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AÑO CUATRO. 359. CRÓNiCA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. tamos una pulgada sobre el nivel de las cosas, que, nos dan en rostro, ni vemos más allá de la última determinación. Uno porjuno se podría citar y comentar EUROSIS NA- Se oye tanta y tanta cuantos temas de conversación ocuparon CSONAL especie de noticias ayer el espíritu público, y no se encony (noticiones, de resoluciones personales traría uno sólo que indicase verdadera y tan extravagantes y absurdas, de deter- renovadora vitalidad. jCon decir que el minaciones colectivas tan estupendas, que asunto predominante fue una cuestión ya parece que nos encontramos en el pe- personal entre dos sujetos que pasan de ríodo de máxima exacerbación de la neu- los ochenta años está dicho todo! rosis nacional. Esto, que siempre sería Nos indignamos cuando más allá de grave circunstancia, lo es mucho más hoy los Pirineos nos representan como á un en víspera de dar hospitalidad en nuestro pueblo de castañuelas, guitarra y pandesuelo á la Europa diplomática, y estar, reta, y al saber que de fuera vienen á vipor semejante motivo, observados más de sitarnos, nos aprestamos individual y cocerca y con mayor atención, que lo estu- lectivamente á ofrecer todas las pruebas vimos desde hace ocho años, jParece que de la altura, á que nos hallamos en punto por nuestros cerebros pasa una ráfaga de á corrección, sensatez y seriedad. ¿Qué demencia! Queremos, sin duda, que los re- rectificación podemos esperar? ¿Ni qué presentantes extranjeros establezcan en- consideración podemos pedir? tre las dos orillas del Estrecho la depreDespués que preparemos así el ánimo siva comparación. de Europa, á fin de que tome en cuenta Para llegar, ante propios y extraños, nuestros intereses en Marruecos, con los al estado presente no valía la pena de miramientos y escrúpulos, que hoy se arrostrar las penalidades y privaciones, usan en la política internacional, nos toque nuestro pueblo se ha impuesto, á fin mará de sorpresa el resultado. Mas, ¡no de aparecer en su desgracia digno, serio, hay que cuidarse de ello! Con echar la cumplidor de sus compromisos, merece- culpa de lo que acontezca al Gobierno dor de la consideración y del respelo de que haya, sea el que fuere, nos podremos los demás. ¿Qué respeto, ni qué conside- sentir tan tranquilos. La neurosis favoreración nos han de tener, cuando nuestra ce la inconsciencia. conducta no presenta ni explicación ni MANUEL TROYANO atadero? Del juicio ajeno se puede prescindir, cuando éste no hace falta para la vida; cuando la fuerza, el poder, los recursos, I I n cielo gris y una temperatura blanda de que se dispone, son de tal cuantía y fueron ayer amago de próxima niemagnitud, que ellos bastan para la exis- ve. Un indicio hubo, sin embargo, para tencia, piensen de nosotros y ayúdennos ó no creer por ahora en lo de la nevada veno nos ayuden como quieran los otros pue- cina, y fue que los doctos en achaques blos. Mas, si en la conciencia de todos del tiempo creían, en ella. No hay como debe estar la certidumbre de que estos que esos sabios auscultadores de la natutiempos de expansión nacional, en los raleza pronostiquen una cesa para que sucuáles se ha elevado á la categoría de má- ceda todo lo contrarío. xima reguladora de derecho exterior el La nota del día, la comidilla de Ntodas las conversaciones en círculos, cafés, carprincipio, de que el mundo ha sido dado á 3 a especie humana; no á ésta ó la otra lles, plazas y plazuelas que tiene Madrid, fue la cuestión Montero Ríos- Vega de traza, y que aqueüa que no sabe aprovechar y mejorar la parte que le ha tocado Armijo. De lo que por la mañana se haensuerce, debe cederla á las más inteli- bló en broma, se murmuró en serio por gentes y activas, venir á demostrar por Ja tarde. Pero el comentario venía á retodos los medios imaginables, la inferio- fundirse en una