellos, yo te lo profetizo. ¡Excelente hombre! Al niño recogido por caridad íe prodiga, no solamente la vida material, no solamente los tesoros de su bondad, sino también su cariño paternal. Ningún extraño al verme allí, mimado y querido, hubiese podido creer que no era yo un Varsange como Pedro; jamás en aquella época me he sentido huérfano. Esas vacaciones quedan impresas en mi memoria como una época de dichas sin mezcla, algo dulce y consolador; quisiera insistir, contar con detalles nuestras escapadas, nuestros viajes de exploración, las provisiones de Jacoba saqueadas y acumuladas en nuestra bolsa, las chozas de follaje que construíamos en la isla, nuestra transformación en Robinsones, todas esas infantiles locuras cuyo recuerdo inspira un agradecimiento inmenso hacia quienes ¡as autorizaban. Escondidos detrás de Jos muros del castillo, vimos pasar la terrible tormenta de 1870. Cuando llegó la noticia del primer descalabro, el conde, recordando las tradiciones de su raza, se fue á combatir. No teníamos edad para seguirle, nos quedamos con la señora de Varsange, mezclando nuestras lágrimas de rabia y de dolor con Jas suyas de angustia. ¡Oh! Esas derrotas que se sucedían rápidas, esas derrotas cuyo nombre, después de transcurrir veinte años, hace pasar por mis venas el mismo escalofrío de indecible terror: Forbach, Reichshoffen, Gravelotte, Sedán, y las falsas victorias, las esperanzas engañosas y nuestra confianza en nuestro genio militar que se desplomaba. ¡Abandonar ape nas los bancos de la escuela, conservar aún en los labios las palabras Marengo, Austerli tz, Jena, creer invencible á la patria y verla vencida, vencida, siempre