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A B C JUEVES 4 DE ENERO DE ¡906. PACl 12. EDICIÓN 1 a UN DONATIVO DE LOS REYES MAGOS doce de la noche del día 6 de Enero. Deben enviarse á nuestras oficinas, Serra no, 55, á la mano ó por correo, franqueados con un cuarto de céntimo los de provincias, y es condición indispensable que mujer y la casa, sección que nos proponemos hacer semanalmente. No habiendo ¡legado á tiempo el materia necesario para ello, preferimos aplazar su publicación para el jueves próximo á inaugurar! hoy con deficiencias que serían inevitables. us Majestades Melchor, Gaspar y se diga en el sobre: Para los Jueyes Magos. He aquí ahora el memorial que debe Baltasar han tenido la bondad de enviarse: enviar á la Redacción de A B C cinco de las s u s c r i p c i o n e s i- eeeaultolsables de A 5 C en la Empresa anunciadora Í, OS TIROLEmagníficos juguetes, de lo mejor de la SES, C o n d e d e R o m amones, 7 y O, c n t carga que preparan este año, para otros tantos pequeños lectores de este perió 7 s! úm. dico. los bonos reembolsabas de las suscripciones de A B Los cinco juguetes serán para los cinQlíE T 17 JGE JOSÉ DOMÍNGUEZ co niños que los soliciten de SS. M M A LOS TIBIES MAGOS Plaza de Matute, 8, S. derecha. por nuestro conducto, á cuyo fin los solicitantes deben llenar el memorial que Nombre. va impreso a! pie de estas líneas. Por fuerte que vive calle Como seguramente los peticionarios y crónica que sea, se han de ser muchísimos más que ios regacura ó se alivia siempre con las Vi píSO los, cada niño deberá poner un número PASTILLAS del DR. A N D R E Ü en su memoria! Los números que se aproen la población de ximen más al que obtenga el premio maSE COMPRAN yor en el sorteo de la Lotería Nacional Provincia correspondiente al día 10 de Enero de bonos de ías suscripciones reemEl juguete que desea recibir es bolsables de A BC, en las siguientes 1906, serán los que consigan los regalos Agencias: de los Reyes Magos. Sociedad Genera! de Anuncios, Cada firmante debe decir en el hueco Alcalá, S y 8. correspondiente de! memoria! e! regs o D. Emilio Cortés, Jacomeírezo, 50. que prefiere: una muñeca, un cabailo, un La Prensa, Carmen, 18, primeroteatro, una escopeta, etc. lo que más le LA MUJER Y LA CASA agrade. Hoy debíamos inaugurar, conforme á lo NO SE DEVUELVEN LOS ORIGINALES Los memoriales se recibirán hasta las prometido á nuestros lectores, la sección La IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE A B C JA BIBLIOTECA DÉ A B C M 3 NEGAC 10 N Y AMOR i5 Y prosiguió con melancolía: ¡Oh, mis poores campos! ¿Qué les sucederá cuando yo no esté ya en este mundo? No es que le menosprecie, señor Dupuis, pero si la Reina hubiese deseado casarse con un labrador, estaría yo más satisfecho. Peí o desea ser todo una señora: la señora del notario. Por lo tanto, estamos de acuerdo; nada de dote, y en cambio, el trigo, la mantequilla, la leche, los huevos, los pollos, el tocino y hasta uno ó dos barriles de vino. Ni un céntimo que gastar; podrá usted ahorrar iodos sus beneficios. ¡Eh! Si su padre de usted, el pobre Dupuis, viviera aún, ¡qué contento estaría al ver que su hijo se casaba con la hija del gran Viraux! Se calló, aguardando la explosión de mi gratitud. Le di ¡as gracias, diciéndole cuánto me halagaba el honor que me dispensaba, cuanto me conmovía el ser elegido por la señorita Reina, y me embrollaba en mis propias frases con la torpeza de un hombre poco acostumbrado á que le pidan su blanca mano. Se rascaba la frente, y perplejo, por fin, exclamó: -Joven, es usted más interesado d i lo que suponía. Usted quiere una dote. Diga cuánto; veremos si podemos entendernos. -Señor Viraux- -le dije en tono serio para que cesara la broma, -debo advertirle lealmente, que no poseo nada mío; esta notaría es propiedad del conde Pedro de Varsange. Si mañana lo necesitase, la vendería para entregarle el dinero; o mismo sucede con todo lo que puedo poseer en el porvenir y con cuanto gano. He contraído una deuda de gratitud que nada podrá saldar. Hab! aba usted de hipotecas; Pedro tendrá siempre un derecho de hipoteca sobre todo lo mío. Me escuchaba con el ingenuo terror de un hombre que viera á su vecino prender fuego á su casa. ¿Qu. ere usted decir que se desprendería de todos sus bienes, sí d conde lo exigiera? -Eso mismo. -Entonces, no hay nsda de lo dicho; convenceré á Reina; seguramente no querrá casarse con un pobre. Se fue y me quedé pensativo. No, no amo á Reina, jamás he pensado en casarme con ella; es una mujer muy hermosa, cuya campesina esbeltez, cuya tez tostada por el sol, y cuyos negros ojos he admirado muchas veces; la he admirado como artista, no como enamorado. Cuando una casualidad nos ponía en presencia ei uno del otro, ella era la que me interpelaba la primera, con el atrevimiento de las hijas del campo; pero ese juego cerminaba pronto, suelo aturdirme si no se contestar. No, no amo á Reina, pero algo en ella me atrae; es la vida del pueblo, la verdadera vida, la agricultura. M e veía al frente de esa gran explotación agrícola, dirigiendo los cortijos en compañía del gran Viraux, aprovechando su experiencia, dándole á conocer nuevos abo nos, los progresos que tienden á suprimir la rutina en