misma expresión. ¡Cosa ridad, equivale á sentirse atacado del vér- de chicos! tigo del suicidio colectivo. También ayer le ocurrió un accidente ¡Ni el ridículo es freno para ese vér- al Rey, pero también, por fortuna, sin tigo! En una época de intelectualismo, consecuencias sensibles. Esta vez el conla pasión desbordada es dueña y señora tratiempo fue de automóvil y la oración de las almas entre nosotros. ¡Con tales que ayer consignábamos atribuyéndola muestras intelectuales, llevadas hasta la á los automoviiistas se volvió por pasiva. caricatura, queremos recomendar nues- Los enemigos del automóvil alegaban tras aptitudes para la vida moderna! contra este vehículo lo que el día anteNt: es; ra decadencia por envejecimiento rior decían los defensores del caballo. El asunto de los Consumos se resolvió no I Li otra forma de disimulo más que una rápida y calavcresca regresión al en consonancia con los deseos de los estado pasional, con iodos los inconve- gremios que pedían la suspensión de las nientes y peljgros de semejante estado nuevas tarifas. Lo definitivo, ya se sabe, en ei ánimo de ios viejos. Ni nos levan- no fue nunca español. SgMADRID, 5 DE ENERO DE 1906. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS. La crónica judicial dio alimento á la curiosidad pública con la noticia de haberse descubierto una pista nueva en el ya casi olvidado proceso del crimen de Bellas Vistas. Hacía tiempo que la gente no tenía tema tan fecundo de conversación. El asunto hará fortuna. Por la tarde hubo estreno en el Gran Teatro y por la noche en la Comedia. Dos éxitos, dos traducciones. Nada Irías. AEMECE N SAGASTA I I oy hace tres años que dejó de existir aquel ilustre hombre público, aquel simpático, y popular D Práxedes, tan querido por cuan tos le conocieron y trataron. De su desinterés, de su patriotismo, de su llaneza se ha escrito mucho y no ha sido lo bastante para reflejar la verdad. Su importancia en la política española no hay para qué ponderarla. Precisamente en estos momentos está eJ partido liberal con sus divisiones y sus rencillas personales pregonando que el. vacío que dejó el insigne Sagasta no ha podido ni sabido llenarle nadie. Rendir tributo de justicia y cariño á la memoria de aquel esclarecido hombre de gobierno, es deber que se impone á todo espíritu sereno. Nosotros se lo tributamos muy sincero, y á la vez renovamos la expresión de nuestro sentido pésame á los hijos y á la familia del que fue bondadoso amigo nuestro y político eximio por todo el mundo venerado. MADRID AL DÍA ¿LA PISTA DE UN CRIMEN? p l último día del mes de Marzo de 1900, apareció en el patio del hotel núm. 10, de la calle de Castillejos, barrio de Bellas Vistas, el cadáver de D Valentín Huertas Gómez, medio desnudo y acribillado á puñaladas. Dicho señor, de sesenta y nueve años de edad, habitaba solo en el hotel, no recibía visitas de nadie y gozaba fama de rico y de avaro. Por las diligencias judiciales se comprobó que el móvil del crimen había sido el robo, pero los criminales, poco expertos, no encontraron una caja de hoja de lata que habíst debajo de un sofá y contenía 3 J. 5OO pesetas en billetes de Banco y una cartilla de la Caja de Ahorros por valor de 5.000. La causa incoada por el juez del distrito de la Universidad pasó al Juzgado del Hospicio cuando se hizo la última división judicial de Madrid. Al estudiarla el Sr. Ortega Morejón, se fijó en la existencia de varios estuches vacíos que se encontraron tirados por el suelo en ¡a casa del crimen. Averiguó que algunas de las alhajas correspondientes á los estuches habían sido empeñadas por un esquilador que vivía cerca del sitio donde fue asesinado el Sr. Huertas; y por cierto matrimonio que presta servicios en una casa aristocrática de Madrid se enteró de que el aludido sujeto había propuesto al marido la venta de unas alhajas como suyas, rechazando el encargo sin más sospechas que la natural ex